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¿Qué grado de credibilidad histórica le podemos dar a nuestra tradicional leyenda de la aparición o encuentro de la Santa Cruz en Mahoya?


ENSAYO HISTORIOLÓGICO SOBRE LA LEYENDA DE NUESTRA TRADICIÓN FESTERA.

Igual que en otros pueblos y lugares nuestra tradición festera se sustenta en una leyenda, que ha llegado hasta nuestros días por transmisión oral, reflejada por escrito en algunas publicaciones impresas no muy lejanas en el tiempo, sin que hasta ahora hayamos encontrado el inequívoco respaldo histórico documental en legajos existentes en archivos o bibliotecas. Es más, no hay una única versión sobre dicha leyenda, sino varias, basadas algunas de ellas en apariciones espectrales, las cuales resultan un tanto peregrinas y difíciles de entender con racionalidad, siendo necesario añadirles grandes dosis de fe para aceptarlas, sin poder darles la suficiente justificación que los tiempos actuales requieren.

Sin embargo, una de las leyendas, a mi entender, es la que más elementos racionales tiene para poder considerarla medianamente coherente, desde el punto de vista historiológico, aunque por la deformación en la transmisión oral de la época y fecha en la que pudo suceder, nos plantea ciertas dudas sobre su datación, que podemos considerar como los flecos sueltos que han ido quedando a través del tiempo, en el agujero negro de nuestra historia local, por las vicisitudes acaecidas hasta la fecha, dada la irremediable pérdida o extravío de papeles en los archivos propios.

Repasando las hemerotecas disponibles, escritos en los programas de fiestas y legajos varios, tenemos constancia de la existencia de la cofradía de la Santa Cruz en 1564, sin especificar sus funciones y cometidos. Pero a partir del s. XVIII sí que se detalla que estaba a su cargo la romería del 3 de mayo, al lugar de Mahoya, a bañar la Santa Cruz (una cruz que piadosamente se dice aparecida) en el agua de la acequia que riega la huerta; y que se realiza con SOLDADESCA (capitanes, pajes y arcabuceros). La soldadesca son la reminiscencia de las históricas milicias concejiles del s. XVI, en su función de rendición de honores a reliquias e imágenes de los santos patronos.

En el año 1922 se reseña que la fiesta se realizó con gran pompa y boato, con motivo de la celebración del “centenario de la aparición de la Santísima Cruz”, pero sin hacer referencia alguna a qué ordinal de centenario se refiere, ni a qué tipo de aparición, si espectral o encuentro, pudiéndose descartar el que fuera el primer centenario, dado que ya nos consta que se celebraba esta festividad en Abanilla a partir del s. XVIII, apostillando el diccionario de Madoz (mediado el s. XIX), que era la fiesta que con más solemnidad se celebraba en esta villa, a la que acudían las gentes de los pueblos circunvecinos.

En el programa de fiestas de 1951, se dice que: “según la tradición, a finales del s. XV o principio del s. XVI, dos soldados que regresaban de una campaña guerrera, dejaron olvidada una cruz que era como el remate del asta de una bandera, contenida en el interior de una caja y entre trozos de cáscaras de huevo. Con ocasión de reunirse en este sitio los regadores, para tomar la tanda de sus aguas para el riego de la huerta de Mahoya, descubrieron la caja entre los restos de la frugal comida de aquellos soldados. Se extendió la noticia entre los huertanos, se reunieron y fue presentada al cura de la parroquia…”

Imágenes de los cuadros realizados por Luis Molina Sánchez, que se encuentran en la ermita de Mahoya

Por este detalle de que la cruz se la presentaron al cura de la parroquia, podemos especular que dicho evento pudiera haber sucedido a partir del año 1522 (por lo del centenario), puesto que la primera iglesia parroquial de la que se tiene noticia la instituyeron los calatravos, que adquirieron el señorío de Abanilla en 1434, como consecuencia de una permuta de posesiones, que no por conquista.

En 1504 ya hay constancia de la primera iglesia parroquial, a la advocación de san Benito, patrono de la orden de Calatrava, regida por un cura de esta institución, llamado frey Antón. Con anterioridad al dominio calatravo, está documentado que en el año 1411 san Vicente Ferrer vino al antiguo reino de Murcia, entrando por Abanilla y Fortuna, donde predicó, convirtió y bautizó a muchos de sus pobladores moros; aunque dicha conversión, a la postre, resulto ser más ficticia que real. En estas fechas, en cuanto a la administración religiosa se refiere, Abanilla pertenecía al arciprestazgo de Orihuela y, posiblemente, el único lugar de culto cristiano fuese una capilla en el castillo, para los pocos cristianos que lo habitaban (comendador, alcaide, administrador, guardias, soldados, etc.), pues su población era mahometana y tenían permitido el culto en su mezquita, su cementerio y su aljama, hasta 1501, en que se dejó de permitir el culto islámico, se anuló la aljama y se creó el concejo.

