Razones para cambiar el escudo y la bandera de Abanilla

La cuestión del escudo y de la bandera, aunque sea un tema de índole cultural y parezca que no es nada urgente, sin embargo es un tema que no podemos dejar durmiendo a ver si se resuelve en otro momento porque ahora hay cosas más urgentes como resolver los problemas económicos. Está claro que parece más urgente la confección de los presupuestos del próximo año, asegurar que no se corte el agua o la luz a alguien, intentar cobrar la contribución al máximo posible de personas, etc… y por eso el asunto del escudo es algo que parece que no es urgente porque a nadie parece preocuparle. Sin embargo esta indolencia general afecta a nuestro nombre y a nuestra historia como pueblo, pues desde hace ya un centenar de años que se viene incurriendo en un error como es el estar usando un escudo real como si lo fuera municipal. A nadie parece importarle este pequeño detalle y ya hasta parece que fuera algo propio, pero no es así, nada más lejos de la realidad.

La adopción y uso en España de banderas concejiles, se remonta a la Edad Media, siglos XIV y XV, vía concesiones y otorgamientos reales. Posteriormente, durante los siglos XVI al XVIII, la adopción de blasones tuvo lugar por la asimilación de las de la nobleza que tenían relación con dichos lugares o señoríos. En el siglo XIX, una orden ministerial del 30 de agosto de 1840 instaba a que se creasen blasones con las armas propias de cada municipio. En el siglo XX, un Reglamento de fecha 11 de mayo de 1956 instaba  a los municipios a la rehabilitación y adopción de armas claramente distintivas que les permitiera su diferenciación. Escribió Vicente de Cadenas y Vicent, decano del cuerpo de Cronista rey de armas, en su libro “Fundamentos de Heráldica” que la vexilología, que es la ciencia que estudia las banderas, es la encargada hoy día de la regulación de este pasado uso militar de las mismas. Las leyes heráldicas regulan el uso de los colores y los metales, que no se pueden dejar a la libre elección de cada Concejo, pues esto conllevaría una anarquía y una confusión difícil de atajar, por realizarse de forma caprichosa, ignorante, con exceso de tradición o aplicación histórica indebida.

El actual escudo que viene utilizando el municipio de Abanilla es una adaptación del utilizado por el rey Fernando VI de Borbón durante el siglo XVIII. Escudo real por tanto, de dicho rey o de su hermano el Infante-Cardenal Luis Antonio  Jaime de Borbón y Farnesio.  Dicho uso es indebido y al respecto de esto, indica el diplomado en Genealogía, Heráldica y Derecho Nobiliario Don Luis Lisón Hernández en su libro “Símbolos Municipales de la Región de Murcia” editado por la Asamblea Regional, que “Abanilla necesita urgentemente adoptar un nuevo escudo, teniendo en cuenta su historia y los antecedentes citados.”

Conforme consta en el Real Decreto 2568/1986 de 28 de noviembre, en el artículo 50 apartado 4, es atribución del Pleno de cada Ayuntamiento, entre otras muchas cosas, la adopción o modificación de su bandera, enseña o escudo. Asimismo, la ley 6/1988 de la CARM, regula en sus artículos 18 y 20 la adopción de escudos o emblemas que se basarán en hechos históricos o geográficos característicos y peculiares.

En octubre de 2010, Don Eugenio Marco y Don Juan Manuel San Nicolás, publican un artículo titulado “Cronología de la sinrazón de una paranoia histórica: El escudo y la bandera de Abanilla”. En dicha cronología se puede ir siguiendo paso a paso lo mal que se han hecho las cosas con este asunto desde el Ayuntamiento estando gobernado por el PP y por su alcalde Fernando Molina Parra. Llegándose al punto como se ha llegado al cabo de los años de haberse aprobado una bandera inventada, porque su autor omitió investigar y descubrir en el Archivo Histórico Provincial había un acta de 1573 en la que se indica que Abanilla sí que tenía una bandera histórica: la de tafetán verde y azul, con un escudo real mutado, lo cual es incorrecto para los municipios.

