Los Coros y Danzas de Abanilla realizan su XXXI Festival de Folklore


Como viene siendo ya tradicional desde que se iniciara en el año 1983, la Asociación de Coros y Danzas Santísima Cruz de Abanilla organizó el XXXI Festival Nacional de Folklore Villa de Abanilla. En este caso se contaba con la participación de la Asociación de Coros y Danzas «Virgen de Finibusterre» de los Yébenes (Toledo), así como con el Grupo de Coros y Danzas de Monóvar (Alicante).

Tras el «experimento» de realizarse en 2013 por el asunto del coste de la plataforma, en la Plaza de la Constitución, donde se realizó aquél primer año de 1983, este año se volvió a realizar en el entorno de la Plaza de la Purísima, donde se había venido realizando en los siguientes años, un lugar que si bien es bastante ideal, sin embargo habría que pensar en trasladarlo, tras encontrar un recinto mejor apropiado para esto, que tuviera su propia plataforma y su propio espacio para los asientos. No sería tan descabellado pensar en un recinto -no cerrado como el Auditorio-, sino en abierto para realizar actos y certámenes de este tipo, y en el que tras una inversión inicial, pudiéramos ahorrarnos el alquiler de todos los años tanto del «tablao» como de los equipos de imagen y sonido.

Decir por otra parte que en esta ocasión, tan sólo tomaron asiento en la primera fila que tienen reservada, tres concejales del grupo popular: el portavoz municipal y alcalde en funciones Don Pascual Martínez Ramírez, la concejal de Educación y Cultura, Dña. Francisca Martínez Tovar y la concejal de Pedanías Dña. Josefa Ramírez Ruiz. Tal y como ya viene haciendo en los últimos años, presentó el acto uno de los hijos de la concejal de cultura.

Como se ve por el origen de los grupos, lejos han quedado ya en el tiempo los certámenes en los que se contaba con la participación de grupos internacionales. Y de hecho, hasta en los carteles se ha tenido que cambiar la denominación «Internacional» por la de «nacional». En estos tiempos en que estamos intentando aspirar a más en las fiestas patronales, con todos los respetos hacia los grupos que vinieron este año y los anteriores, parece un demérito tener que bajar así de «categoría». No es muy complicado recordar que no hace tanto venían grupos de países con los que posteriormente se hacía un intercambio y el grupo de Abanilla visitaba y actuaba en su ciudad de origen, lo cual enriquecía culturalmente a los integrantes de dicha asociación. Son muchos los integrantes actuales y pasados del grupo que pueden contar muchas aventuras y desventuras recorriéndose estos países.

Sin embargo la crisis ha llegado también hasta aquí, y ya se sabe que la cultura es una de las primeras parcelas susceptibles de sufrir los duros recortes de la administración cuando no hay mucho que repartir. En este caso ya se sabe que el Ayuntamiento dejó tan sólo un euro en el presupuesto de 2014 para repartir entre las distintas Asociaciones de Abanilla. Es por ello que aunque suene a tópico, urge resolver pronto los problemas económicos del Ayuntamiento para que se pueda volver a contar con las subvenciones de antaño y que los Coros y Danzas Santa Cruz de Abanilla puedan seguir no sólo existiendo, que no es poco, sino también esparciendo un poco del folklore abanillero por el mundo.

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura

¿El acueducto de Sahués es romano o árabe?


Desde el Ayuntamiento de Abanilla se ha realizado un powerpoint sobre el palmeral de Abanilla y su protección. Archivo que está alojado en la web de la Fundación Cajamar.

Respecto de las imágenes de dicho powerpoint, tras verlas y repasarlas, me parecen muy oportunas, pero tengo que aclarar, tanto en este trabajo como en otras imágenes que hay colgadas en internet, que eso de decir que el acueducto de Sahués es «romano», ni me parece oportuno, ni está documentado arqueológicamente, ni arquitectónicamente, por lo que puede deberse a la ignorancia, en base a la ley del cuanti más atrás en la historia más importantes somos. Pero no es que seamos, sino que nos lo creemos indebidamente.

Entrando en el fondo de la cuestión, no hace falta ser licenciado en arqueología, ni doctor en arquitectura e ingeniería, para percatarse de que los acueductos romanos que salvan importantes desniveles, como lo son el de Segovia, Tarragona, etc., no son de la misma hechura y compostura que el de Sahués, que también salva un buen desnivel. Está demostrado por los arqueólogos la existencia de una villa romana en el Llano de Sahués, lo cual no implica que el acueducto también lo sea máxime, cuando existe la fundada sospecha de que el agua del Chícamo pudo llegar a Sahués sin cruzar el río, por medio de una acequia en el lateral de la margen izquierda.

Cada vez está más claro y evidente, que el sistema hidráulico para regar Sahués y la Huerta es de diseño y hechura árabe, partidor incluído, al igual que el sistema de riego por ellos realizado en la vega media y baja del Segura, de la que El Chícamo es su afluente. Las marcas de algunos sillares que revisten las pilastras del acueducto de Sahués tienen algunas marcas de cantero, que algunos atribuyen a los romanos, y que puede no ser cierto, porque estas piedras se intuye que han sido reutilizadas de las del Llano de Sahués. Es más, algunos canteros, conocedores por su oficio de marcas antiguas de cantería, por sentirse más importantes las ponían como suyas. Evidentemente, las fechas grabadas en algunas de ellas corresponden a reformas habidas en el siglo XVIII, al ser destruido en varias ocasiones por las riadas torrenciales parte del mismo.

Como refieren algunos historiadores, en tiempos de los árabes las pilastras lo normal es que fueran de manpostería y el paso del agua se hacía por una acequia de tablas, apoyada sobre grandes troncos de madera, de pilastra a pilastra. Asímismo debieron ser los pasos sobre la rambla de Mascosa, la del Salado y la de Balonga, pues está documentado que en el siglo XVIII se hicieron de cantería. Los arcos de ladrillo del acueducto de Sahués, consta inscrito en una piedra del arco central, que se construyeron en 1882, por Antonio Marco (a la sazón mi bisabuelo paterno).

En el molino de Camarrano, llamado el del Partidor, en la finca la Hacienda, hay un arco y una pilastra, que pudieran ser de reutilización, procedentes del Llano de Sahués. Dicho molino puede que se construyera a finales del siglo XVI o principio del XVII, aunque consta en el censo de las contribuciones a partir del siglo XVIII. Todo lo que a algunos se le parece, puede no ser. Y me refiero concretamente a este acueducto de Sahués y al ribazo que hay frente a la Ermita, que algunos lo atribuyen a «los romanos», pero hay documentos de que se reforzó con esas piedras en el siglo XVIII, porque la acequia de regar con el agua de la balsa del lavadero pasa por encima y fue necesario consolidarla haciendo este ribazo de buena solera. ¡Dios salve al César!.

1 comentario

Archivado bajo Historia