El programa de fiestas de 1953, da reseña de la tradicional leyenda de la cruz olvidada por los soldados, situando la efeméride a finales del s. XV.

En el programa de fiestas de 1983, en una trilogía festera de J. Moreno Gil, se cita la efeméride de la cruz y los soldados a finales del s. XIV o principios del s. XV, basándose en lo que el historiador A. Merino Álvarez, en su compendio sobre la historia del antiguo reino de Murcia cita: “En 1420, los adalides de Baza y Guadix, de acuerdo con los mudéjares del valle de Ricote y de Abanilla, llegaron hasta esta última y estragaron la huerta, evitando acercarse a Lorca; desbastaron el campo de Caravaca y Calasparra, con propósito de retroceder a Los Vélez, pero Piñero les cortó el paso por la parte de Moratalla, desbaratándolos completamente en el puerto del Conejo, abierto entre aquellas serranías”. El autor le añade, de su cosecha, lo siguiente: Según la tradición, la aparición de la Santa Cruz fue a finales del s. XIV o principio del XV; y el único hecho que justifique una invasión del territorio de Abanilla es la razzia de 1420.

Seguramente los mudéjares de Abanilla, en unión de los invasores, aprovechando este hecho robaron la cruz, que tenía su santuario en plena huerta de Mahoya; y los vecinos del lugar, en la lucha que hubo con los árabes al pie del castillo de santa Ana, la recuperaron en Mahoya. Y sabido es, que por temor al robo de la misma se trasladó al antiguo templo de san Benito…en el Lugar Alto, al pie del castillo y, posteriormente, a la iglesia parroquial de san José. Considero que con este añadido, el autor intentó encajar en nuestra tradición festera lo que él conoció y vivió, “la batalla de santa Ana” y el acompañamiento de las imágenes de los Santos Abuelos, el 3 de mayo en la romería.

La batalla de santa Ana perduró hasta finales de la década de 1950 y el llevar a los Santos Abuelos en la romería, hasta el año 1956.

Tras esta exposición sobre las fechas referentes a la tradicional leyenda de la cruz y los soldados, considero procedente realizar un análisis sobre los posibles hechos históricos documentados del paso de tropas cristianas por Abanilla:

-La acampada del rey de Aragón, Pedro IV el Ceremonioso, durante la guerra de los dos Pedros, en la huerta de Favanella, el 9 de diciembre de 1364 (s. XIV), procedente de Sax, distante nueve leguas.

-La razzia de 1420 (s. XV). Aunque en este caso se plantea la duda de que las tropas de Piñero pasaran por Abanilla, puesto que por las informaciones que les iban llegando es lógico que se dirigieran desde Murcia a Caravaca, Calasparra y Moratalla.

-La rebelión de las Germanías: 1519-1523. En 1520-1522, los vecinos se alzaron contra el comendador, cercando el castillo, resistiendo sus ocupantes hasta la llegada de refuerzos armados desde Murcia, que levantaron el cerco.

-La rebelión de Las Alpujarras, en 1568-1571, con el posible paso de las tropas del marqués de Los Vélez, cuando desde Murcia se desplazaron a Valencia, para expulsar a los moriscos que quedaban en el reino de Aragón.

En mi escrito publicado en el programa de las fiestas de Mahoya 2016, en las páginas 52 y 53 se hace mención al camino del CHICANO, desde Abanilla a Aspe, del que se hacía uso al menos en los siglos XIV y sucesivos (y posiblemente desde mucho antes), para ir desde Murcia a Valencia, sin pasar por Orihuela, Albatera, Crevillente, Elche, Alicante; sobre todo cuando esta ruta, por las circunstancias que fuese, no era posible utilizarla, quedando constancia documental de su uso durante las guerras civiles hegemónicas habidas en Murcia, entre Los Manueles y Los Fajardos, siendo lógico que se desplazaran por el camino del CHICANO, dado que no lo podían hacer por mar, por el peligro que suponían los barcos argelinos, berberiscos y turcos en el mediterráneo, que auxiliaban a sus correligionarios y practicaban la piratería. Tampoco podían desplazarse por los caminos de la costa, puesto que a partir de Alicante la cadena montañosa es demasiado abrupta y se exponían a las emboscadas.