Que se haya venido usando y a falta de otro autóctono éste se haya tomado como propio, no quiere decir que este error deba seguir manteniéndose por los siglos de los siglos. Que la obstinación del anterior alcalde al respecto de solucionar este grave problema de identidad provocara que dicho escudo se haya mantenido durante todos estos años, no es razón para que sigamos reincidiendo en dicho error, máxime cuando hay bastantes personas que saben de lo que hablan y están advirtiendo del bochornoso error.

A efectos de lo puramente local, hay que retrotraerse hasta el año 1996 para encontrar que en el Pleno de fecha 6 de junio de dicho año, el Partido Popular realiza una Moción para proponer la posibilidad de crear una seña de identidad para poder representar a Abanilla en todos los actos y lugares oficiales, dado que este municipio, poseía un símbolo cargado de historia como lo era el escudo, pero que estaba imposibilitado para poder ondear en un lugar de privilegio. Por esta razón se proponía que Abanilla poseyera unos colores para identificarla allá donde ondeara su bandera. Y por esto mismo se proponía que la Comisión de Cultura elaborase un estudio detallado para la creación de la misma y que una vez debatido y aprobado este estudio, se remitiera al Pleno del Ayuntamiento para su aprobación definitiva.

Respondió en dicho Pleno por parte del Grupo socialista el concejal Don Francisco J. Esteve, quien presentó una Moción alternativa para la búsqueda de señas distintivas que representaran al Municipio, la cual una vez fue debatida, fue retirada. El concejal del PP Don Arsenio Pacheco argumentó que recientemente se había entregado en el Ayuntamiento un pergamino el que según dijo, quedaba claro que la historia de esta villa provenía de la familia de los Rocafull, y concretamente, según figura en el acta, “el Blasón de oro” (parece que se refería al Toisón de oro), y que no entendía las connotaciones monárquicas a las que se hacía alusión en la Moción del PSOE. A todo esto respondió el concejal Don Francisco J. Esteve manifestando que no había hecho referencia a connotaciones monárquicas, sino que únicamente solicitaban la realización de un estudio para poder conseguir confeccionar un escudo lo más real posible basado en la historia de Abanilla. Y si el resultado estaba relacionado con los Rocafull, pues muy bien.

Nota: En los ruegos y preguntas de dicho pleno se hizo constar precisamente la recepción de dicho pergamino que el rey de Aragón Jaime II recibió de D. Miguel García, alcalde del castillo de Abanilla en 1296 en el cual le juraba fidelidad en la guerra y le ofrecía nuestra hospitalidad a sus hombres. Por otra parte, habría que corregir al concejal D. Arsenio Pacheco, pues difícilmente la familia de los Rocafull podía tener el Blasón o el Toisón de oro, puesto que este pergamino, como se ve, es del siglo XIII y tanto el Toisón como la cruz de Borgoña (de San Andrés), -que luego fue bandera de España-, llegaron a nuestro país con el rey Felipe el Hermoso, cuando se casó con doña Juana la Loca en 1496 (dos siglos después) y se adoptaron estos símbolos en 1506 en todos los escudos reales de armas y de los ejércitos. Es más, dicha cruzo o aspa se mantuvo con su hijo Carlos I (o V de Alemania) hasta con Juan Carlos I (salvo los periodos del gobierno provisional de 1868-70, las dos repúblicas y la dictadura de Francos), hasta que recientemente los ha hecho desaparecer del escudo nuestro actual rey Felipe VI.

Volviendo al acta del Pleno, por su parte, intervino el concejal del GIMA Don Cayetano Rivera manifestando que debía ser la Comisión de Cultura quien se asesorara con expertos sobre la bandera y el escudo, pero que pensaba que antes y después de la familia de los Rocafull, habían existido distintos escudos y entendía que el actual que representa a una casa real, además de ser el más reciente era el más adecuado. Por otra parte, consideraba que cambiar el escudo era lo muy importante y que este estudio debería ser lo suficientemente serio.

Argumentó a continuación el concejal Don José Antonio Blasco que votaría contra la moción del PSOE y que el escudo, por encontrarse instalado en multitud de organismos oficiales, sería un grave problema la creación de uno nuevo. Por otra parte, el actual se creó posteriormente a los Rocafull, es decir, después de la creación del Concejo. El grupo socialista retiró su Moción pero pidió que dicha Comisión realizara un estudio sobre el escudo.

