III CENTENARIO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL DE SAN JOSÉ

Auditorio de Abanilla. Sábado 22 de septiembre de 2012, a las 22 h. Ángel Esteve y E. Marco

*Buenas noches y gracias por venir al 5º año ya de “Las Cosicas de Abanilla”. La puntualidad es un vicio adquirido en estas sesiones. Son las 22:00 horas. Comenza­mos.

*El otro día al empezar os hicimos una pequeña observación, algunos se la perdieron. Hoy les va a pasar lo mismo. La observación fue esta:

Eugenio y Ángel.-Nos levantamos y con la mano en la frente, como los indios, oteamos el horizonte. Breve­­­­­­men­te: Esto es “una pequeña observación”.

*En esta ocasión, para romper el hielo y mientras llegan los atrasados, los que, con la costumbre abanillera empiezan a prepararse para ir al acto… ¡A prepararse en su casa!, justo a la hora que empieza la sesión… o a esas otras personas que pillan un atranque y, su retraso queda justificado con el: “Me he entretenido un poquico” o el “tenía que hacer un “mandao” de última hora”…

*Para todos ellos estamos empleando este par o tres de minutos en el que Ángel, ahora, os echará las cartas. Es un truco que aprendió en Ripollet, en Barcelona.

Ángel. Se levanta, se pone en medio del escenario y “echa las cartas”, de la baraja.

*Una vez echadas las cartas, no las recogeremos, cogeremos las nuestras, nuestros apuntes, y comenzaremos, como es habitual, agradeciendo a todas las per­so­nas que han co­la­borado, pero son tantas que, para no omitir a ninguna, no nombramos a nadie. Sí a todos en general con el altruista apoyo técnico del equipo habitual. Y al Ayuntamiento por su apoyo en la cesión de instalaciones y ayuda en fotocopias y anuncios

*Comenzaron  “Las cosicas de Abanilla” en el 2008 con el tema del “Cine de Ber­nardina Carrión”. Al año siguiente los músicos nos explicaron cosas de la “Agrupación Musical Abanillense”. Seguimos en el 2010 con los de “la Aurora” y el año pasado tocamos dos temas: “El Cofín, 1ª parte” y la “1ª parte del Río Chícamo”. Entre estas “Co­si­cas de Abanilla” colocamos unas sesiones dedicadas a la zarzuela. El primer año se es­tropeó el proyector la misma tarde del acto e improvisamos una audición explicada de frag­mentos de nuestro teatro lírico español, de zarzuela. El año pasado proyectamos la obra del género chico “La Alegría de la Huerta” y el día 7 de este septiembre ya ligamos la zarzuela con “Las Cosicas de Abanilla” poniendo “Gigantes y Cabezudos” con música del mur­ciano Fernández Caballero y ligándolo con abanilleros en la Guerra de Cuba y en las de África… Quiénes fueron“los Héroes de Melilla” y quién el “General Chacel” aunque tanto uno como otros se perdiera la placa de la calle en Abanilla.

*Con estas sesiones de “Las Cosicas de Abanilla” queremos e intentamos recordar algo del pasado. Al presente ya les echarán un ojo o lo conmemorarán dentro de unos cuantos años.

*Al comenzar a plantearnos el tema del III Centenario del templo de San José, nos preguntamos: ¿Por qué, quién estuvo por aquí predicando, dónde tuvo Aban­lla su primera iglesia? Estas son las historias de la historia.

*Antecedentes históricos de ámbito religioso en Abanilla: En el año 1411, San Vicente Ferrer fue el primero en predicar el cristianismo en el pueblo. (Nota 1)

*En el año 1483, tomó posesión del castillo de Abanilla la Orden de Calatrava. Como referencia de la situación en el tiempo, recuerden que 9 años después tuvo lugar el descubrimiento de América.

*En 1502, los Reyes Católicos, Isabel y Fernandolos de el espíritu imperay el “tanto monta, monta tanto”, obligaron a los mudéjares a bautizarse o abandonar los reinos. Ello conllevó la desaparición de las aljamas, la creación de los concejos y el levantamiento de iglesias o transformación de las mezquitas en iglesias. Desde este momento Abanilla obtiene el rango de Villa… con sol y no sabemos si con palmeras. Pero… ¿Dónde estuvo situada la primera iglesia en Abanilla?

*En el año 1504, tuvo lugar la consagración de la primera iglesia y parroquia de San Benito, estaba en el Lugar alto, detrás del monumento que hay actualmente al Corazón de Jesús. La orientación de la iglesia era de norte a sur, con las escaleras de acceso donde están las actuales, junto al local de Jaira.

*Más lugares de culto en Abanilla. 1561 fue el año de la bendición de la ermita de San Sebastián y San Roque, por el obispo Esteban Almeyda.  Las obras se terminaron 10 años más tarde, 1571.

A mediados del siglo XVIII, también se le añadió un altar a San Antón. Pero en sus terrenos aledaños se proyectó hacer en el futuro una iglesia nueva, en previsión de que la de San Benito se quedara pequeña. Para ello se empezaron a recoger donativos y limosnas, que se especifican en los testamentos, nombrando a varias personas recolectoras de dichas limosnas, a los que se les llamaba “comisarios para la iglesia nueva”.

*Fíjense en las dos columnas de la izquierda en la entrada al paseo.

La ermita de San Sebastián, San Roque y San Antón estaba situada en el actual Paseo de la Ermita. De ahí lo de la Ermita. En un testamento de 1760,  consta que tenía también un altar dedicado a San Antón. A partir de 1940, se le conoció como la ermita de San Antón, porque fue el único santo que allí se puso. Fue demolida en 1967, con la autorización del obispo don Ramón Sanahuja y Marcé. Vean en la proyección actual, hecha partiendo de las dos columnas de entrada.

Intervención de José Tenza Lajara (Pepe el del Ciego de Dionisia), sobre la donación del solar: Comienza diciendo que según un documento que hay en el Archivo Histórico Nacional, en el año 1406, ya había en Abanilla una iglesia, dedicada a San José, en la que en el año 1411, predicó San Vicente Ferrer. Dado que en 1936, se quemaron los archivos de los Registros de la Propiedad de Cieza y los de nuestro Archivo Parroquial, no se tiene constancia de quien fue el que donó el solar para edificar este templo. Es posible que después de 1940, cuando tuvieron que ir a Cieza los propietarios, con las escrituras antiguas, para rehacer los Registros de la Propiedad, el Obispado, al no tener las escrituras, hiciera la inscripción a nombre de “José Tristán Rocamora”, el propietario de la ermita a San José, en Mafraque, anexa a su vivienda y que sí tenía y se conserva en el Archivo Parroquial la Bula para poder decir misa en ella, del siglo XVIII, siendo este abanillero alcalde y procurador síndico del concejo. Se han cometido varios errores al respecto, incluso J. Riquelme Salar lo nombra como José Rocamora, terrateniente de Mafraque. Yo he buscado las escrituras de los antecesores de José Tristán Rocamora, que murió en 1780 y por el promedio de vida de la época es imposible que él pudiera donar el solar, en 1691, cuando se empezaron a llenar los cimientos. Con toda seguridad, tuvo que ser uno de sus antepasados. El más lejano encontrado es Melchor Tristán y entre medio hay otros de nombre José, Ginés y Francisco. Continuaré con la investigación, por si doy con la referida donación, ya que también se trata de mis antepasados.

*A finales del siglo XVII, la población se extendió fuera de los muros del castillo, hacia la parte baja (plaza del Ayuntamiento, casa del comendador-Casa Cabrera-) y en 1691, se empiezan a llenar los cimientos de la iglesia nueva, frente a la casa del comendador, orientada como la de San Benito, de norte a sur, con planos enviados desde Madrid por el conde de Oropesa, comendador de la villa. La supervisión de las obras estuvo a cargo del cura párroco, don José Vives Ruiz, nombrado para el cargo por el citado comendador.

Llegamos a 1702. Debió haber al­gún problema en las obras y avisaron al arquitecto Toribio Martínez de la Vega, afincado en Murcia, acreditado por sus obras, entre ellas el Puente Viejo, el de la Virgen de los Pe­li­gros de Murcia. Este personaje elaboró un detallado plano y memoria para continuar las obras hasta su conclusión. En esta fecha las paredes estaban levantadas a unos 5’70 m y las pilastras a 7 metros, por fuera de la cimentación.