Conclusión personal: En tanto en cuanto no se consiga descifrar el ordinal del centenario que se celebró en 1922, veo por conveniente considerar nuestra tradición festera  el encuentro de la santa Cruz, en Mahoya, junto a la acequia, por los regadores, procedente del olvido de unos soldados que allí acamparon, sin referir ningún siglo en concreto, sino de forma más genérica: a finales de la Edad Media o principio de la Edad Moderna.

E. Marco, cronista oficioso de Favanella.

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La realidad histórica de los símbolos municipales de Abanilla, frente a las invenciones modernas que nos representan


En los últimos tiempos lleva moviéndose bastante el asunto de si es preciso o urgente el proceder a retirar los actuales símbolos que nos representan como municipio, es decir, el escudo y la bandera, para sustituirlos por otros que presuntamente estén más acordes con nuestra realidad e idiosincrasia. Las razones de unos para quitarlos y de otros para mantenerlos son bien diferentes, y mientras los que defienden que éstos se retiren, entran en el fondo de la cuestión, los que defienden que se mantengan, lo hacen recurriendo a las formas de como esto se hizo. Bien, entremos en materia.

Todo este asunto ya está muy escrito. Pero el problema en este pueblo de Abanilla es que se lee muy poco. Y como no se lee, se suele volver a caer una y otra vez en los mismos errores de siempre. Razón por la cual parece que siempre hay que estar saliendo a defender lo mismo una y otra vez. Recientemente, en el foro de Abanilla, el usuario “morodelamorería”, ha colgado un vídeo en Youtube, del que sólo voy a poner el enlace, pues no tengo intención de darle publicidad más allá de la justa y necesaria, y en cual viene a querer defender su postura, que básicamente consiste en que la aprobación de la bandera se hizo por unanimidad, y eso es lo único que le vale. Mientras que la comisión que ha aprobado el actual gobierno municipal, a instancias del grupo IUMA, no va a tener dicha unanimidad, porque el PP prefirió no participar en la misma.

Conforme al art. 50.4 del Real Decreto 2568/1986 de 28 de noviembre, corresponde al Pleno los acuerdos en cuanto a la adopción o modificación de la bandera, enseña o escudo. Expediente que conforme al artículo 186 de dicho Real Decreto, será aprobado a continuación por la Comunidad Autónoma. En el artículo siguiente, el número 187, se especifica que se requerirá por tanto el acuerdo justificado del Pleno, el informe de la Real Academia de la Historia y la aprobación del órgano competente de la Comunidad Autónoma. La CARM tiene en su web una sección específica para este asunto, donde se puede ver la información que se requiere para realizar la gestión.

Es decir, que técnicamente, tanto el escudo municipal como la bandera, se pueden aprobar por mayoría simple cuando así se estime, y realizar el proceso tantas veces como se quiera. Otra cosa es que esto sea una cuestión parafernálica que importa a muy poca gente pues no son cuestiones de vida o muerte para nadie, ni a nadie meten en la cárcel por ostentar unas armas reales en un escudo municipal, como es el caso.

SOBRE EL ESCUDO O BLASÓN

Hasta hace unos meses, nadie sabía desde cuando estaba aprobado el actual escudo como escudo de Abanilla (por cierto, lo mismo que tampoco se tiene constancia de que la Stma. Cruz fuera oficialmente patrona). Gracias a las informaciones e investigaciones de José Tenza Lajara (Pepe CD), ha podido saber que dicha aprobación se remonta al año 1923, y presuntamente pudo tener bastante que ver con que se nombrase hijos predilectos a los hermanos Juan e Isidoro de la Cierva, así como al dictador Miguel Primo de Rivera, que el día 13 de septiembre de 1923 dio un golpe de Estado, con la venia del rey Alfonso XIII. No obstante hasta que Pepe publique su libro, vamos a tener que esperar a saber más acerca de dicho evento y las implicaciones de unos y otros. Por tanto, queda claro que no es el escudo municipal de Abanilla que está “de toda la vida” como argumentó el anterior alcalde F. Molina en el pleno del día 20 de marzo de 2000, para decir que mientras él fuera alcalde, no se iba a cambiar.

Sobre la forma, diseño, colores, uso y evolución del actual escudo, ya ha escrito sobradamente E. Marco en esta misma página, por lo que no es preciso repetir siempre lo mismo si todo ésto ya está escrito y muy bien aclarado.

Como se ve en la imagen y se puede leer en el anterior artículo, el escudo está preñado de simbología real, y debido a la manipulación de los elementos, en realidad no sólo no representa a ningún rey, sino que lo peor de todo y esto es así desde que se impuso, tampoco representa nada en absoluto la historia de Abanilla. Asemeja al de la piedra armera del Ayuntamiento, que es de Fernando VI, por ser el año en que se construyó. Y de ahí, en dicha época, se tomó ignorantemente como escudo municipal.