Tres meses después de haber tenido que retirar la Moción el grupo socialista, el 5 de septiembre de 1996, la vuelve a presentar habiendo hecho algunas modificaciones. De nuevo se volvía a solicitar el realizar un estudio con el fin de localizar el escudo o escudos que a lo largo de la historia hubieran podido representar a nuestro término, dado que en la actualidad simboliza a nuestro término lo que a todas luces es un blasón real y en forma alguna representa el pasado histórico de nuestro municipio.

Es por ello que el concejal Don Francisco José Esteve, pedía que la Comisión de Cultural estudie la localización del escudo histórico de nuestro municipio. Según entonces argumentaba el Grupo socialista “un pueblo que olvida su pasado está obligado a repetirlo”, por lo que considera que es importante rescatar nuestras señas identificativas, como símbolo cultural y de identificación.

Pese a esta argumentación, el concejal del GIMA, Don Cayetano Rivera no entendía la necesidad del cambio de escudo, pues ya había sido debatido suficientemente en la Comisión de Cultura, y el actual estaba confirmado por un especialista que había asistido a las Comisiones. Por su parte, el concejal del PP Don José Antonio Blasco, no apoyó dicha Moción por haberse presentado bastante incompleta, entendiendo que lo que se pedía era un cheque en blanco para la realización de un trabajo que no iba apoyado de un estudio serio. La Moción fue desestimada por los seis votos del PP y dos del GIMA, uno de los cuales es el actual alcalde Don Ezequiel Alonso.

Un mes después de aquello, es en el Pleno del día 14 de octubre de 1996 cuando se aprueba la bandera de Abanilla. La concejal del PP Doña Rosario Ramírez Ramón, informa sobre el estudio realizado por D. Serafín Alonso Navarro (Director de la Hemeroteca Regional, Licenciado en Historia, Miembro de la Real Academia de Historia y bellas Artes de Madrid), para la creación de una bandera municipal, la cual queda plasmada en el proyecto que él mismo redactó.

El concejal de GIMA, Don Cayetano Rivera, intervino para solicitar que se tuviera en cuenta que se eligiera el color tono morado burdeos, por ser el que representaba a Castilla. A continuación se votó y se aprobó por la unanimidad de los miembros asistentes (no asistieron dos concejales del PSOE), siendo enviada la documentación a la Dirección General de Administración Local de la Consejería de Presidencia de la CARM para su aprobación definitiva.

Lo que no se contó en dicho Pleno, o al menos no lo recoge el acta, es que dicho informe venía con el informe negativo de la Real Academia de Alfonso X el Sabio, que es quien se encarga de dar validez o no a dichos estudios. Aunque no debiera ser así, lo que dice la Academia no es vinculante a efectos administrativos, y a la vista está que dicho proyecto se aprobó aunque no contaba con el beneplácito de los que debían apoyarlo académicamente hablando, con lo cual, muy serio muy serio, no debía de ser.

Ya no se vuelve a saber del asunto de la bandera hasta el Pleno del 4 de julio de 1998, cuando el grupo GIMA, a través de su concejal Don Cayetano Rivera, pregunta cuándo se ultimará dicho expediente, contestando Don José Antonio Blasco que dicho expediente está remitido a la Comunidad Autónoma de Murcia, pero que se realizará alguna gestión para que lo apruebe lo antes posible el Consejo de Gobierno.

Dicha aprobación del Consejo de Gobierno no llega hasta el año 1999 y se publica en el BORM del 5 de febrero de dicho año mediante el Decreto de Presidencia número 6/1999.

Tal y como está resumido en el artículo de la “Cronología de la sinrazón de una paranoia histórica…”, en el Pleno del 17 de enero del año 2000, de nuevo el grupo socialista, aunque con otros nuevos miembros, pide retomar el asunto para corregir los errores de Don Serafín Alonso. Sin embargo el PP insiste en que este tema ya se ha tratado y no van a cambiar nada. Dos meses después, el 20 de marzo de 2000, se vuelve a presentar una Moción en este sentido y es cuando el entonces alcalde Fernando Molina dice aquello de que “Mientras él ocupe este cargo, el escudo de Abanilla no se cambiará, ya que ha sido el utilizado durante más de 200 años”, con lo que evidentemente la mayoría absoluta del PP vota en contra de la Moción.

