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Cronista oficioso de Favanella (Murcia)

Las piedras de Abanilla y Fortuna


En el programa de fiestas de Abanilla del año 1984, está publicado el pregón  oficial  de ese año, dicho por D. José Riquelme Salar, en el cine Bernardina Carrión, que lleva por título Las Canteras de Abanilla en la  construcción de la Catedral de Murcia, con detallados datos procedentes del Archivo catedralicio, bastante resumidos y escuetos para no aburrir al Auditorio. La construcción de la fachada principal hizo bajo la dirección del valenciano Jaime Bort. La  extensa explicación de todos los detalles las esculturas y la procedencia de sus piedras está accesible por Internet, en diversos trabajos realizados por personal especializado, así como los sucesos de desprendimientos de imágenes del imafronte, sobre todo de la de Santiago a caballo, que lo coronaba. Un periódico de la época da la noticia de que en 1827 procedieron desmontar a trozos a Santiago, por causa de que se producían desprendimientos que lisiaron a personas que estaban en la puerta de la catedral. Dichos desprendimientos se atribuían a los terremotos. Los legajos de 1748 y  1751 especifican que la piedra era de Abanilla, pero no reseñan el nombre del paraje de la cantera de procedencia, pero sí la cantidad de los bloques y el importe que se pagó  por ellos, incluso del transporte hasta la catedral de Murcia. También dice que hoy día es fácil distinguir claramente la piedra de Abanilla en esos edificios monumentales, a pesar de los años, por la blancura de su superficie, sobre todo en la escultura de los santos de la fachada occidental (la plaza de Belluga).

En el primer y tercer párrafo, refiere que las canteras de Abanilla han proveído de sillería, fuera de su término municipal, a dos edificios singulares, uno sacro, la catedral de Murcia, y otro civil, el Banco de España de Madrid. No hay pruebas documentales de que el Banco de España fuera construido con piedra de Abanilla; solo hay referencias fidedignas de ello. Pero… por esta cuestión de referencias fidedignas, es de suponer que estarán en alguna publicación inherente a esta construcción estatal, al menos publicada hasta ahora, la cual no he podido localizar ni por Internet. Pero sí hay una publicación que refiere que el mármol más destacado es el de la escalera de Honor y otras partes, que fue diseñada, dirigida, montada y realizada por italianos, tallados sus elementos, incluidas sus columnas, en Italia, con mármol de Carrara [1].

También existe otra referencia que leí en una crónica de prensa, cuya  fecha  no me acuerdo ni encuentro en mis desperdigados papeles, que refiere que la fachada principal de la iglesia concatedral de san Nicolás de Bari, en Alicante,  está realizada con piedra de Abanilla; incluso empleada en el propio edificio del ayuntamiento alicantino. Así mismo, otras publicaciones dicen que  en la catedral de Orihuela también se emplearon piedras de Abanilla en las iglesias oriolanas de Santiago, las santas Justa y Rufina y quizá en otros edificios cívicos y religiosos.  Concretamente, Antonio Luis Galiano Pérez (cronista  oficial de Orihuela), refiere que según las indagaciones realizadas por Javier Sánchez Portas, la piedra del claustro de  la Universidad en el colegio de Santo Domingo de Orihuela procede de Abanilla [2]. Otra indagación que está llevando a cabo Augusto Viudes Ferrández, de Rojales, es que ha encontrado un legajo en el que consta que en el famoso puente de Rojales construido en 1787, reinando Carlos III, se empleó piedra procedente Abanilla. Pero… de momento, no ha  localizado nada más al respecto, aunque Augusto quisiera saber de qué cantera procede el paraje en que está, para fotografiarlo e incluirlo en su trabajo. Intentamos algunos abanilleros  y fortuneros colaborar con esta persona investigadora en localizar la posible cantera, aunque el asunto no es fácil y parece casi imposible; aunque en la actualidad, con la  colaboración de los geólogos profesionales y los aparatos modernos de detección de durezas sin destruir los materiales, y con los microscopios electrónicos casi todo es posible, pero hay que pagar por los trabajos profesionales, que muy pocos lo pueden hacer altruistamente. Sería interesante, que algún organismo oficial (local, provincial o regional) diera subvención económica al investigador para sufragar estos gastos.

Puente de Rojales

Voy a tratar de enumerar todas las canteras que conocemos en Abanilla y su límite con Fortuna y Pinoso, con lo que sabemos de su antigüedad, a fin de las posibles investigaciones que se puedan plantear y llevar a cabo en el futuro.