¿Eso quiere decir que es el escudo de Abanilla? Oficialmente y legalmente sí. Pero en realidad no tiene nada que ver con Abanilla. Visto el argumento, se puso ese (o parecido), como se podía haber puesto el de cualquier vecino que tuviera uno en su fachada. En consecuencia, si en realidad lo único que realmente sí ha sido municipal es el sello con la cruz de Calatrava y alrededor el nombre de “FAVANILLA”, el seguir ostentando este escudo actual, es un error y una impostura.

Nota: Debido a que en esta época aún no se había creado la RAE, la ortografía no era algo que estuviera muy extendido, por lo que se puede encontrar el término de “Favanella” escrito de diversas maneras. Actualmente escrito así sólo existe en valenciano, pues en castellano sería “Favanilla” que es como mayoritariamente se denominaba en el siglo XIII. En ausencia del sello de plata municipal, debido a que hubo que ver la imagen del sello en los papeles, no estaba claro si era una “I” o bien una “E”.

La misma Asamblea Regional, en su publicación del año 2015 acerca de los símbolos municipales de la Región de Murcia, trabajo realizado por D. Luis Lisón, dice bien claro en su página 31, haciendo referencia a nuestro escudo, que en el mismo “se reproducen algunas de las piezas y muebles heráldicos que figuran en las armerías de diversos monarcas de España”. Y añade: “Prescindimos de la descripción porque no merece la pena ocuparse de ello”. Además en las páginas siguientes, aclara los siguientes hechos:

Cuando a principios de 1996 el ayuntamiento inició diversas gestiones para conseguir disponer de enseña concejil, se suscitó por nuestra parte la necesidad de dar prioridad al tema de la ilegalidad del escudo en uso; pero el consistorio prestó oídos sordos a las protestas de los vecinos y diversos estamentos (incluida la Real Academia Alfonso X el Sabio) al ver la incongruencia del proyecto presentado, obra de Serafín Alonso Navarro. El Pleno lo aprobó sin atender a razones, y el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de Murcia dio su conformidad por Decreto 6/1999, de 28 de enero (BORM, de 5 de febrero).

Tras la publicación del decreto las protestas arreciaron, e incluso el grupo municipal socialista presentó una moción el 20 de marzo del 2000, pidiendo rectificar el error cometido, pues incluso se había ignorado el informe negativo de la citada Real Academia.

Un grupo de vecinos encabezados por el historiador Juan Manuel San Nicolás Sánchez, presentó un contencioso administrativo ante el propio Ayuntamiento y, sucesivamente, ante el Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, y el Tribunal Supremo; que fue desestimado por haber sido presentado fuera de plazo, y por entender que eran meras opiniones de las partes en litigio; sin entrar a valorar el fondo de la cuestión.

Diversos vecinos de la Villa, con más corazón que acierto, y sin percatase de los errores heráldicos que cometen, han dibujado desde entonces diversos bocetos de manera particular, y con un destacado carácter paisajístico. Por nuestra parte nos reiteramos en lo que escribíamos hace 16 años, de que Abanilla necesita urgentemente adoptar un nuevo escudo teniendo en cuenta su historia y los antecedentes citados.

El concejo, en cualquier momento, tiene plena libertad para modificar de forma oficial, y tras los trámites preceptivos, los símbolos municipales que quiere le representen.

Cuando habla en el penúltimo párrafo del asunto de los diversos bocetos con carácter paisajístico, imagino que se referirá a los intentos que tanto E.Marco como yo mismo hicimos en su día para intentar hacer unas sugerencias al respecto. Evidentemente, no tenemos, al menos yo, los referidos conocimientos en la ciencia de la heráldica como para saber lo que corresponde y lo que no.

 

SOBRE LA BANDERA

Sobre la bandera tenemos más información, puesto que su invención es más reciente. En la siguiente dirección del blog del Margen de Mahoya, E. Marco y JM. San Nicolás, recopilan la “cronología de la sinrazón de una paranoia histórica” referente a los hechos relativos a este asunto de la aprobación de la bandera. Dado que ahí en ese artículo están todos esos inicios muy claros, me remito al mismo para quien los quiera conocer mejor.