Un año después, el 12 de marzo de 2001, el Licenciado en Historia Don Juan Manuel San Nicolás, interpone un Recurso Extraordinario de Revisión ante la Consejería de Presidencia a fin de corregir estos errores que se habían detectado y que el PP no había querido ni mirar. Ante la demora en la respuesta, se dirige a la Casa Real y al Defensor del Pueblo, quienes interesados en el tema, se ponen en contacto con la Consejería de Presidencia, los cuales responden que la Consejería desestima el recurso, dando como única opción el realizar un juicio en lo Contencioso Administrativo. Dada esta situación, en el mes de noviembre de 2002, envía una carta al diario La Opinión, comunicando que había enviado un dossier el día 12 de marzo de 2001 a la Consejería de Presidencia, solicitando la revisión administrativa del expediente, pues a su entender el proceso llevado a cabo para su aprobación, había sido de cine. Pese a que había recurrido a la Casa Real y al Defensor del Pueblo, le informaron que con la reestructuración que había tenido lugar en 2002 en dicha Consejería, el expediente se había extraviado.

Seguidamente, un grupo de vecinos, encabezados por el Licenciado en Historia Don Juan Manuel San Nicolás,  interpone un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Murcia. En diciembre de 2004 tuvo lugar la vista en la que dos expertos calígrafos transliteraron el acta del Concejo de 1573 y Don Luis Lisón Hernández declaró que “él ya había informado a la concejal de Cultura de Abanilla que el escudo que se estaba empleando en Abanilla no era el correcto”. A pesar de que las evidencias eran claras, el Tribunal falló en contra del demandante ateniéndose exclusivamente en cuestiones administrativas de los plazos y la presentación, no entrando por tanto en el fondo del asunto histórico.

En el mes de junio de 2008, se presentan en el Auditorio de Abanilla los dos volúmenes que componen la obra de la “Historia de Abanilla”, de la Asociación Musa ben Nusayr. Curiosamente en dicha obra, en la página 151 del primer tomo, se hace una recopilación de los escudos que ha tenido el municipio de Abanilla en los últimos años. Y es más, dado que hoy por hoy, a ciencia cierta, lo único seguro es la existencia del escudo de plata que ponía “FAVANILLA” y la bandera de “tafetán verde y azul”, es esta la imagen con que se ilustra la contraportada de dichos volúmenes. El azul tirando un poco a gris marengo, pero bueno.

En el mes de septiembre de 2008, se publica la noticia de que la anterior sentencia del juez del TSJ de Murcia había sido recurrida y ahora se denunciaba ante el Tribunal Supremo, que el escudo de Abanilla era copia del utilizado por Fernando VI, el cual reinaba cuando se construyó el edificio consistorial en 1751. Argumentaba el denunciante que además dicho escudo lleva alrededor el Toisón de oro, símbolo que sólo puede utilizar el rey o quien éste designe, pero no los municipios, tal y como le había respondido la Real Academia de la Historia. Sin embargo la Justicia de nuevo vuelve a lo mismo de la cuestión del procedimiento administrativo.

Visto todo lo anterior, queda claro que lo que se intentó con estas denuncias ante la Justicia era reparar el grave error que se había cometido por el PP al aprobar dicha bandera de forma indebida y sin el beneplácito académico, además del histórico. Por tanto y para aclarar las dudas y leyendas urbanas que circulan por el pueblo de que “un juez dijo que ese escudo y esa bandera pendonera estaba bien hecha y no le dio la razón a Juan Manuel San Nicolás”, aclarar que eso no es cierto. Dicha sentencia de dicho juez en ningún momento dice que el demandante no tuviera razón en sus argumentos, pues quedaba claro que defendía lo que decían las Academia de la Historia y la Real Academia Alfonso X el Sabio, sino que no se podía hacer nada al respecto pues la presentación de la documentación se había hecho tarde. Por tanto y dado que “no entra en el fondo del asunto histórico a tratar”, porque este era un proceso contencioso administrativo; y porque que el intentar rectificar o modificar los símbolos heráldicos municipales actuales, sería objeto de iniciar un nuevo proceso administrativo con otras justificadas premisas, acordes con la legislación vigente y los criterios académicos, por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento por unanimidad, y a ser posible, con el informe favorable de la Real Academia Alfonso X, puesto que en el anterior proceso lo fue negativo.  Y en cuanto a que no se pueda cambiar el escudo, aparte de todo lo dicho anteriormente, y teniendo en cuenta las últimas informaciones de D. José Tenza (Pepe CD) “porque fue aprobado por el Consejo de Ministros en 1923”, habrá que ver si esto es cierto o no, porque aunque así fuera, ahí está la ley posterior ya en la democracia que permite que se creen o modifiquen los símbolos municipales.