*Tres años más tarde, en 1705, durante las obras de la iglesia hubo unas fuertes riadas que destrozaron el azud que recoge el agua para regar la Huerta y Sahués.

Este azud, tuvo que ser reconstruido urgentemente y para ello se emplearon todos los albañiles y sus maestros que estaban en las obras del templo. De esto se da detallada información en el libro de Musá Ben Nusayr. Vean las ruinas más de cerca

*1709. El diccionario de Pascual Madoz, el cual contiene algunos errores de bulto, dice que en los primeros días del mes de junio, de 1709, el obispo Belluga consagró este templo. Pero según las últimas indagaciones históricas, se sabe que Belluga estuvo aquí en esa fecha, pero sólo consta que vino a pasar revisión de sacramentos y a administrar la confirmación. No es factible que se consagrara el templo en esa fecha, porque todavía no se habían cubierto aguas, pues faltaba rematar la cúpula, llamada también “la media naranja”.

*En febrero de 1712, se acordó que con fondos propios del concejo, o sea el ayuntamiento de antes, y un donativo del comendador, don Juan de Cereceda y Carrascosa, que se acabaran las obras porque iban a durar más que las del Escorial o la Sagrada Familia, o que “la autopista del bancal”. Se pusieron más manos a la obra y, presuntamente, la acabaron entre octubre y noviembre de dicho año.

Por esta razón y por la fecha grabada de 1712, en el blasón del piso de la puerta principal, se considera ésta como la fecha de la consagración del templo. (Nota 2)

*Dentro de poco será la ceremonia de la dedicación del templo y la consagración del Altar. Nuestro cu­ra párroco Don Juan Matías nos va a explicar en qué consiste la ceremonia de con­sagración de una iglesia o de un templo y los actos que están previstos llevarse a cabo: El párroco don Juan Matías, explica que la consagración de un templo consiste en ungir con los oleos bendecidos las columnas que sostienen la cúpula, en unas placas con cruces donde se señala la fecha y también el altar mayor, es decir, el tablero de mármol o ara, donde se colocan unas reliquias acreditadas de santos. Esta ceremonia, a la que está previsto que asista el Obispo, se prevé realizar el 17 de noviembre próximo, de lo que ya se dará más detalle en su momento.

*Tenemos que puntualizar, según el testimonio de don Manuel Gil, el anterior pá­rro­­co, que durante las obras de restauración últimas no se encontraron ni rastro de algún in­­di­cio de la consagración de nuestro templo, aunque pudiera ser que en 1936, los quitaran.

*Entramos en el interior del templo. Entre los años 1733-1763, se llevó a cabo la eje­cu­ción del retablo y del altar mayor, que es obra de los hermanos oriolanos Jacinto y Anto­nio Perales.

Las pinturas de la bóveda y laterales son de Antonio Llopis, concluidas en 1757, según consta en la inscripción. Puntualizamos que hay unas tarjetas postales del retablo, que pone que es obra de “Los Hermanos Miralles”, lo cual es erróneo.

 Estas son las pinturas. En el lateral derecho según se mira está “La Natividad”

En el lateral izquierdo: “Los Desposorios”

Y en el techo, encima del retablo: “El sueño de San José y la Huida a Egipto” 

*En el retablo encima de San José y debajo de la Inmaculada hay un escudo.

Como bien explicó nuestro pregonero de este año, Julio César Rivera Rocamora, posiblemente fuera el escudo municipal en el siglo XVIII. Contiene las armas de Castilla (un castillo defensivo), la cruz de Calatrava, las Barras de Aragón y otro Castillo elevado, el “roque” del ajedrez, representando a los Rocafull, que lo tienen en su escudo.

*En la segunda mitad del siglo XVIII, se puso el piso de piedra en el templo y esos mismos canteros estuvieron después trabajando en los arcos de la acequia mayor, de Ricabacica, la rambla de Mascosa y la de Balonga. El dorado del retablo, se hizo después, según iba llegando y había dinero fresco.

Inauguración de la carretera de Santomera a La Venta de los Collares. La Revista “La Hormiga de Oro” ilustración Católica, ejemplar nº 13, de 31 de marzo de 1917, que nos ha facilitado Pepe el del ciego de Dionisia, reseña que el 18 de ese marzo se procedió a la inauguración de la referida carretera, con asistencia de las autoridades civiles y eclesiásticas. Se celebró una Misa de Campaña en Mahoya, cuya foto la tienen proyectada: a la izquierda la misa y a la derecha las autoridades. El acto concluyó con un “Te Deum” en el Templo Parroquial de San José. Como no se especifica si después, en el vino de honor, se bebieron hasta el caudal del río Chícamo y el agua de los floreros. Saltamos en el tiempo a 1936, que fue cuando se producen los hechos históricos de la guerra In-Civil: Se confiscan por orden gubernamental toda la orfebrería del culto, materiales y objetos de bronce, incluidas las campanas. Se conserva el documento de confiscación y la relación de los objetos confiscados. Se destruyeron todas las imágenes, retablos de las capillas, altar mayor y los laterales del retablo, hasta la altura de unos dos metros. De los santos sólo quedó el pie de una virgen y ya lo veremos luego.

RESTAURACIONES A PARTIR DE 1939:

*Este es el estado del retablo en la década de 1940. Se puso la imagen de San José, adquirida por el Ayuntamiento en 1941 y que actualmente está en la ermita de Santa Ana. Conjuntamente se compró el armonio  y 1.000 catecismos, a un tal Ramón Bertoliu, de Olot, Girona. También se hizo el Altar Mayor (no confundir altar con retablo), pero por falta de dinero, el altar y el  expositor no se copió como el antiguo, que era idéntico al que hay en la iglesia de San Miguel de Murcia.

*RETABLO década de 1950. De los santos del retablo de la parte superior: San Rafael, la Inmaculada y San Gabriel, así como los florones, se rehicieron con los trozos que quedaron de los anteriores, localizados por Salvador Riquelme Sánchez, que estaban guardados en el coro. Se colocaron por los años 1956-57.

*A continuación, Salvador Riquelme Sánchez– el pintor-, al no poder estar presente esta noche con nosotros, nos hablara de varios cosas en una entrevista hecha para este acto. Él está ahora en Badajoz, pero seguro que su pensamiento revolotea por aquí. Salvador nos habla sobre la parte del retablo del altar mayor. Resumidamente, deja claro que él buscó entre las piezas guardadas en el coro e intentó reconstruir los santos de arriba: Los arcángeles San Gabriel y San Rafael y la Inmaculada. Pero sólo pudo terminar y colocar los florones de superiores, con la ayuda de Pedrito Marco y Antonio el Majo, porque por razones laborales se marchó a Badajoz. El párroco de entonces, don Antonio Pérez Madrid, le encargó la restauración al taller de Nicolás Martínez, de Murcia, que colocaron primero los de arriba (años 1956-57) y después los de abajo, éstos totalmente de escayola. Los de abajo son: San Fulgencio, (donde antes estaba San Sebastián), San Miguel, el Ángel Custodio y San Benito. También se restauró la parte baja colocando los florones inferiores, algunas molduras y las dos cabezas de los ángeles de las repisas de la parte baja. Se forró con molduras de escayola la hornacina (el nicho) de San José. La factura se conserva en el archivo parroquial, fechada en 1958. Al escultor le asesoró el catedrático de la Universidad de Murcia, Gratiniano Nieto, con una fotografía del retablo de antes de 1936, la cual anda en paradero desconocido, a pesar de haber removido cielo y tierra para encontrarla… y aún se sigue en su busca y captura.

En la década de 1960 se quitó la balaustrada, se guardó en el coro y actualmente, se ha reutilizado para hacer las peanas donde se ponen los cirios y las macetas en el altar mayor. El altar del Perpetuo Socorro se pasó a su emplazamiento actual, donde con posterioridad se colocó también a la Virgen del Pilar.