Según la enciclopedia de nuestros días, la wikipedia, si buscamos lo que quiere decir “pendón”, nos indica lo siguiente:

En la Edad Media, las banderas tenían sobre todo un uso bélico, identificaban a una unidad militar dentro y fuera del campo de batalla, era la insignia de quien podía levantar hueste: los señores, las ciudades y villas, las órdenes militares, los reyes. El pendón real era el más importante, acompañaba al rey portado por su alférez, y solía reflejar las armas reales, bien en diseño heráldico (ocupando las armas todo el paño) o colocadas en el centro. Inicialmente, el pendón real solo podía ser utilizado por el rey. En la Edad Moderna, mantener tropas se convierte en monopolio de los monarcas absolutos y diversas unidades militares adoptan banderas que también reproducen las armas reales. Por este camino, el diseño de diversas banderas nacionales modernas proviene de antiguos pendones reales. Con la evolución de villas y ciudades en la Baja Edad Media en Castilla y León se empezaron a conceder pendones, por el rey, para uso exclusivo de estos municipios, denominados pendones concejiles, cuyo color más usual era el rojo carmesí, y que debían de ser portados por un caballero designado expresamente para ello.

Si se lee con atención el anterior párrafo, se explican muchas cosas. Para empezar, argumenta el pasado bélico de las banderas municipales, pues provienen de las banderas de las milicias concejiles. Fue Felipe V quien abolió las milicias concejiles para reunificar el ejército al modo moderno francés. Para ello sustituyó los antiguos tercios por un nuevo modelo militar basado en brigadas, regimientos, batallones, compañías y escuadrones. En consecuencia, dichas banderas pasaron a ser las de los municipios y ciudades de donde provenían dichas milicias. De hecho esto también ocurrió así con nuestra actual bandera nacional española, que comenzó siéndolo con el rey Carlos III para los barcos  del ejército de la marina, y fue Isabel II quien la instituyó con bandera nacional. En cuanto al hecho en sí del color rojo carmesí, que lo poseen muchas ciudades y comunidades, queda explicado que esto es una gracia dada por voluntad real, y no porque dicho lugar así lo desee ostentar en su bandera.

Indica don Pedro Cordero Alvarado (Diplomado Superior en Heráldica, Vexilología y Ciencias Nobiliarias) en su tratado titulado “Principios de heráldica y vexilología” el camino que es preciso recorrer para llegar a realizar correctamente una bandera. Y dice lo siguiente en la página 88 del mismo:

La exploración de los posibles antecedentes vexilológicos, si es que existen, para ello bucearemos en los archivos, la existencia de antiguas milicias concejiles, que se acompañaban con un pendón heráldico. O bien, investigaremos entre los antecedentes de los antiguos señores de la localidad, si alguno de ellos tuvieron en alguna ocasión mando de tropas.

Pero teniendo en cuenta lo anterior, ¿en Abanilla no hubo milicias concejiles? Pues sí que las hubo y por tanto sí que tuvo su bandera de sus milicias concejiles. En concreto, en el acta del Concejo de fecha 6 de octubre de 1573, la cual se encuentra en el Archivo Histórico Provincial, protocolo 9085, folio 175, consta que tiene el dicho concejo una bandera de tafetán verde y azul”. Dicho legajo estaba curiosamente extraviado, no en la sección correspondiente al siglo XVI sino a la del siglo XVIII. Y por eso cuando previamente se inventarió lo referente al siglo XVI no se encontraba este documento de Abanilla, y el número que tiene de protocolo no corresponde con los de dicho siglo. ¿Quién lo extravió y por qué? Saberse no se sabe, pero sospechas sí que las hubo.

Nadie sabe cómo era realmente, sólo los colores, y tampoco las tonalidades. Así que, respetando esa premisa, bien pudo ser así.

Imagen de las solapas del libro “Historia de Abanilla”, de la Asociación Musa Ben Nusayr.
Imagen basada en los colores verde y azul, así como con el antiguo escudo de Favanilla.

A solicitud de la concejal de Cultura del Ayuntamiento, doña Rosario Ramírez envía cartas a los señores D. Juan Torres Fontes, D. Luis Lisón y don Serafín Alonso, a fin de que se ofrecieran a realizar el proyecto. Don Juan Torres Fontes ni había respondido la carta, y don Luis Lisón sí la respondió pero informando a la edil que lo primero que había que hacer era corregir el escudo. Pero como esto no interesó al PP, pues siguieron adelante. Así que finalmente fue don Serafín Alonso, quien se encargó y quien realizó el proyecto de bandera, el cual transigió con no tocar el escudo ni . Pese a conocer también el legajo en cuestión en que se referenciaba el asunto de los colores de la antigua bandera que habían tenido las milicias concejiles, de colores “verde y azul” (hecho del que hay testigos en la comisión), sin embargo hizo caso omiso del mismo, y argumentando en su estudio la ausencia de banderas en la historia local, procedió a inventarse la que mejor le pareció y como mejor quiso, arguyendo para ello diversos hechos del pasado y de la dominación de los Rocafull, la orden de Calatrava, Castilla y la corona de Aragón.