Por tanto, si es que se quiere y si es que se tiene interés en ello, ahora es el momento de reparar dicho error. Ahora que hay un nuevo alcalde y un nuevo equipo de gobierno, es el momento de que desde la Concejalía de Cultura se retome de nuevo el asunto y se hagan las cosas bien hechas y de forma seria, no como con anterioridad, que pretendiendo ser serios, se fueron cometiendo una serie de errores uno detrás de otro y fue peor mantenerlos que enmendarlos. Pero ahora ya lo hecho, hecho está y se trata de resolver los problemas que se han cometido. Para ello habrá que tener claro que se ha de olvidar por completo el escudo de Fernando VI y sus artísticas y variadas mutaciones, y  ha de importar poco que ya esté impreso y publicado en multitud de sitios, pues si dicho escudo no es lo que dice ser, flaco favor hace a quien representa, y poca estima propia tiene quien se siente representado por un escudo que no es el suyo ni habla de la idiosincrasia de su pueblo. Y que la gente lo tenga como suyo, lo único que nos deja claro es la ignorancia supina que tenemos por no saber lo que quiere decir ese escudo. Y no sólo eso habrá de retirarse el escudo, sino que también el actual pendón o bandera, es decir: el proyecto de Don Serafín Alonso, por ser totalmente inventado y creado viciado de inicio a partir de dicho escudo que a estas alturas creo que ha quedado claro que no nos pertenece como municipio.

El cómo, cuándo y quién habrá de componerlo es ya otra cuestión. Eso es decisión de la Concejalía de Cultura el componer una mesa de personas entendidas en Historia y decidir los criterios a seguir para su composición. Ya ha quedado claro que como histórico de verdad, sólo está el sello con la cruz de Calatrava y la palabra “Favanilla” y como bandera, la de tafetán verde y azul. Se pueden mantener los colores de la bandera y crear un escudo que nos diga algo más. Propuestas ya se han hecho. Recientemente D. Eugenio Marco hacía una propuesta de escudo, así como dos modificaciones más sobre el mismo. Por eso, ya puestos a diseñar, aprovecho yo también para hacer mi propuesta, por supuesto, sujeta a críticas, por si esto alguna vez llega a alguna parte y fuera tenida en cuenta.

Como se ve en primer lugar, se observa un sol radiante en lo alto del cielo, iluminando la silueta del monte Zulum, con su perspectiva desde la redonda de la Santa Cruz. Debajo, dos palmeras y dos olivos representan el palmeral que antaño hubo en Abanilla y que se está perdiendo, así como el histórico paraje del olivar, representativo todo ello de aquel eslogan de “Abanilla, villa de sol y palmeras”. En medio, un trazo en blanco representa el pueblo de Abanilla, que como es sabido su nombre viene de Al’Bayada, es decir, “blancura”, por el color que debieron tener las casas en aquella época. Justo debajo, una franja verde representativa de la huerta de Mahoya y el Olivar, donde nacen dichos árboles. Debajo otra franja en color dorado, representativa de las zonas de badlands cercanas a las Contiendas. En la parte inferior, un puente representa o bien el acueducto de Sahués (como símbolo de nuestros tradicionales riegos históricos de origen medieval por el sistema todavía en uso de las paradas y las tandas), o bien el puente que cruza el río Chícamo camino de Mahoya. Y debajo las dos líneas azules sobre el fondo blanco, representan las aguas del río Chícamo. La cruz de Calatrava representa el pasado histórico del municipio, que estuvo gobernado por esta Orden militar, aunque no fuera por conquista sino por trueque, pues es la que figura en la parroquia de San José y también fue la encargada de la casa de la Encomienda. Además como ya se ha dicho, era la que figuraba en el sello del Ayuntamiento. En resumen, puede parecer más recargado que los anteriores propuestos por Eugenio Marco, pero creo que está más completo y más claro.

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