Los Baños de Fortuna.-  Las piedras empleadas en la construcción de los Baños de Fortuna desde tiempos de los romanos son del monte del propio balneario, que para la construcción del actual en el s. XIX, fueron reutilizadas. Pero en una parte del monte, la más cercana al antiguo balneario romano, todavía  quedan las huellas de su extracción y el sistema empleado y descrito por diversos investigadores arqueológicos. Gonzalo Matilla Séiquer ha publicado un trabajo suyo, accesible por Internet, en el que explica y fotografía una parte del monte del Balneario en que todavía quedan las huellas y el sistema de extracción de piedras, tanto cónicas como cilíndricas, que se empleaban para machacar (moler) las aceitunas en las almazaras. Este tipo de piedra es muy distinto (aunque están en el mismo monte) que las del balneario: más duras y compactas, óptimas para moler las aceitunas [3].

El Cabezo Gordo.- Está situado en La Matanza, junto al antiguo camino de Abanilla a Orihuela. En su cumbre está instalado el mojón que delimitaba el antiguo reino de Aragón y el de Castilla, al menos desde el s. XV, donde actualmente confluyen los términos municipales de Abanilla, Fortuna y Orihuela. Sí hay constancia de la existencia en el s. XVIII de una cantera, en el cabezo Gordo para extraer piedra utilizada en varias edificaciones de Orihuela [2]. En el año 1973, en este enclave del término municipal de Orihuela, “a saliente”, se montó una cantera para moler la piedra y obtener por machaqueo industrial los áridos necesarios para fabricar el hormigón empleado para la construcción del canal de Crevillente, del trasvase Tajo-Segura. En dicha cantera, en la cual trabajé desde la instalación de su maquinaria, en mayo de 1973, no pude apreciar restos antiguos de extracción de piedra, porque estaba toda la base de arranque de las voladuras aplanada, por lo que deduzco que debió ser la continuación de la cantera que hubo en el s. XVIII. Citaré que se encontraron pequeñas cuevas y oquedades naturales, así como el inicio de una estrecha y corta galería artificial, que dicen los autóctonos del lugar que la hicieron con intención de encontrar agua para regar; y un profundo pozo con la misma finalidad en la parte a “mediodía”. También había una estrecha oquedad natural, de difícil acceso por su estrechez, que nos contaron que tenía la leyenda de que era allí donde los moros escondieron su tesoro.

Cantera del Zolum.- Está en la zona sur del pico del Zolum, paraje de Cuyarbe, en dirección a Los Carrillos. Se le llama  la Peña de la Gotera. Su piedra se empleó mucho en Abanilla para la construcción de mampostería, por su fácil acceso y transporte, incluso a  Orihuela. Desconocemos la antigüedad de su explotación. La actual cantera de Los Serranos, cuya piedra es igual a la de la Peña de la Gotera, se destina para obtener áridos (arenas) para elaborar el hormigón, los conglomerados de asfaltos, etc.

La sierra de Quibas.- La casi totalidad de las canteras existentes en la actualidad son muy recientes, del s. XX. Se aprecian en las fotos aéreas de 1957, las de La Solana y la del Collado del Rey. La parte de poniente de esta sierra pasó a pertenecer a Fortuna en 1628. La cantera supuestamente más vetusta pudiera ser la situada casi al límite con Fortuna, en la zona de Abanilla, llamado dicho paraje La Umbría de la Zarza; quedando por indagar fehacientemente  su antigüedad. Para transportar las piedras desde aquí a Rojales y otros puntos de la Vega Baja, había fácil acceso al camino real de Aragón a Castilla, enlazando en la parte de Jumilla, en la zona llamada El Collado de Los Gabrieles, de Abanilla, con la Cañada del Trigo, de Jumilla; y seguir en dirección al Hondón de los Frailes, Albatera, Cox, Orihuela, Rojales.

Canteras de El Cantón.- El Cantón es término de Abanilla desde muy antiguo y el Mojonazo se puso a principio del s. XVIII, donde confluían Abanilla, Monóvar y Jumilla. La cantera más próxima al caserío de El Cantón, donde hicieron su cementerio (que todavía está en funcionamiento) ya se ha agotado y su piedra tiene bastantes fallos y defectos cuando se pule. El piso actual de la iglesia parroquial de san José en Abanilla procede de aquí; ídem de ídem los bloques de piedra que recercan el puerto de Tomás Maestre en La Manga. Las demás canteras del paraje de El Cantón son del s. XX.