*Los retablos de las capillas laterales se fueron haciendo poco a poco, según las disposiciones económicas de las cofradías o de los donativos de los particulares. Vamos a darles un repaso.

Altar de la Santa Cruz. Éste, el del Corazón de Jesús y el de la Virgen del Rosario se hicieron a partir del año 1950. Los realizó el escultor Anastasio Martínez. Más tarde volveremos a este altar para ver por qué se le llama el de la Santa Cruz. Las imágenes de Nuestro Padre Jesús y la Soledad son del escultor murciano José Sánchez Lozano y la de San Juan Evangelista, de José Lozano Roca. ¿Muchos de ustedes saben por qué se llama el altar de la santa Cruz? Más tarde lo recordaremos.

Altar del Corazón de Jesús.- Las imágenes actuales de la Purísima, el Corazón de Jesús y San Francisco de Asís son de escayola. El Cristo yacente también es de escayola y se adquirió en 1942. Ha sido restaurado este año 2012.

Altar de la Virgen del Rosario. Queremos puntualizar que la imagen actual de la Virgen del Rosario es de la década de 1940 y, de momento, no se puede afirmar con certeza que sea del escultor José Capuz. No sabemos si es de escayola o de talla. Como pesaba mucho, le encargaron al escultor Sánchez Lozano que la cortara a la altura del busto y le pusiera un armazón. Su pelo termina en un pequeño moño de estilo valenciano, por lo que no se descarta que su autor sea valenciano. El cuadro de Santo Domingo que está en la parte superior es obra de nuestro paisano Salvador Riquelme Sánchez.

Altar de San Antonio y la Virgen de la Asunción. Ambas imágenes son de la década de 1940, de autor desconocido, al menos por nosotros. Lo que actualmente hace de altar, era el trono donde se procesionaba a la Virgen de la Asunción antes de 1936 y hasta 1960. Lo transformó en altar sin quitarle pieza alguna Gabriel Esteve Ruiz-Gabrielín-.

Altar de la Virgen de los Dolores. La Dolorosa es del escultor ya citado, Sánchez Lozano. El Cristo crucificado llegó a esta parroquia en la segunda mitad de la década de 1950. Desconocemos su autor. Les aclararemos que el pie de esta Virgen de los Dolores se salvó de la destrucción en 1936. El pie procede de una imagen del escultor Roque López, el discípulo más fiel del escultor Francisco Salzillo. Aquí tienen la foto del pie de la Virgen de los Dolores.

*Siguiendo el recorrido por la iglesia llegamos al Baptisterio.

La cancela de madera es la original, así como la pila de bautismo. Aquí han estado bautizando desde el siglo XVIII, todos los abanilleros ¡Si la pila hablara! (Nota 3). Más adelante comentaremos lo de la sustitución del piso del templo. Ahora sólo reseñar que las losas con inscripciones que a criterio de los albañiles se indultaron, están aquí colocadas, de piso. La transliteración está recogida en la página 56 del libro de la Historia de nuestra Parroquia. Se cometieron pequeños errores en su colocación y algunas inscripciones están incompletas o no coinciden. Nos han dicho que algunas piezas proceden de la ermita de San Sebastián (San Antón), de enterramientos que allí hubo.

Capilla del Perpetuo Socorro. Como se ha dicho antes se trasladó aquí en la década de 1960.

Capilla de la Ánimas. Sobre lo que pasó con el cuadro de la Ánimas en la Guerra In-civil española, en 1936, nos lo cuenta Salvador Riquelme. Él será quien nos dé unos detalles históricos del cuadro de las Ánimas. Nos cuenta Salvador que se salvó de la destrucción porque estaba colocado detrás del retablo de esta capilla y se lo encontraron en 1939, arrugado y entre los escombros. Lo recogieron y él lo montó en un bastidor de madera que le hizo Gabrielín y lo restauró como pudo, arreglándole los destrozos y agujeros que tenía. Después se ha montado como está. Lo restauró a su estado actual en 1981, por encargo de una devota. De este cuadro se desconoce el autor. Tanto Salvador como su hijo van tras la pista. Su hijo tiene posibles datos, por comparación con otros de la época. Lo que sí que parece estar claro es que el autor es del siglo XVIII, y que no es probable que proceda de la iglesia de San Benito, (la del Lugar Alto),  aunque en ella está relacionado en los inventarios del siglo XVII, que había un cuadro de la Ánimas en un lateral del altar.

*Damos un salto atrás en la historia para agrupar el tema del “Lignum Crucis”. Entre los años 1609-1613, tuvo lugar la expulsión de los moriscos, decretada por Felipe III. Comienza entonces en el ámbito religioso, lo que se llamó “La Reconquista Sagrada”, trayendo a esta diócesis reliquias de santos, “lignum crucis” y demás objetos religiosos de cierto carisma, atribuyéndoles milagrerías varias, con el fin de acrecentar la fe y atestiguar la conversión de los moriscos menores de 7 años que no se fueron.

En 1996 se hizo una reproducción de esta Cruz y se colocó en Mahoya, como testimonio de la tradición. Es obra de los escultores Jesús Azcoitia, Maite Defrut y otros ayudantes y colaboradores.

*Hemos encontrado una estampa de la Santísima Cruz de la iglesia parroquial de San José de Abanilla. La estampa data de 1887 y pone en ella que “se conceden 40 días de indulgencias a todo el que rece con devoción delante de la Santísima Cruz”. Y esto lo confirman los obispos de las diócesis de Cartagena: Mariano Barrio Fernández y Francisco Landeira y Sevilla, o sea de aquí dos obispos; de Orihuela uno, Don Félix; y el de Cuenca, conocido por Fray Fermín. Alguno habrá pensado ¿La Cruz de Abanilla era como la de Caravaca? Respuesta: No. Aquí sale porque las imprentas, para abaratar costes, tenían y siguen teniendo algunas, grandes tirajes de una imagen. Después, en la estampa, se reimprimía el texto que fuese, como nuestras estampas de la primera comunión…quienes tuvieron estampas.

Nos situamos ahora en la capilla actual de la Santa Cruz. En este lugar, hasta el año 1966, estuvo la capilla del Santísimo, donde daban también “la comunión”. Estaba en ella la imagen de la Purísima, patrona de la parroquia. Se acondicionó como capilla de la Santa Cruz, en ese año de 1966. La puerta de rejería que había de 1886 la sustituyeron por otra muy simple.  En el año 1979, en el taller de Vicente El Conde, se completó la puerta de rejería de 1886 por la parte superior e inferior, restaurándola completamente. Es la que hay ahora.

En 1996, se reformó la capilla, colocando el retablo expositor permanente, obra del escultor José Félez Bernard, de Alcorisa-Teruel. Esta foto es de la semana pasada.

Ahora vamos marcha atrás. Esta es la capilla y el expositor anterior de la Santa Cruz. De él nos trasladamos a 1944, para ver dónde se guardaba antes la Santa Cruz.

En el altar de la Santa Cruz, y perdonen la redundancia, está El Sagrario donde se guarda a la Santa Cruz de 1944. Se puso en 1950, en sustitución del que hubo hasta 1936. Este altar se llama de la Santa Cruz, al menos desde 1760, que está reflejado en un testamento de Cayetano Asienso de la Cerda y Verdún, sobrino del cura don José Vives Ruiz, pues encargó misas en él. Y en el testamento dice que el altar de la “Santísima Cruz estaba junto a la puerta de la sacristía…” y sigue estando, y en él se guarda el relicario de la Santa Cruz que se hizo en 1944.

*Tanto la caja sagrario como la Santa Cruz de 1944 y el trono, de 1943, son de plata Meneses, que es una aleación de mucho cobre, algo de níquel, poco estaño y poquísima e insignificante proporción de plata, o sea que es una plata “patentá” que ni es plata ni es “ná”.

*Seguimos nuestro paseo por la iglesia y nos vamos a detener en la columna que hay debajo del coro. La columna del coro se puso en 1763 y procede de un claustro que no se llegó a colocar, del Colegio de Santo Domingo de Orihuela.