A continuación, incluyo sendas imágenes del texto del acta del pleno del 6 de junio de 1996, fecha en la que conforme a lo indicado anteriormente en la cronología, el grupo del Partido Popular llevó a Pleno la aprobación de la bandera. El grupo socialista había llevado otra propuesta, en la que se requería que antes de proceder a aprobar dicha bandera, procedía localizar cuál era el escudo histórico del municipio, ya que el que se viene usando se hace de forma indebida, por ser de un monarca. En el texto del acta, aunque no lo recoge todo lo que se debatió, como suele ocurrir actualmente, sí que se puede leer perfectamente que pese a que se le había advertido el error que se venía cometiendo desde hace tantos años, el PP se negó a investigar sobre el origen del escudo, por si nos correspondía o no, y siguió pese a todo con su proyecto de bandera hacia adelante.

Sin duda es inaudita la intervención del concejal del PP, señor A. Pacheco, que vino a decir que “el escudo de Abanilla tiene el “blasón de oro” porque nos lo dieron los Rocafull”. Y esto lo dijo sin saber que no es blasón, sino toisón, y segundo, que dicho toisón se introdujo en España siglos después gracias a Felipe el Hermoso al casarse con doña Juana I, pues que yo sepa, los Rocafull son de mitad del siglo XIII, es decir, de la época de Alfonso X y Jaime I.

Una vez que el Partido Popular tuvo la aprobación unánime de hacer el proyecto, se procedió a que éste se realizara, y se comunicó en comisión informativa el 24 de julio de ese mismo año 1996. Es decir, en dicho pleno se aprobó que se hiciera una bandera, no la bandera en sí con su diseño y colores actuales. El 5 de septiembre el Grupo socialista volvió a reincidir en lo mismo en otra moción, para buscar escudo original, y el PP volvió a tumbar la propuesta. El proyecto de la bandera de Serafín Alonso, se aprobó posteriormente el 14 de octubre de 1996.

El 24 de enero de 1997, la Real Academia de Alfonso X, informó negativamente acerca del proyecto de nueva bandera de Abanilla, dado que en la misma se habían empleado colores y elementos reales. El 7 de febrero la Consejería de Presidencia devolvió el expediente al Ayuntamiento, con el informe negativo de la Real Academia. Tres días después, el 10 de febrero, en vez de corregir el error del escudo como se le había dicho, lo que hacen desde el Ayuntamiento es pedir un informe más detallado, y que se la hagan ellos. La respuesta de la Real Academia el día 19 de febrero es decirles que su misión no es estudiar ni elevar propuestas, sino informar sobre los trabajos que se le remiten, pues si no, serían juez y parte. Vista la respuesta, el día 3 de marzo, el PP en Comisión informativa, lo que hace es dar por bueno el proyecto y pasar de lo que diga la Real Academia, volviendo a enviarlo el día 20 de marzo a Presidencia para su aprobación. El día 8 de abril responde la Consejería que se les había olvidado enviar el documento donde se indicaba que esto estaba ratificado en Pleno. Pleno que se realiza el día 5 de junio aprobando de nuevo dicho proyecto, y cuyo acuerdo se envía el 12 de junio. El día 30 de junio responde la Consejería de Presidencia que el expediente debe ser expuesto a información pública, lo cual ocurre el 16 de diciembre en el BORM nº 297. Para finalizar, dicho expediente se publica en el BORM de fecha 5 de febrero de 1999, y la explicación que se da de la bandera es la siguiente:

«Configurada sobre cuatro cuarteles, en la proporción 2:3.
Sobre el rectángulo superior izquierdo se instalarán las barras rojo y gualda que identifican la bandera de Aragón.
Sobre el rectángulo inferior derecho, campeará el rojo burdeos (violáceo) representativo del Reino de Murcia.
Los rectángulos superior derecho e izquierdo, quedan en blanco, por corresponder uno a la Orden de Calatrava y al Señorío de los Rocafull, y otro representativo de la gobernación de Orihuela.
Todo ello presidido por el Escudo de Abanilla que ocupará el centro de confluencia de los cuatro rectángulos y cuarteles, anteriormente descritos, timbrado de Corona por tratarse de una villa.»

Bandera “oficial” de Abanilla. Proyecto de D. Serafín Alonso

Aunque todo esto se hizo conforme a la ley anteriormente referenciada, sin embargo, pronto vinieron los problemas, pues por problemas de tiempo material, y debido al “despiste” que habían sufrido los legajos, se tardó tiempo en transliterar lo que ponían. Y cuando se tuvieron, ya había pasado el plazo de realizar alegaciones al proyecto.