Cantera de Redován.- En principio es de suponer que el Paredón de Benferri se hizo con piedra de aquí; y también obras de Callosa del Segura y de Cox, incluso de Orihuela. Habrá que comprobar si se llevaron piedras de aquí para el puente de Rojales, pues su transporte a los lugares de la Vega Baja era fácil y barato.

Cantera del monte del Coto, actualmente de Pinoso.- Se desconoce si en el s. XVIII ya se sacaba piedra de esta cantera, que pertenecía a Abanilla.

La explotación actual se inició en 1930, siendo ya jurisdicción de Pinoso, puesto que Pinoso se constituyó municipio en 1826, incluyendo el territorio de La Algueña, que en el s. XVIII pertenecía a Abanilla; La Algueña se constituyó en municipio en el año 1933. En esta pequeña pedanía abanillera, propiedad del administrador de La Encomienda don José Enríquez de Navarra (también propietario de La Casa Pintá y de la casa de labor que después ha pasado a llamarse de Los Roca Togores), era lo que se llamaba un Puerto Seco, del que todavía se conserva un libro año 1600, que refleja el paso de géneros desde el reino de Aragón al de Castilla, con el pago de la tasa estimada. Dicho Puerto Seco estaba en el lugar donde el camino real de Aragón (procedente de la Vega Baja y otro posible ramal procedente de Monóvar) se unía al camino real  de Castilla, que continuaba hacia Jumilla.

El transporte de las piedras desde la cantera del monte del Coto hasta la Vega Baja (Orihuela, Rojales, etc.) tenía que realizarse por el camino real de Aragón, y el lugar más dificultoso era el Puerto existente en la sierra de Crevillente, al sur del Hondón de los Frailes hacia Albatera, todavía existente [4]. El diccionario de Pascual Madoz (de mediado el s. XIX), dice: Pinoso.- Los caminos son comunales, carreteros, y se hallan en regular estado, a excepción del que se dirige a Orihuela.

La piedra del monte del Coto de donde se saca el mármol, es de la tipología que comercialmente se llama “de crema-marfil”, de color beige.

Cantera de La Umbría.- Está situada muy cerca del río Chícamo, en su margen izquierda. Su piedra es fácil de trabajar,  muy blanca y buena para hacer la cal. La sillería de los edificios de Abanilla (iglesia de San José, Ayuntamiento, Encomienda, casa Cabrera y casa Pintá, etc.), se  intuye fácilmente que es de esta cantera. El  azud del Chícamo para regar la Huerta  y Sahués, que se empezó a hacer de cantería en el s. XVI y que  se reconstruyó en  1702 de mampostería con argamasa de arena y cal, martilleando sus juntas, es evidente que la materia prima es de esta cantera. También lo era la piedra del azud de Mahoya-Muzarra, que se construyó en 1770, diseñado y dirigidas sus obras por Benito Bolarín, de Cox, que fue destruido totalmente por la Dana Filomena, aunque algunas piedras están desperdigadas río abajo. El puente  de  Mahoya (el ah9ra viejo, construido de 1913 a 1917) también pudiera ser, además de  otros de menor tamaño los de la acequia mayor reconstruidos y reformados en el s. XVIII. El piso original de la iglesia de san José se puso también con esta piedra, que se quitó en la década de 1970, aunque algunas  de  las losas de enterramientos que se conservan y  el blasón con la fecha de 1712 que hay en la puerta principal, se distingue que es de una piedra marmórea del tipo crema-marfil (beige).

La empleada en Orihuela, en su catedral e iglesias de las Santas Justa y Rufina y de Santiago. La sillería que los romanos emplearon en Sahués, todo induce a suponer que es de La Umbría. Los sillares que tiene la pared norte y sur de la actual ermita de Mahoya, edificada a principio del s. XX, se intuye que son reutilizados de la demolición de la antigua ermita del s. XVI, presuntamente procedentes de La Umbría. Lo que queda bastante evidente es que, para los pilares de los ríos con paso continuo de agua, esta piedra de La Umbría se presta a su deterioro; ídem a los edificios donde en su parte baja tienen humedad constante, que se desconchan lentamente; y pongo por ejemplo el de las bases laterales de la puerta frente a la Casa Cabrera.