La razón de ponerla en este y otros templos, fue a raíz del terremoto de Lisboa. En la iglesia de Ricote también hay otra puesta. Arquitectónicamente está demostrado que no sirve para nada, sólo de adorno, como la columna  que puso el arquitecto Herrera en el Escorial, que era de cartón y le demostró al Rey y a su séquito su inutilidad… la inutilidad de la columna, se entiende.

La cancela es la original del templo. En 1936 se la llevaron a Murcia y se recuperó en 1939, que estaba almacenada en el convento de Verónicas. Las piezas de relieve de madera con dorado ninguno son igual. Lleva los emblemas de la Orden de Calatrava.

*Para otra historia de la Historia nos desplazamos ahora a La CRIPTA.- Sobre los vasos de enterramientos construidos en el subsuelo del templo. Se comentan las fotos brevemente una a una. FOTOS de cuando se cegaron, en 1974.

*Esto fue un atropello a la historia, con el consentimiento del Obispo don Miguel Roca Cabanellas y el único abanillero que fue a hablar con el prelado y salió escaldado, fue Monserrate Sánchez Lillo que era el presidente de la junta parroquial. Los ilustrados y prohombres no dijeron ni mú. Vaya este apunte en su memoria, porque con la destrucción de las criptas hemos perdido parte de nuestra historia. En ellas estaban enterrados los curas, incluso los trasladados de la iglesia de San Benito, los benefactores del templo, como los Tristanes y los Cabrera (familiares del comendador Cereceda), así como los Rocafull. Algunas losas se conservan en el piso del baptisterio. El primer cura enterrado aquí fue don José Vives Ruiz, en 1728, y el último en 1914, don Francisco Bernal Yagües, que estuvo 52 años de párroco. Esta es la historia. La piedra se sustituyó por el “mármol” actual. Mármol entre comillas.

Francisco José Esteve nos habla del cura Ignacio Antonio Pizarro, de la Orden de Alcántara, familiar suyo, que está enterrado aquí y figura en el listado del Obispado como párroco, en 1807.

Intervención: Ignacio Antonio María Pizarro y Vélez, (menudo nombrecico) nació en Béjar en 1760 y fallecido en Sevilla en 1809, noveno hijo de Antonio y Rosalía, abuelos de Rosalía Pizarro, mi tatatarabuela. Ignacio es por tanto un segundón de familia noble y su destino, al igual que sus hermanos, estaba en el ejército o en la iglesia, convirtiéndose en caballero de la orden de Alcántara. Sabemos que ostento cargos dentro de la orden, por ejemplo fue el encargado de  investigar a los hermanos de Mariana Pineda cuando estos quisieron entrar a dicha orden. Fue cura de la iglesia de los Santos Mártires de la Villa de las Brozas, sede de la encomienda mayor de la Orden de Alcántara, de Museros en Valencia, de donde conservamos una canción (vamos quetia Pepita que es la única que le gusta la poesía en la familia) y en la parte que nos atañe, tenemos constancia que, a trece de Marzo de 1805 ejercía como párroco en Abanilla puesto que dio poderes para administrar sus posesiones. Tras su fallecimiento dio orden para que se le enterrase junto a su sobrina, siendo traído su cuerpo a Abanilla y enterrado en el vaso de los presbíteros, probablemente con la pompa que un personaje como él tendría, con su hábito de monje, quizá con espada, la lápida era aquella en la que algunos recordarán se leía IVAN PIZARRO, probablemente el desgaste o una mala escritura ya que IVAN no es nombre castellano y por aquellas fechas no se podía poner. Por desgracia el destrozo que se hizo en la iglesia a mediados de los 70 nos impide cualquier estudio. Dono su considerable fortuna compuesta tanto tierras en Abanilla como en la zona de Béjar-Plasencia su sobrina la tatatabuela que decía yo más arriba.

Aclaración.- Ya se ha referido en el baptisterio lo de las losas que hay en él. También hay algunos escudos, concretamente dos de los Cabrera y uno que falta descifrar. Tanto los huesos inhumados aquí, como los de la ermita de San Sebastián, San Roque y San Antón, se llevaron al osario del cementerio actual.

*Comendadores.- A partir de 1743 nuestra Encomienda, o sea también nuestra iglesia pasó a depender de la Casa de los Infantes, siendo los más destacados el infante cardenal don Luis Antonio de Borbón Parma, hermanastro de Fernando VI y hermano de Carlos III, cuyo blasón es el que hay en un cuadro, en el despacho de la Alcaldía.

El último infante comendador, parece ser que fue don Francisco de Paula, hijo de Carlos IV. A partir de 1873 las órdenes militares dejaron de tener jurisdicción en las iglesias de sus territorios y éstas fueron reintegradas a sus respectivas diócesis. Así se puso fin a los Calatravos en Abanilla hasta que aparecieron en forma de mesnada festera, en 1973.

Las Hermandades y las Cofradías históricas.- Se ha podido deducir su antigüedad por las referencias dadas por los visitadores de la Orden de Calatrava, relacionadas en sus informes:

En 1564, la de la Santa Cruz, en lo concerniente a la Cofradía, que no a la fiesta del 3 de mayo, la cual sí aparece referenciada en 1770, en un informe del Concejo con procesión a la Huerta, con música y soldadesca (capitanes, pajes y tiradores) y baño en el agua de la acequia. En mayo de 1922, según las noticias de prensa, se celebró en Abanilla EL CENTENARIO de la aparición de la Santísima Cruz, pero no sabemos todavía qué centenario es, si el 1º, el 2º, el 3º….o qué fue lo que realmente se celebró ese año.

La cofradía de Ntra. Señora del Rosario data de 1598, ya referenciada en algunos testamentos, en lo referente a la donación de aceite para la lámpara del altar de la Virgen, que permanecía siempre encendida, igual que la del Santísimo. Un apunte: según un informe del Concejo, la festividad de la Candelaria, el 2 de febrero, antes la patrocinaba el Ayuntamiento.

La Hermandad de las Ánimas se fundó en nuestra parroquia en 1729 y su objetivo era sufragar las misas por los hermanos fallecidos, que no tenían bienes para pagarlas.

*Y puestos ya en esto de las Ánimas, que nos hable del Catafalco Salvador Riquelme, porque lo restauró su padre, allá por los años 20 del pasado siglo, recuperándolo del huerto del cura (el osario) donde estaba tirado en una especie de porche utilizado de corral, donde las gallinas y las inclemencias del tiempo lo habían casi destrozado. Cuenta Salvador que estaba compuesto el catafalco por marcos de madera y una estructura que los sujetaba. Se montaba en el mes de noviembre, debajo de la cúpula y en él se colocaban ciriales encendidos, durante todas las tardes noches de este mes, permaneciendo el alumbrado de la iglesia apagado. Aquello infundía respeto y hasta miedo, con el sonido de fondo del toque de campanas, a muerto. Allí acudía la gente a rezar, mientras los curas leían en latín o decían la misa, por las mañanas. Los cuatro marcos laterales llevaban pinturas en un fondo oscuro. Una de ellas era con dos huesos de tibias y alguna leyenda; Otra era de la alegoría de la Fe; otra con dos mujeres que iban caminando y detrás de ellas la muerte con la guadaña, y la otra no la recuerda bien. Se suprimió esta costumbre con la reforma posconciliar, en 1962. Estuvo almacenado en varios sitios y se le ha perdido la pista. Seguramente fue destruido o quemado. Agradecemos a Salvador  sus aclaraciones y sus vivencias.

*Proseguimos con OTRAS COFRADÍAS en la parroquia: La del Santísimo que data de 1596. Actualmente se encarga de estas funciones la Adoración Nocturna, creada en nuestra parroquia en el año 1928.

La foto de este altar es de la década de 1970, en el nº 10 de la calle Mayor, casa de Teodora Riquelme Almarcha.

*También existió la cofradía de San Sebastián y San Roque, a partir de la bendición de su ermita, en 1561. Y que en el siglo XVIII, ya no se menciona.

*Hubo una congregación de devotos de Ntra. Señora del Patrocinio, copatrona con San Benito de la primitiva iglesia del Lugar Alto. Su fiesta se celebraba el tercer domingo de noviembre. Se instituyó en 1656 y se suprimió de la liturgia en 1915.