La consecuencia de todo esto es que la bandera “oficial” de Abanilla, es efectivamente legal y oficial, pero no se atiene a los hechos históricos del municipio, ni tuvo en cuenta lo indicado en el citado legajo de que Abanilla sí que tenía bandera de las milicias concejiles, y además incurre en varios errores de diseño, que fueron los que le indicó la Real Academia Alfonso X y que por dicha razón no aprobaron el proyecto presentado.

Y es que como se ve, la bandera incluye el citado escudo “aparentemente” real, lo cual es contrario a lo indicado las normas heráldicas. Volviendo a lo explicitado por don Pedro Cordero, en las páginas 89 y 90 de su trabajo, dice lo siguiente:

Sobre la superficie del paño de las banderas pueden colocarse: bien el escudo de armas del municipio (cosa que no se aconseja salvo por privilegio real o por antigüedad contrastada de muchos siglos) o, mejor, alguna de las figuras más representativas de aquel. Cuando en una bandera se sitúan las figuras del escudo directamente sobre el lienzo, prescindiendo del perfil del campo, entonces la denominamos BANDERA HERÁLDICA.

En el caso de que la bandera lleve el escudo de armas del lugar, no se colocará en el centro del paño ni en la punta del batiente, como suele ser lo que habitualmente realizan los profanos en estas ciencias sino que se situará en la tercia al asta, por ser este sitio el que se considera como el punto de honor de la bandera. Así también podemos contemplar cómo el escudo de España se asienta en este lugar de la bandera y no en el centro de la misma.

Dicho escudo, que pretende ser “real”, al ir incluido en una bandera, lo convierte en pendón. Por lo que aunque este término haya a quien no le guste, por extensión la convierte en “bandera pendonera”.

Dicha bandera, inventada, y argumentada como mejor le pareció al señor S.A.N., argumenta en la explicación que tiene “el color violaceo del reino de Murcia”. Y sin embargo el reino de Murcia jamás ha tenido ese color violáceo. En todo caso lo tenía la bandera de la II República, que lleva el color morado que se dice (pero no está probado) que ostentaban los Comuneros de Castilla. Y no está probado porque tradicionalmente el color de Castilla era y es el rojo carmesí, que es el del pendón real. El color de la bandera actual de la Región de Murcia es el color rojo carmesí, que en nuestra región denominamos “rojo Cartagena” tal y como explica el profesor Javier García del Toro. Así que como ya se ha explicado, el ostentarlo, es una concesión de la Casa Real, pues originariamente y actualmente también, es en el que se ostenta el estandarte o pendón de la Casa Real.

Dicha bandera incluye los colores de la corona de Aragón, cuando la posesión de Abanilla por dicha corona sólo duró 30 años, y eso, históricamente es nada. En junio de 1434, el doctor Diego González de Toledo, que era contador mayor del rey Juan II de Castilla, dio en permuta la villa de Abanilla a la orden de Calatrava, a cambio de las propiedades que integraban la encomienda calatrava en el norte de Castilla. Dos años después, en 1436, el rey Alfonso V de Aragón dio la orden de ocupar Abanilla a Mosén don Diego Fajardo, el cual tenía ocupada ilegalmente esta villa que lo era de la orden de Calatrava y realizaba robos y asaltos en la zona. No fue hasta casi 30 años después que el maestre calatravo don Pedro Girón, quien en 1458 pudo recuperar Abanilla para la corona de Abanilla con la ayuda del rey castellano Enrique IV. Por tanto, la época de posesión aragonesa, como se ve, lo fue por ocupación y para mal, por lo que no debería ser algo a recordar con orgullo.

 

 

 

SOBRE LA COMISIÓN DE REFORMA DE LOS SÍMBOLOS MUNICIPALES

El 28 de enero de 2016, y a iniciativa del Grupo IUMA, se llevó de nuevo a pleno la cuestión del escudo y la bandera, y en concreto que se reconocieran los elementos históricamente documentnados en la bandera y la cruz de Calatrava, así como que se elaborara un diseño de bandera que tuviera en cuenta estos elementos. Sin embargo tanto el PSOE como el PP votaron en contra, el PSOE aunque reconocía la existencia de incoherencias, anacronismos y falta de rigor histórico, porque no tenían intención de partir de la premisa de aceptar de salida los colores verde y azul para la bandera, por lo que habría que crear una comisión de expertos sin premisas establecidas en cuanto a estos colores, aunque posiblemente al final los sean. Es decir, que no se aprobó la moción pero sí que desde el gobierno local se promoviera la creación de la comisión. Así lo recogió también el diario La Verdad unos días después. En palabras de la portavoz del grupo IUMA, Mª Dolores Saurín, “nadie ha dicho que no sean legales, otra cosa es que sean legítimos”.