Por esta razón, no queda claro que el puente de Rojales lleve en su basamento piedra de La Umbría, por  estar  con humedad constante, aunque sí pudiera haberse utilizado en sus arcos y en los bordillos superiores; y en la base del camino de rodadura, que como está en rampa, evita que las ruedas de los carros con aro de hierro patinen.

Las piedras empleadas en Orihuela.-En la construcción de edificios, puentes antiguos, azudes, murallas, ribazos, etc., toda intuición es que fuera de su propia sierra, incluso de la cantera de Redován. Pero también queda justificado, que por circunstancias muy particulares algunas procedieran de Abanilla, pero… ¿de qué cantera? Esto es lo que habrá que analizar.

Cabe destacar que en 1763 nos regalaron de Orihuela la columna que hay colocada apuntalando el arco  del coro  de la iglesia  parroquial de San José de Abanilla, por seguridad de que no se derrumbe a causa de algún terremoto. Esta columna procede de las que se hicieron (nueve) para el primer claustro del colegio de Santo Domingo, realizadas con mármol de Macael-Almería, por el maestro Sansuí, que no se llegaron a colocar, como ya se ha referido en el tercer párrafo de este escrito, optando por realizarlas con piedra de Abanilla, ¿pero… de qué cantera? [ver la nota anexa 2]

Notas anexas:

  1. El Banco de España de Madrid es el único edificio oficial en el que está el blasón monárquico de Alfonso XII, quien puso la primera piedra, y el escudo de la II República, que fue cuando se terminó el edificio. Actualmente, hay una pequeña edificación anexa, que tiene mucho ‘Moneo’.
  2. Libro de la Historia de la parroquia de Abanilla, segundo párrafo de la página 56.; y en el programa de las fiestas de Abanilla de 1990, que publicó el artículo Abanilla en las crónicas oriolanas, de A.L. Galiano Pérez, resumen de una conferencia cultural que  dio en 1989, donde a partir del tercer párrafo explica la utilización de las piedras abanilleras en diversos edificios oriolanos,  reseñando muchas más puntualizaciones, como la de  que en 1723, en la reparación de la sacristía de la catedral oriolana se empleó para enlucirla yeso blanco de Abanilla, de la mejor calidad.
  3. Recuerdo, una vez más, que hasta el s. XIX en que se construyó el actual balneario, el romano y después el árabe pertenecían al término municipal de Abanilla, los cuales dejaron de prestar servicio por haberse secado su manantial en 1770, ídem a la antigua fuente de Abanilla. La exigencia de desplazar la línea de delimitación de ambos términos municipales fue una imposición del Ayuntamiento de Fortuna, para dejar  construir el actual balneario, su hotel y  demás instalaciones, incluida la galería subterránea para que el agua fluyera por su natural en la llamada finca de Leana, sin necesidad de ningún sistema mecánico para su elevación Ac t ualmen te, también se ha desplazado la delimitación unos pocos metros a favor de Fortuna, con el fin de ampliar la piscina del balneario a su estado actual. La cantera de las piedras para las almazaras está situada al pie del antiguo camino a Caprés, actualmente intransitable y solamente utilizada por los ganados y por los excursionistas.
  4. Este camino de Orihuela al Hondón de los Frailes, por Albatera, en el s.  XIX era el transitado por Jaime El Barbudo y su cuadrilla, para desplazarse a El Cantón, La Algueña, la sierra de Quibas  (Abanilla)  y Jumilla, donde tenía casas de refugio y cuevas para esconderse; como la de la sierra de La Pila (Fortuna), llamada “de la excomunión”, de amplia capacidad para las personas y sus caballerías.

Eugenio Marco Tristán
Cronista oficioso de Favanella

La Voz de Fortuna nº 53, Agosto 2021

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INCÓGNITAS QUE NO NOS FALTEN