*El 25 de julio de 1566, festividad de Santiago, el concejo (el Ayuntamiento, para entendernos todos), institucionalizó aquí la fiesta de la Señora Santa Ana, la cual todavía continúa. Por lo que en el año 2016 se cumplirá el 450 aniversario.

*COFRADÍAS MODERNAS: Del Cristo Resucitado; de la Virgen de la Asunción (en el Tollé); de la Soledad y de la Virgen de la Amargura. Empezamos por el orden en el que las cofradías salen en las procesiones de Semana Santa y Domingo de Resurrección.

*Jueves Santo: La Virgen de la Amargura, que es del escultor Juan José Páez, de Calasparra.

*Viernes Santo: La Virgen de la Soledad, del referido escultor J. Sánchez Lozano. Observación.- A día de hoy no está registrada como cofradía en el Obispado.

*Domingo de Resurrección. El Ángel del Sepulcro (es de escayola).

El Cristo Resucitado, del escultor Valentín García Quinto, de Albatera (Alicante).

*La Virgen Gloriosa, del escultor José Hernández, de Los Ramos (Murcia)

*Hablaremos de los Obispos, de modo resumido, pues están en la historia de la diócesis. Nuestra iglesia estaba sometida a dos jurisdicciones religiosas: al obispo de Cartagena, en lo espiritual y sacramental y a la Orden de Calatrava en lo material: obras, recaudaciones, etc. La Orden también tenían la facultad de nombrar a los párrocos, lo que provocó ciertos recelos y quejas que llegaron hasta el lío papelero, siendo el más sonado el de 1716, entre el obispo Belluga y el Comendador Cereceda. Y por medio le pilló al párroco del pueblo don José Vives Ruiz, que no fue nombrado por este comendador, sino por el conde de Oropesa, y se puso de parte del obispo. En este follón y época es cuando los libros parroquiales se los lleva el cura a Belluga y de ellos nunca jamás se supo. ¡Lo que acarrean las peleas en las que casi siempre pierden lo que menos culpa tienen, en este caso la historia de Abanilla pagó el pato!.

*Nos hemos enterado que cuando demolieron la Escuela Parroquial para hacer la casa de los curas aparecieron enterrados dos baúles antiguos con libros y documentos, presuntamente procedentes de la antigua parroquia de San Benito, aquella que estaba en el Lugar Alto. Los albañiles lo hicieron un montón y les pegaron fuego en el Tapón de la Balsa que estaba en la entrada de este auditorio. A propósito, La Escuela Parroquial, criadero de monaguillos, era como lo que ahora llaman “las escuelas concertadas”, comenzó a funcionar en el curso 1950-51, siendo su maestro don Pedro Cascales Mellado y después pasaron el año 1960, al grupo escolar Santísima Cruz. En la foto están viendo la demolición de la Escuela y a la izquierda el tapón de la Balsa.

*Casa de los curas y salón parroquial.- El salón parroquial se hizo con los dineros de la venta de solares anexos a la ermita de San Pascual de la Cañada. La casa de los curas en 1961, como viviendas de protección oficial. En 1967, se le vendió al ayuntamiento la ermita de San Sebastián, San Roque y San Antón, o sea la Ermita, para con los dineros arreglar desperfectos causados en el templo por los terremotos, en el arco de la bóveda del altar mayor y la pared del retablo. El Niso (Antonio Celdrán Gómez) asesorado por personal técnico, se encargó de estas obras y de otras de mantenimiento y conservación del templo. El alcalde Pedro Rivera Gaona y el cura don Joaquín Navarro Tomás, gestionaron lo necesario para llevarlo a cabo. También se le vendió al Ayuntamiento, la calle de la parte sur, lindante con la sacristía, que era de la iglesia, donde ahora se ha hecho lo de la oficina de Turismo y el local de venta de recuerdos de la Hermandad. De las últimas obras de restauración no vamos a hablar, puesto que necesitaríamos para el tema una charla coloquio monográfica. Está bastante bien especificado en el capítulo III de la Historia de la Parroquia: Modificaciones y reparaciones del templo.

*Siguiendo con anécdotas obispales, tenemos que destacar la visita y estancia en Abanilla del Obispo don Tomás Bryan Livermore, en 1897, que confirmó a 3.000 personas, según dice la prensa, algunas de avanzada edad, porque desde el obispo Landeira (1864-1876), no se habían realizado visita de sacramentos y administración de la confirmación. Estuvo tres días y se hospedó en la casa del cura Bernal (junto al bar del Chambilero) y hasta le dieron serenatas por las noches.

*Domingo Sánchez Mellado (el de Monserrate) dice que lo confirmó el arzobispo de Lima (Perú), a él y otros más, que vino a nuestra parroquia porque estaba exiliado, por motivos de revolución en su país y ayudaba al Obispo de aquí. Que lo confirmaron con muy pocos años, porque entonces se confirmaba cuando venía el Obispo, no como ahora, que lo hace todos los años.

*Hablamos ahora del reloj en la torre de la iglesia

El primer reloj se puso en el año 1792 y el campanil estaba en una especie de espadaña, tal como se aprecia en una fotografía hecha desde la Ermita. La iglesia con la torre al fondo. 

El Reloj nuevo y las campanas.- En 1929, se puso un nuevo reloj, cuyo campanil es el actual, que da los cuartos. El reloj viejo fue restaurado y puesto, años después, en Barinas. Del reloj de 1929, actualmente sólo quedan las esferas. La maquinaria está parada y funciona eléctricamente. En 1929, tanto el reloj como las obras para su instalación las financió el Ayuntamiento y las hizo el albañil Manuel Lozano Tenza (Coneja). Veamos dos fotos aclaratorias. La primera es del año 1983. Fíjense que la torre tiene almenas.

La2ª foto  es del año 1994. La torre  ya no tiene almenas y fue cuando hubo el cambio de color. Éste se ve claramente porque llevan pintada o despintada… “arreglada” media torre.

LAS CAMPANAS

*Comentario sobre las campanas. Están viendo las campanas cuando se las llevaron  para arreglar y limpiar. Yendo a la historia recordaremos que antes de 1936, las campanas estaban las cuatro. Una de ellas procedía de la antigua iglesia de San Benito y la grande es del año 1862. Sus características vienen especificadas en la página 62 del libro de la Historia de nuestra Parroquia. En 1936, fueron requisadas y sólo quedaron la grande y las del campanil del reloj. El que no se destruyeran estas campanas es porque eran de utilidad pública, para saber la hora en el pueblo, pues marcaban la hora “oficial” en Abanilla y también servían para regular los riegos de la Huerta y Sahués. Ahora están viendo las campanas, listas para colocarlas otra vez en su sitio habitual.

*Gabriel Esteve, que fue monaguillo, nos puede hablar algo más sobre ellas. Le requerimos para que nos explique los distintos toques de las campanas. ¿A ver, Gabriel, cómo suenan las campanas? Antes todas se tocaban con cuerdas, menos repicar, que se volteaban las dos pequeñas que habían. La grande no. Al voltearlas había que llevar mucho cuidado para que no te arrollara. Los domingos, para las misas se tocaba la grande, como ahora, pero más lento. Durante la semana se tocaba a misa con una de las pequeñas. El toque de difuntos (a muerto), se hacía con la grande y las dos pequeñas que había, porque la de poniente se puso en 1986. Era un toque carenciado de din, dan, dom.  Ahora el toque de las campanas pequeñas está cambiado y no suena como antes. Si el difunto era niño sólo se tocaba con las dos pequeñas a la vez: din, dan, din, dan.  En los toques de difunto, para señalar si era hombre o mujer, tanto al comenzar como al terminar se doblaba: tres veces si era hombre y dos si era mujer. Los toques a misa y a difuntos se hacían, y siguen haciéndose, con tres señales: una cada cuarto de hora. Al final, con la campana más fina se daba un toque aislado (uno, dos o tres), para indicar si es el primero, el segundo, o el tercero y último toque.  El Ángelus se tocaba, y sigue igual, a las 12 del medio día, pero antes no se repicaba. El toque de “nulo”, nublado o a conjuro, se hacía con la campana grande, más o menos como a misa de día festivo, en el periodo comprendido desde las fiestas de mayo hasta septiembre, a las 11 horas de la mañana, para evitar (espantar) las tormentas. Si por la tarde las nubes eran muy negras, se volvía a tocar otra vez. El toque de “arrebato” se hacía cuando se producía alguna desgracia de la naturaleza o incendios (quemas), para alertar al personal de que algo extraordinario estaba sucediendo. Este toque se hacía cogiendo con una mano la cuerda de la campana gorda y con la otra las dos pequeñas; todas a la vez y lo más rápido posible. Se mantenía el toque mientras duraba la desgracia. Las campanillas de mano se tocaban en las misas, novenas, y cuando el Señor (la Eucaristía), salía a la calle (El Viático), para darle la comunión a los enfermos, sobre todo cuando estaban a punto de morirse. También había en la sacristía, colocada en la pared, una rueda de campanillas giratoria, que se accionaba “cuando resucitaba el Señor”, el Sábado de Gloria, al cantar el “Gloria in excelsi deo”.

