La lupa y el ojo ajeno

Inspector- Clouseau

Un aficionado a “las contiendas”, con divisa “verde y azul”,  me ha remitido el escrito del programa de fiestas de Fortuna, de don F. Saura Mira, cronista oficial de allí, en el que al comienzo dice: Me gustaría subrayar a colación, nunca mejor dicho, de ciertas críticas recibidas en medios comunicativos, por ciertos personajes de nuestra vecina población que, lejos de mirarse la viga en sus propios ojos, otean con lupa y mala fe los fallos de su vecino…

Y para evitar controversias zascandilosas, con independencia de que J.M. San Nicolás, licenciado en Historia, lo pueda aclarar por su parte en el diario donde se publicaron estas “críticas de mala fe”, considero oportuno puntualizar a través de este foro, que a los que van a  las Reales Academias de la Historia a consultar legajos, les suelen decir que si detectan algún presunto error se lo hagan saber por medio de una anotación, a fin de contrastarlo. En las Universidades también les suelen hacer esta puntualización a los alumnos.

Se da la circunstancia de que este desliz histórico sobre que Abanilla fue villa junto con Fortuna, por obra y gracia de Felipe IV, publicado en La Opinión, el 17/03/13, ya se deslizó en nuestro programa de fiestas de 1990 y en la revista Musá Ben Nusayr de 2009,  sin que con posterioridad nadie haya dado fe de erratas. Y esa fe de erratas es la que se trató de dar en los escritos publicados en el diario La Opinión de Murcia, el 24/03 y el 04/07 de 2013, que están colgados también en la web abanilladigital.com

Este tipo de libelos literarios ni quitan ni ponen honra, sino que dejan a cada cual en su lugar. Aunque cuando algún tercero anda de por medio, se pueda acabar como lo de David y Goliat. Y eso de aludir a “la lupa y al ojo ajeno” pudiera ser presuntamente interpretado como el meterse con los defectos físicos de las personas, asunto que sólo sirve para elevar la ofensa, toda vez que J.M San Nicolás es afiliado de la ONCE, por méritos propios. Observación.- La “whassa” ya no molesta. Lo que resulta anacrónico es el regodeo fuera de lugar de los que hablan en serio, en su feudo, tanto a nivel político como cultural o social.

NOTA.- Por tratarse de un error cometido en una publicación del siglo XVIII – El compendio histórico oriolano, de J. Montesinos- se le ha pasado notificación al cronista oficial de Orihuela, para que lo tenga en cuenta, por aquello de que corregir es de sabios y, lo contrario, en el caso que nos ocupa, lo que cada uno quiera entender.

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