La batalla de la Matanza

En 1266, tras la pacificación de la sublevación de los mudéjares, Jaime I y su yerno Alfonso X procedieron al reparto de los territorios de la Vega Media y Baja del Segura y en dicho reparto ya refieren el topónimo de La Matanza. Pero… ¿de qué matanza y a quiénes mataron? Hay que descartar hechos belicosos de batallas y batallitas posteriores al siglo XIII, como la guerra de los dos Pedros (s. XIV) en cuya relación documentada por ambos bandos no se contempla. Sin embargo, en los archivos oriolanos hay una relación escrita por una persona del siglo XVIII cuyo nombre no recuerdo, en la que “corvilleando” con este tema, dedujo que La Matanza se refiere a un posible enfrentamiento en dicho lugar, entre los cartagineses de Aníbal Barca con los iberos autóctonos de todo el entorno actualmente llamado la Vega Baja y el antiguo Reino de Murcia, cuyo objetivo era vencerlos, capturarlos y adiestrarlos para formar el ejército que tenía que atravesar los Alpes y llegar a Italia para vengarse de los romanos. Es probable que así sucediera, pero no está contrastada esta especulación histórica con ninguna relación cartaginesa, aunque existan algunas otras vicisitudes que ha habido que suponer sin mala intencionalidad al respecto. Se vengaron de los romanos, pero no los vencieron ni conquistaron Roma, aunque estuvieron muy cerca; ídem a lo que le pasó a Napoleón y al nazismo (con la División azul) en Rusia [1].

La guerra de la Independencia

De 1808 a 1822, España fue ocupada por las tropas de Napoleón, que secuestraron “voluntariamente” a nuestro rey y pusieron a José Bonaparte (Pepe Botella, y era abstemio). El pueblo español se sublevó a nivel popular y consiguió, con la ayuda de los ingleses, mandarlos de vuelta tras los Pirineos, y que volviera a reinar Fernando VII. En el desarrollo de los acontecimientos bélicos, hubo grandes batallas apoyadas por guerrillas que no hace falta relatar, para las cuales se reclutó desde los mozos más jóvenes, hasta los de 50 años en distintos lugares de las regiones que se pudo. Del Levante español, nuestra zona, el batallón provincial de Murcia, dejó despoblada la región y casi sin militares, con los mínimos, para proteger la fortaleza y puertos como el de Cartagena; ídem el de Alicante. Tras partir el batallón provincial de Murcia nº 10 a Zaragoza, del que todavía se conserva el estandarte, para reforzar su resistencia, sucedió lo de Agustina “de Aragón” disparando el cañón [2], y también estaban en ruta algunos reclutados para reforzar la resistencia de Zaragoza, que acamparon cerca, a una distancia prudencial de la batalla, esperando la orden de integrarse cuando fueran requeridos. Algunos, muy pocos, no entraron en batalla, quizá por la inesperada intervención de Agustina y la retirada de los franceses, que interpretaron hasta dónde los españoles se disponían a sufrir e incluso a morir de hambre por el estado de sitio en el que se encontraban. Una de estas compañías reclutadas, que no fue necesaria su intervención en la batalla de Zaragoza, procedía de la Vega Baja, cuya efeméride a su favor está conmemorada en la placeta de la iglesia de la virgen del Remedio en la Matanza, término de Orihuela, grabado en un monolito de piedra rodeado de cipreses, expresando su agradecimiento milagroso a la Virgen que les “remedió” de la muerte en campaña.

El “Lignum Crucis” de José Tristán Rocamora

En el testamento de José Tristán Rocamora y de su mujer Catalina Zárate, entre sus pertenencias relaciona que tenía un “Lignum Crucis” de su propiedad [3] (suponemos que con certificado de autenticidad), un rosario de Jerusalén (hecho con huesos de las olivas del Monte de los Olivos), etc…; incluso la ermita de Mafraque, anexa a su vivienda, dedicada a san José y con certificado fechado en el s. XVIII para decir misa en ella, que se conserva en el archivo parroquial. Presuntamente, el “Lignum Crucis” y el rosario de Jerusalén lo debieron heredar sus dos hijas y pasar después a alguno de los hijos de estas, que fuera movilizado y participara en el sitio de Zaragoza, por lo que antes de irse debieran hacerle besar el “Lignum Crucis” y rezar con el rosario de Jerusalén, incluso en la iglesia de la parroquia de la Matanza. Del hijo no sabemos su nombre, pero el apellido Tristán es de segundo y porque desconocemos el de su padre para poderlo buscar en alguna relación que exista de los reclutados, porque incluso los combatientes que quedaron vivos les asignaron distintos galones: cabos, sargentos, etc; incluso galones a título honorífico; ídem a los de la guerra de Cuba y Filipinas. Ejemplo: El tío Roña, teniente honorífico de la guerra de Cuba, con uniforme, honores militares y paga (para más información ver Las Cosicas de Abanilla dedicada a la guerra de África, Cuba y Filipinas).