*Un recuerdo a la memoria de los últimos campaneros, aparte de los sacristanes: José Cortés Marco (Pepe el Perfúo); Francisco Vives Expósito (Paco Macanas) y Fanegas, el tío de José el sacristán.

* Dado que aquí somos un pueblo que sabemos mucho de emigración, E. Marco, nos cita unos versos de Vicente Medina, escritos desde la añoranza, en la ciudad de Rosario-Argentina, en 1917, a las campanas de su pueblo natal, Archena:

“¡Qué manera de sonar
las campanas de mi pueblo!…
¡Las tocan allá en España
y en América las siento!” 

MARÍA ALVARADO. El sentir de las campanas no sé como sonarían con la Sra. María Alvarado (Aclaración de quién era María Alvarado) Dice la leyenda que era mujer de buena vida y ejemplo de cristiana, que falleció en 1691. Por la fecha del fallecimiento se enterró en el cementerio del Lugar Alto. Al quitar aquel cementerio y trasladarlo en el siglo XVIII, al que estuvo junto al nuevo templo de San José, fachada oeste, lindando con el lavadero, apareció su cuerpo incorrupto. También dicen que vivía en una casa de la parte de arriba del callejón de los Muertos, actualmente calle Príncipe y que era experta costurera.

*Sobre el cuerpo incorrupto de María Alvarado, procedente del cementerio del Lugar Alto, se conservó hasta 1936, en una especie de cajonera, en el baptisterio. Pepe el del Ciego de Dionisia escribió un artículo en el programa de fiestas de 2005, de un reconocimiento que le hicieron los médicos de aquí, don Federico Marco Valera y su hermano, del que levantó acta el notario, en presencia del cura don Francisco Bernal. Debemos aclarar que a nivel popular se le consideraba “la beata María Alvarado” y que el acta notarial dice que había la copia de un expediente guardado en una caja, en el que se solicitaba su beatificación. Se desconoce si dicho expediente fue cursado a Roma o no pasó del Obispado. Los restos de una placa de mármol que había en el baptisterio, que decía: “Aquí yace María Alvarado. Fue mujer de buena vida y consorte de Juan Llobregat, que falleció en el año 1691 y fue trasladada de la antigua parroquia”, estaban incrustados por la pared del huerto del cura, en la década de 1940, y hasta su demolición.

Otro apartado importante es  el ÓRGANO y los ORGANISTAS. El órgano.- Antes de 1936, había en nuestro templo un órgano, según dicen, parecido al de la iglesia de Ntra. Sra. de Los Remedios, en La Matanza. El nuestro fue destrozado totalmente, pero el de La Matanza no. En el año 1941, el Ayuntamiento adquirió un ARMONIO. No ha quedado constancia de quienes eran los organistas anteriores a 1936.

Lo que sí recordamos es que el armonio lo manejaba el cura don Domingo Vicente Ripoll y Pedro Oliver (Perico el de Mariano). En algunas ocasiones también lo tocaba Antonio Gambín Pertusa. En la Foto Perico el de Mariano.

*Después, el armonio pasó a “maese Perea” a Angelico, al que le sucedió su nieto José Antonio Gálvez Perea. Éste referido armonio fue sustituido por otro con enchufe eléctrico, que es el actual. Recientemente hay también otro joven organista nieto de Víctor el Mulato, con el fin de tener el servicio cubierto ante cualquier eventualidad. (Nota 4).

*Antes de irnos con la música a otro tema vamos a hablar del coro cantor.

*El coro parroquial lo forman los feligreses y las feligresas, sin exclusivas, aunque a través de la historia han destacado voces singulares, La escolanía parroquial la formó en los años cincuenta el cura don Francisco Ruiz, con los alumnos de la Escuela Parroquial, y  cuando él se fue parece que se acabó el invento. También existió, hasta casi la década de 1960, un coro formado por músicos de la Banda  y personal del coro parroquial, que cada 4 de mayo cantaban la misa y el “Te Deum” del maestro Perossi. Nos han hablado también de un coro de cuerda y viento, que formaban Monserrate, don Patrocinio, Simplicio, Pedrín el de las púas, Salvador Lucas y otros.

ENTREVISTA A MARÍA MARCO. El Coro de las Marías.- Nos relata sus vivencias del coro y nos cita a “Las Marías”: María Ruiz (hija del maestro de música “el tío Esteban”); María Joaquina la de Faura; María Pérez; María Mellado; María la Fe y ella. Además de otras cantoras como Everilda Gaona, Conchita Están, etc. Nos recuerda cánticos de la época: mazurca; “agua del pozo“; Llegó un pastorcito corriendo a Belén; zambomba, zambomba; etc.

CURAS.- Los curas que han pasado por nuestra parroquia están casi todos, al menos los conocidos, relacionados en el capítulo VII, de la Historia de la Parroquia. Recordaremos a algunos de ellos.

DON ANTº SÁNCHEZGonzález fue párroco de nuestra iglesia desde 1927 a 1932. Reconstruyó la ermita de Santa Ana, que estaba con el techo caído y reparó también la de San Sebastián, San Roque y San Antón, decorando su interior.

Don Diego Marco Nicolás, hermano del sacristán Luis Pina, ejerció de cura de órdenes menores, que sólo decían misa y sustituían a los párrocos en algunas cuestiones.

Don José Mª Sánchez Ramón, era natural de Abanilla y estaba destinado en el obispado. Fue él y el vicario general don Antonio Álvarez Caparrós, quienes según se hace constar en el acta notarial levantada al respecto, el 24 de septiembre de 1939, trajeron el lignum crucis y su certificado de autenticidad.

Un sacerdote que nos ha marcado, al menos para los de nuestra edad, fue Don Domingo Vicente Ripoll. Era de Albudeite y estuvo de “cura propio”, de párroco en nuestra iglesia. Entonces la plaza se daba como a los maestros, por oposición. Aquí permaneció desde septiembre de 1939 a octubre de 1958. Fue un fumador empedernido y creo que ya entonces se afeitaba con una maquinilla eléctrica, de dos rulos.

SACRISTANES.

Y de los curas descendemos a los sacristanes. De los sacristanes que no eran curas, sabemos el nombre de los siguientes: Domingo Mellado, en 1811 y Luis Marco Nicolás (Luis Pina) hasta 1946. (Nota 5)

*A Luis Pina le siguió José Rubira Salar, “José el sacristán” que estuvo desde 1946 hasta el 2003.