En la página web del PSOE de Abanilla, se puede leer la siguiente información al respecto de este asunto.

El Grupo Municipal Socialista es conocedor, como se ha puesto de manifiesto con anterioridad, de la incoherencia, anacronismo y falta de rigor histórico de  los símbolos municipales de Abanilla. Y siendo conocedores de la importancia y necesidad de que un pueblo como el nuestro tenga un escudo y bandera acorde a su historia, estamos a favor de iniciar el procedimiento para que esto ocurra, pero aun estando como estamos de acuerdo en los colores y símbolos que se plantean en la moción e incluso convencidos de su adecuación histórica después de escuchar al Sr. Lisón, entendemos que lo más adecuado (por aquello de respetar las formas) es iniciar un proceso formal y no fijar nada de antemano. En breve se constituirá la comisión.

En el citado Pleno del 28 de enero de 2016, el portavoz popular, señor José Antonio Blasco, según consta en acta, dijo lo siguiente: “Cuando se tramitó el procedimiento se partió de la premisa que existía unanimidad en su aprobación o no salía”. “No podíamos estar en si esta bandera le gustaba a unos y no a otros”. “Es cierto que el escudo no fue estudiado. Se mantuvo lo que se encontró el anterior Alcalde. Sobre el escudo se puede comenzar a trabajar y está dispuesto. Se sabe que el que tenemos no es de Abanilla”. “Posteriormente apareció ese documento en el que se aludía a la bandera con tafetán verde y azul”. “La bandera de Abanilla la decidía la Corporación municipal y si esa era la que se aprobó por unanimidad, no tenía por qué cambiarse”. “La sentencia que recae sobre este expediente no entra a valorar la cuestión histórica. Señala que el expediente es correcto”. “Entienden que la bandera es la que quiso el municipio, se aprobó por unanimidad y es legal”.

Fue unos cinco meses después, el día 30 de junio, cuando definitivamente se constituyó dicha comisión. En el artículo del enlace anterior, se pueden ver los nombres de los miembros que la componen, que fueron propuestos tanto por el grupo socialista como por el grupo independiente de IUMA. Sin embargo, el PP no quiso formar parte de la misma. En la Comisión informativa, las palabras del portavoz popular, fueron que “no se iba a pronunciar sobre el escudo y la bandera”.

Como ya se ha dicho al inicio de este artículo, en el foro de Abanilla, el usuario “morodelamoreria” argumenta que la aprobación de la bandera se realizó de forma unánime, por lo que se deja entender que si los trabajos de esta comisión llegan a buen puerto, no existirá dicha unanimidad, ya que el PP se abstendrá o se opondrá, no se sabe todavía. Y después de todo lo que ya he explicado previamente, de las formas de aprobar las cosas, de los errores que se tienen, de la poca representatividad que tienen dichos símbolos con lo que es la realidad de nuestro municipio de Abanilla ¿aún sale alguien diciendo que no tienen necesidad de cambiar nada porque lo que hay se hizo con unanimidad?. ¿Cómo se puede ser tan simplista?. ¿Acaso se pretende con esa actitud de inhibición de este asunto, que si el PP vuelve a ganar las elecciones municipales, y se hubieran aprobado y puesto los nuevos símbolos, se vuelvan a poner de nuevo los símbolos actuales?.

¿Y cuál es la situación actual?. Hace varios meses, desde el Ayuntamiento se informó a la Real Academia de la creación de la Comisión y de los nombres de las personas que la componían, a fin de que si tenían que realizar alguna comunicación, estuvieran debidamente acreditados ante la misma. Desde la comisión ya se han realizado varios diseños tanto de escudo como de bandera, que respetan y se ciñen a lo que sí es la historia municipal, a fin de ser estudiados y valorados cuando se determine.

El hecho de que el PP no haya querido entrar a formar parte de esta comisión, no impide, siquiera dificulta que vaya a seguir funcionando como debe hacerlo. Si cuando se terminen los trabajos correspondientes, el PP quiere aprobarlo, bienvenidos sean, y si no, no son necesarios. El PP ha tenido una oportunidad de oro para pedir perdón por los errores del pasado y empezar de cero estas gestiones para realizarlas de forma conjunta. Sin embargo, no han querido hacerlo, limitándose a decir que lo que hay está muy bien porque se hizo de forma unánime. Cuando lo que se hizo, sería aprobado de forma unánime, pero como se ha demostrado, está muy mal hecho.

 

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