Los capitanes de la Santa Cruz

Es posible que algún nieto de José Tristán y Catalina Zárate, de una hija que heredó tierras, casa en Granja de Rocamora (Alicante), tuviera el “Lignum Crucis” y a su supuesto hijo que estuvo en el sitio de Zaragoza, volviera vivo y con grado militar en activo u honorífico, por cuyo motivo participara en las fiestas de la Stma. Cruz de Abanilla y/o de Granja de Rocamora, con el cargo honorífico de capitán cristiano de la Stma. Cruz, llevando colgado de su pecho el “Lignum Crucis” de su abuelo, que los de propiedad privada solían ir engarzados en una especie de medalla cerrada; ídem a los antiguos relojes de bolsillo. Se da la circunstancia que, a unos descendientes abanilleros de José Tristán Rocamora, de apellido Tenza, se les apoda “los morunos”, que hasta 1936 (o antes) ejercían de capitanes del bando moro, del que deriva el referido apodo con el que se les conoce.

Posiblemente, el que llevaba su “Lignum Crucis” particular colgado, hiciera de capitán cristiano por algún tiempo, y tras su muerte o imposibilidad física de representarlo, se pasara a subastar el cargo, incluso pudiera ser que se lo dejaran a quien se lo adjudicara en la subasta, para representar este cargo, hasta que por alguna circunstancia desconocida dejaran de hacerlo. Pero el cargo festero de capitán moro se lo quedaron los “morunos”, por ser descendientes de José Tristán Rocamora, para satisfacción personal y festera.

El “Lignum Crucis” de la Stma. Cruz hasta su confiscación en 1936

Es bastante improbable que este Santo Madero fuera el particular de José Tristán Rocamora, puesto que en el siglo XVII tras la expulsión de los moriscos se inició lo que en la historia de nuestra región y otras más, se le denomina “La Reconquista Sagrada” [4], llegando a la diócesis Cartaginensis varios “Lignum Crucis” con certificado de autenticidad, que se distribuyeron entre la Catedral, iglesias y conventos, entre ellos a Abanilla, Caravaca, Ulea, Alcantarilla (que pasó a Alpera), etc, además de otras reliquias sagradas (espinas de la corona de Jesucristo, piedras del Calvario, etc..). Y de santos varios a los que se les “inventó” supuestos milagros para atraer más la fe de las gentes del lugar, e incrementar su fama religiosa.

El informe de Hermandades y Cofradías de 1770

Está trasliterado totalmente en las páginas 279 a 282 del libro de “Abanilla historia de su parroquia” [5]. En el informe final de la Intendencia de Murcia, dice que “extinguidas las cuatro cofradías y congregaciones de Abanilla, quedan reducidas a tres festividades. Sus rentas fijas son 303 reales. Las limosnas y gastos que hacen, hoy importan 170.000 reales y sus juntas una.

Sabemos que este proceder era lo normal, mantener las festividades que puedan subsistir con renta fija, sin tener que contribuir para subsistir con limosnas de los vecinos. En el párrafo penúltimo especifica mantener las festividades del Santísimo Sacramento y de los difuntos. Se extinguen (en papeles a nivel ministerial) las cuatro cofradías y congregaciones de Abanilla (Santísimo Sacramento, las Ánimas, la Invención de la Santa Cruz de mayo, y la Congregación de Nuestra Sra. del Patrocinio [6]). Y las festividades quedarán reducidas a tres. Pero… ¿qué tres festividades eran? Por supuesto la del Santísimo Sacramento (Corpus Christi), las Ánimas (el lunes primero de noviembre), y después ¿cuál es la otra festividad? ¿La de la Asunción, la de la Virgen del Rosario o la de Nuestra Sra. del Patrocinio? Se entiende que el gobierno, a través del Conde de Aranda, lo que pretendía era eliminar los gastos o demostraciones profanas, cual detalla en el párrafo antepenúltimo de la Intendencia de Murcia, pero la realidad histórica general de aquella época, demuestra lo contrario, puesto que los vecinos se las apañaron para seguir con sus usos y costumbres cívico religiosas, con cargo a su pecunio pero sin hacerlas constar oficialmente.

¿Qué se entiende por aparición o Aparición?