GABRIEL ESTEVE, a modo de mini-homenaje a José, nos cuenta “Los recuerdos de un monaguillo”: Para mí es un placer revivir aquellos años de monaguillo y los restantes con él, pues nuestra amistad fue hasta su muerte. Gracias por darme esta oportunidad. José era un hombre físicamente pequeño y débil, pero todo esto eran apariencias pues su grandeza en bondad, trabajo y humildad, superaban con creces estas deficiencias. Era como una hormiga, todo el día lo tenía ocupado; era un “sin parar”. Recuerdo que me dijo que él empezó de sacristán el año que inauguraron el Corazón de Jesús, el año de mi nacimiento, 1946, esto parece que aún vinculaba más mi afecto hacia él. Mis seis años como monaguillo los tengo como una etapa de mi vida plácida y agradable. José era “todo” en la iglesia. Nos educó como monaguillos y como personas, nos enseñó, con su gran paciencia, todas las actividades que nos afectaban. Todos le teníamos un gran cariño y respeto. No recuerdo que nos gritara nunca. Como críos que éramos, nuestra inquietud revolucionaria nos llevó bastantes veces a hacer alguna que otra trastada. Su castigo era que nos pusiéramos de rodillas en el primer banco de la iglesia, sin movernos. Sabíamos todas las ceremonias y protocolos de los actos religiosos, y eso que todo era en latín. Ahora recuerdo, con añoranza y cariño, cuando se canta la Salve Regina, el Tantum Ergo o el Pange Lingua. Nos enseñó a tocar las campanas en todos los acontecimientos, como ya he descrito en mi intervención sobre las campanas. Nos enseñó a repicar, a saber el ritmo de la campana para que, al voltearla supiéramos apartarnos para volver a darle impulso. Antes se empleaba bastante la campanilla de mano, José en la sacristía nos explicaba cómo eran estos toques y en qué momentos de las ceremonias se hacían. Cuando el sacerdote iba a dar la Eucaristía a casa de algún enfermo  el monaguillo lo acompañaba tocando la campana. La gente al verlo pasar se arrodillaba y los hombres, que llevaban sombrero, se descubrían.

Aunque la vida de José era la iglesia, no era esto lo que le ocupaba todo el tiempo. También era el cartero de la Huerta. Todos los días se pateaba toda Mahoya repartiendo las cartas y los encargos que le hacían del pueblo. Siempre iba andando. Llevaba una cartera de cuero que era tan grande como él. Recuerdo que le animé a que se comprara una Mobylette. Él me decía que sí iba a hacerlo, pero nunca lo hizo. Una vez, yo tendría diez o doce años, en Mahoya, para aligerarle el camino le dije que subiera conmigo en mi bicicleta; cuando llevaba unos veinte metros perdí el equilibrio y nos pegamos un buen jetazo. Él cayó en la acequia mayor y yo en la otra parte; menos mal que en ese momento no bajaba agua, pero fango sí había. Ni por esas se incomodó. Volviendo a la sacristía: nos tenía siempre bien ordenadas nuestras sotanas. Llevábamos las sotanas y la esclavina de color rojo, el roquete blanco, con su fiador, que competíamos para ver cuál era el más bonito. Teníamos un bonete y unas zapatillas rojas. El bonete y las zapatillas sólo eran para las grandes ceremonias. La sotana de José era negra y el roquete blanco; parecía otro cura. Una vez nos castigó porque para avivar las brasas del incensario le dábamos vueltas como si fuera una honda. Las brasas las teníamos que traer de casa de don Domingo, el cura. Era doña Brígida y después doña María (sus asistentas) quienes nos las daban. Vivía en la casa de la Placeta que está al lado del lavadero. Recuerdo la sintonía perfecta de José con don Domingo Vicente Ripoll, su primer párroco. Igualmente recuerdo con mucho cariño a este sacerdote. Como por las mañanas nos costaba levantarnos para la misa de las ocho, de vez en cuando, don Domingo, nos daba un caramelo y nos reprendía cuando llegábamos tarde diciéndonos: “de noche se madruga mucho”. En las bodas y bautizos casi siempre le daban al sacristán algunas perrillas para los monaguillos y José nos las entregaba para que nos las repartiéramos. Una vez nos dieron un real, (veinticinco céntimos) y éramos seis monaguillos, como no se podía dividir, (la moneda más pequeña era una perra- cinco céntimos-), nos compramos pipas y así hicimos la partición.

El  Domingo de Resurrección salíamos los monaguillos por las casas del pueblo a la voz de “Aleluya, Aleluya”, y con el hisopo rociábamos las puertas con agua bendita pidiendo un donativo para la merienda tradicional del Lunes de Pascua. Ese día nos íbamos a merendar, casi siempre a Cuyarbe. Huevos y patatas era lo que más recogíamos y en casa de José, Pilar, su mujer, nos hacia las tortillas. José ha sido el último sacristán a la antigua usanza. Su emoción fue grande cuando en 1996,  la Hermandad de la Santa Cruz le hizo un homenaje al cumplir los cincuenta años de sacristán. Podría estar relatando de José muchas anécdotas, pero no es cuestión de ponerme pesado. También hay que  reconocer en su vida la complicidad de Pilar, su mujer. Los dos han formado una pareja para recordar. Nuestro sacristán ha sido toda una institución. Que su generosidad, su bondad y su humildad nos sirvan de ejemplo para todos los momentos de nuestra vida.

Eugenio.– A modo de anécdota de los sacristanes, en general, refiero lo que ya dijo Félix Rodríguez de la Fuente en uno de sus programas, dedicado a las lechuzas: que estos animales, al igual que los mochuelos, son aves rapaces nocturnas, que acuden a las iglesias y ermitas a cazar las aves, ratones y demás bichos que allí pasan la noche. Por lo que no es cierto eso de que se beben el aceite de las lámparas del Santísimo o de la Virgen, pues eso es una especulación poética de Antonio Machado y otros, sin fundamento alguno, ante la excusa popular de algunos sacristanes, que le echaban la culpa a estos animales de las sisas que ellos hacían, del aceite suministrado para este menester, por las cofradías y por los devotos.

Y como esto va a terminar en la sacristía, antes de pasar a los monaguillos, recordaremos más cosicas de Abanilla, como lo del cupón de la ONCE, que ha sido un verdadero acontecimiento este año del III Centenario (Nota 6)

*Juan Manuel San Nicolás Sánchez, nos cuente lo que le preguntó el locutor de la SER, cuando lo entrevistó para lo del Cupón de la ONCE… “Tienen ustedes allí un Cristo que es de un escultor burgalés”. Y él le desvió el tema con el Cristo del cuadro que hay en la sacristía ¿Por qué escabulló la pregunta?

Juan Manuel nos refiere que como en ese momento de la entrevista le pilló la pregunta de sorpresa, le desvió en tema al Cristo del cuadro que hay en la sacristía. Pero que ha realizado algunas indagaciones sobre el Cristo de la capilla de la Dolorosa, que vino aquí por el año 1957. Pues bien, aunque el citado Cristo no lleva ni firma ni sello de su autoría, resulta que en aquel entonces don Ricardo Guirao García, que fue el que lo trajo, era el secretario del ministro de Educación y Ciencia J. Ibáñez Martín. Ambos tenían mucha relación con el escultor murciano José Planes Peñalver, que ya tenía el taller en Madrid y en su casa celebraban reuniones de personajes del arte. José Planes hizo dos Crucificados para Jumilla y el que se procesiona el Viernes Santo por la mañana, en el paso de La Lanzada, es muy parecido al nuestro y de la misma época. No podemos afirmar nada al respecto, pero pudiera ser que nuestro Cristo saliera del taller de José Planes, bien de él o de alguno de sus ayudantes, burgalés, por la referencia dada por el locutor de la SER.

Hay quien ha especulado que puede ser de la escuela de Lorenzo Vila, pintor lorquino del siglo XVIII, yerno del arquitecto Toribio Martínez de la Vega, ya mencionado en las obras del templo, en 1702. Este cuadro procede de la familia del tío Julio Rocamora, de un cura de aquí, don Antonio Rocamora Atienza. En el expediente de monumento histórico de la parroquia, hay un certificado del obispo de Jaca sobre un Cristo de talla, que el cura Don Francisco Bernal Yagüez tenía en su casa, al cual se le ha perdido la pista, aunque en principio se pensó que correspondía a este cuadro, pero no lo es

MONAGUILLOS Le toca el turno a los monaguillos. Siempre se decía. “Si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo”. Pondremos tres de fotos de la época para ver si se reconoce alguno y para que quede constancias de si es cierto eso de para ser pillo hay que ser monaguillo

Febrero de 1961 Las personas de  la foto son: Los curas don Emilio Riquelme, don Antonio Pérez Madrid, don Donato, Bartolomé Ramírez, el alcalde don Pedro Rivera y los monaguillos Eugenio y Ángel Esteve

ANÉCDOTAS de MONAGUILLOS: *Con don Francisco Garrido, fueron a decir misa a una pedanía de la zona alta. Los monaguillos se zamparon todas las formas para consagrar y se bebieron todo el vino. Tuvo que celebrar con pan de pueblo y vino de las acreditadas bodegas de allí. Don Donato Torrecillas Sáez y la moto IssoScoter, que se le cayó un monaguillo en la cuesta de la Ermita y se dio cuenta al llegar a la iglesia. Ángel con las mojas y la burra espantada por Sahués. Y todo porque le pidió una medalla y no se la querían dar. Don Valentín y el vino. Había que echárselo todo, excepto el solaje.