La aparición es el hecho de haber encontrado algo que andaba despistado, perdido o escondido por alguien ajeno a los que se lo encontraron. La Aparición se suele entender como el hecho de la visión de un ser sobrenatural o fantástico por una o varias personas; se remonta a la antigüedad mítica y religiosa [7]. En el cristianismo se inicia con la Aparición de Jesucristo a sus apóstoles. A partir de aquí, la Aparición de la Virgen María, san Roque, otros santos y reliquias, etc…, es habitual celebrarlo e institucionarlo escrito con mayúscula. Durante la invasión árabe (713) se iban escondiendo en cuevas o lugares muy recónditos, las imágenes prerrománicas que había, para evitar que las destruyeran. Durante la Reconquista (que empezó dos siglos después y duró casi ocho), su encuentro se fue dando de forma esporádica, y en dichos lugares se construyeron ermitas y oratorios para venerarlas. Ejemplos sobran [8].

¿Cuándo se adoran los “Lignum Crucis” y cuándo se veneran?

Ver este asunto en el libro de la exposición “Huellas”, ya citado, páginas 530 y 531, donde especifican el origen de las festividades de la Invención de la Santa Cruz el 3 de mayo y la Exaltación el 14 de septiembre, y del Viernes Santo.

¿Por qué en el Estatuto de la Hermandad de la Stma. Cruz pone que la Adoración a la Stma. Cruz (a su “Lignum Crucis”) es relativa?

Es fácil de comprender lo de Adoración relativa porque es en función del acto en que se celebre en la iglesia y fácilmente comprensible de que sea el Viernes Santo. Fuera de este día el culto es de veneración, tal como se especifica en el certificado de autenticidad actual expedido en el Vaticano el 31 de julio de 1939, traducido al castellano por un traductor jurado de latín, y publicado en el programa de fiestas de 2010. A esta función religiosa de Semana Santa, suele asistir un reducido número de feligreses, que no agotan el aforo ni en tiempos de pandemia, porque está totalmente exento de parafernalias y manifestaciones profanas que no hace falta enumerar; y las limosnas que se dan el Viernes Santo van destinadas exclusivamente al mantenimiento de los Santos Lugares de Jerusalén.


[1] Descarto que el topónimo de La Matanza proceda de la abundante caza que había en aquel paraje en sus primitivos tiempos. Más información en la publicación “En busca de una leyenda: Campo de La Matanza (Alicante y Murcia) de Francisco J. Flores Arroyuelo.

[2] Apodo que sí procede del reino de su lugar de nacimiento, Reus-Tarragona; el gentilicio local es “reusenses”, el provincial “tarraconenses” y el regional aragoneses.

[3] Al sacerdote abanillero José Miguel Navarro Magaña, le regaló un religioso que lo tenía, un “Lignum Crucis” de su propiedad (con certificado de autenticidad, por lo que también se puede considerar Santísima) y él lo ha instalado en una copia de nuestra Stma. Cruz. Lo suele traer a Abanilla cuando puede venir en mayo y celebra una misa en la iglesia parroquial a las once de la mañana el tres de mayo, a la que suelen asistir las personas que no pueden participar en la romería y la despiden en la Ermita. Expone su particular Santa Cruz y la da a besar. No me lo han contado, pues he asistido al menos dos veces.

[4] Bibliografía consultada: Libro de la exposición “Huellas” en la Catedral de Murcia, del año 2002. Capítulo 3, “Fulgor crucis”, páginas 495 a 533. Reliquias de la Pasión en pág. 524. Libro “La Región de Murcia y su historia”, editado por el diario La Opinión en fascículos.

[5] ISBN 84-607-7349-3. Editado en agosto de 2003. De varios autores. El párroco D. Manuel Gil Martínez; Pedro L. Gaona Rocamora, profesor de EGB y licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Murcia; Eugenio Marco Tristán (E. Marco), ingeniero técnico industrial; Antonio Martínez Ramírez (Al-Rhamiz), profesor de EGB; Salvador Riquelme Sánchez, profesor de ESO área de plástica y visual (dibujo); Juan Manuel San Nicolás Sánchez, licenciado en Geografía e Historia medieval por la Univ. de Murcia.

[6] La festividad del Patrocinio de Nuestra Señora, se instituyó en España a requerimiento de Felipe IV y fue suprimida a principios del siglo XX, aunque en Abanilla se siguió celebrando hasta la década de 1930.

[7] De Venus Anadiomena, del pintor Apeles.

[8] Uno de los ejemplos más dudosos y pomposos es el del encuentro de la supuesta tumba de Santiago de Compostela.

Eugenio Marco. Cronista oficioso de Favanella

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