LA SEMANA SANTA: De los Monaguillos a la Semana Santa. En los inventarios de la iglesia de San Benito ya se relaciona la existencia de las imágenes de San Juan, Ntro. Padre Jesús, el Resucitado, el Cristo crucificado, etc., y en el siglo XVII, de la procesión de las Palmas y del Viernes Santo. Como ya no quedan personas de aquella época, nos vamos a conformar con el testimonio de las que vivieron la Semana Santa antes de 1936.

MARÍA MARCO nos habla de la Cruz de Viernes Santo y de los niños de comunión que la acompañaban, vestidos de ángeles, con las alas hechas con plumas de un edredón que trajo su padre de Orán, cosidas a mano, una a una. Estos niños y niñas llevaban en sus manos unas bandejas con los instrumentos de la Pasión: las tenazas, los clavos, la corona de espinas, el martillo, etc.

*A propósito de esto, debemos reseñar que la corona de espinas, que desde hace dos años sale en el paso de La Santa Lanza, es la de Ntro. Padre Jesús, de antes de 1936. Y que también se conserva, aunque bastante deteriorada, una túnica roja.

Como dato histórico muy importante, hay que puntualizar que ya en el siglo XVIII, la Cofradía de la Santa Cruz facilita a sus cofrades una vela, para alumbrar y acompañar en la procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo.

Los Pasos del Vía Crucis actuales que quedan, son de la década de 1940, aunque antes de 1936, ya los hubo. Habían 14 Pasos: Empezaban en la iglesia y terminaban en la Ermita. Quedan 6: 4 en la fachada de la iglesia; 1 en la casa de Toneta y otro en la de Pedro Luis, cerca de la Ermita.

*Tenemos que recordar, y de eso se acuerda Ángel, porque su padre tenía muchos pájaros, entre ellos bastantes canarios, de lo de llevar LOS PÁJAROS A LA IGLESIA. En la FIESTA DE LA ASCENSIÓN era costumbre llevar los pájaros cantores de jaula de las casas a la iglesia. Allí ponían las jaulas en unas alcayatas colocadas en los pilares. Y cuando empezaba uno a cantar el concurso estaba asegurado y ni María Ruiz podía con ellos.

Década 1950 DESPEDIDA.- Estamos en la recta final de estas “Cosicas de Abanilla”. Sabemos que no están todos los que son, pero sí que los que son estaban. “Las Cosicas de Abanilla” son un arranque para que ustedes y nosotros sigamos conociendo más a nuestro pueblo.

*Agradecemos el apoyo técnico de las personas como Manolo y Alain, para poder llevar a cabo este acto. Así como del personal del Ayuntamiento que nos ha realizado las fotocopias y demás asuntos necesarios para este menester: Pedro, Victoria, Mª Ángeles, etc.

*Las fotos proyectadas proceden y han sido cedidas de los archivos de: Ginés Rivera Rocamora, Gabriel Esteve Ruiz, Juan José El Conde, Úrsula la de Antoñín, familia de Perico Mariano, Anita Pina y Ana Luisa Marco, Pepe el del ciego de Dionisia, Salvador el pintor, Mª Carmen Navarro Atienza, Asociación Cultural Musá Ben Nusayr, Clodes y Antonio Gambín Pertusa, Pilar la de José el Sacristán, Ángel Esteve, E. Marco, Fotos Ramírez y Aquagest. La música ha sido seleccionada por Claude.

Década 1950 Los benefactores han sido muchos y, como no quisiéramos omitir a alguno, hemos adoptado el mismo criterio que se siguió para escribir y editar el libro de la Parroquia. Momentáneamente los dejamos para esas conversaciones que seguro continuarán ustedes recordando también otros detalles y más personas después de este acto. Resumir más de trescientos años en hora y media es harto complicadillo.

Ángel.- Alguna vez, en mi columna semanal en la Revista de Ripollet, he citado a E. Mar­co con el nombre de “el poeta Eugenio de la Palma”. Algunos creen que es un escritor ita­liano, desconociendo quién es Eugenio y que La Palma está cerquita de Cartagena.  Hoy E. Marco es quien va a poner el punto final a esta sesión de “Las Cosicas de Abanilla”  con una poesía que ha hecho para el caso. Yo hago mutis por el foro… y que no os pase “na”.

Eugenio.- Versos de cosecha propia, para poner punto final a este acto:

Nuestro templo acredita
en su tercer siglo cumplido
en esta tierra bendita,
su noble y fiel cometido.

Y tras su restauración
es histórico monumento,
que produce admiración
su majestuoso portento.

En la historia de la villa
hay un antes y un después,
de erigir esta maravilla
y guardar la “Astilla” en él.

Seguiremos la tradición
que nuestros padres nos dieron,
de adorar al Señor
y venerar su Santo Madero.

¡VIVA LA SANTA CRUZ!

*Y ustedes se habrán preguntado también ¿por qué este templo se dedica a San José y no a San Benito, Patrono de algunas órdenes militares, como la de Calatrava? No hemos encontrado ninguna explicación documentada, pero… El cura durante su construcción era don José Vives y el supuesto donador del terreno José Tristán…Y entre Josés, Pepes y Pepitos San José ocupó el nicho. Con él les dejamos. Pero por lo dicho por Pepe el del ciego de Dionisia, de que en 1406 ya había aquí una iglesia dedicada a San José, todo queda más claro.

El sueño de un Ángel: la iglesia sin el edificio de Correos, ahora del Juzgado, donde en tiempos de la República hicieron “las pescaderías”.

Buenas noches, gracias por venir y hasta el año que viene.

NOTAS:

1.- *No hay que confundir a este santo con San “Bisonte” Ferrer que era el patrón de los  antiguos fumadores de tabaco rubio español. Es broma.

2.- La ermita de la Casa Cabrera, según parece por una inscripción existente en su campana, se hizo en 1714, y es como una maqueta del templo de San José. Esta finca era del comendador don Juan de Cereceda y está dedicada a San Juan Bautista.

3.- Chiste del cabezón: Fueron a bautizarlo y preguntó el cura: ¿Cómo le ponemos? Pues como ya le he dicho antes, Pepe. Eso ya lo se, -dijo el cura- Me refiero a cómo le ponemos para que le quepa toda la cabeza dentro de la pila.

4.- La Historia de Abanilla, editada por Nusá Ben Nusayr, refiere que en el año 1715, el presbítero don Juan de Flores ejercía de sacristán y organista.

5.- Por un anuncio en un programa de fiestas, sabemos que también se dedicaba a fabricar alpargates y marguales con adornos de esparto de colores.

6.- Es la primera vez que algo de Abanilla tiene difusión por medio del cupón de la ONCE.

Observaciones a posteriori: La imagen de San José que actualmente hay en el retablo, se puso en 2004 y es del escultor Ramón Cuenca Santo, de Cox. Los cuadros de los evangelistas que hay en las pechinas, que se pusieron en 2007, no son pinturas, sino fotografías en lienzo de los que hay en la cúpula central de la basílica del Pilar de Zaragoza, pintados en 1872, por León Abadías y Marino Pescador. En la década de 1960, Monserrate Sánchez Lillo hizo un copón, de factura artesanal.

La bibliografía consultada para la redacción de estos textos, comprende casi todo lo publicado sobre la historia de Abanilla y su parroquia, además de otros asuntos e investigaciones de cosecha propia.

Nuestro templo parroquial de San José ha sido declarado BIC (Bien de interés Cultural), con la categoría de Monumento Histórico, por resolución de la Consejería de Cultura, publicada en el BORM, de 03-03-2009.

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