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Errores de los historiadores


En este diario del 17-03-2013, el cronista oficial de Fortuna, F. Saura Mira, en su escrito Relaciones de Fortuna y Abanilla reseña que ambas poblaciones obtuvieron el rango de villa durante el reinado de Felipe IV. Siete días después, también en este diario, el escrito Con los legajos en la mano, de Juan M. San Nicolás y Eugenio Marco, aclaraba este desliz.Errare humanum est (Mafalda)

He tenido ocasión de comprobar que dicho error está sacado del Compendio Histórico Oriolano, de José Montesinos (1780-1791). El apoyo documental que evidencia este error de J. Montesinos son las actas del concejo abanillero del siglo XVI, que se pueden incluso consultar por Internet en Archivos de la CARM, proyecto Carmesí. Dichas actas comienzan así: «En la villa de Abanilla, de la Orden Militar de la Caballería de Calatrava, a los tantos días?», etc.

De otra parte, J. Torres Fontes, en su libro El Señorío de Abanilla dice que obtuvo el rango de villa por el decreto de los Reyes Católicos de 1501. Asimismo, en su publicación Las Cartas Pueblas de los Municipios de la Región, reproduce la Ordenanza de 1483, dada por la Orden de Calatrava, la cual considera como La Carta Puebla de Abanilla. A. Merino Álvarez dice sobre Abanilla, respecto a la pragmática de 1502, que «aumentaron los pobladores hasta el punto de que el Concejo sustituyó a la Aljama y mereció las honras de villazgo en los días de los Reyes Católicos».

Otro error sobre Abanilla de J. Montesinos es que dice que su iglesia está dedicada a la Asunción. Sabemos por varias reseñas que desde su consagración, en 1712, está dedica a San José. El diccionario de P. Madoz y el de P. Riera y Sans, de la segunda mitad del siglo XIX, dice que está dedicada a San José.

Carta publicada en el diario La Opinión de Murcia el día 4/7/13

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Agravio comparativo


«La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos» (Marco Tulio Cicerón) 

Placa Calle Fulgencio Saura Mira

Por acuerdo del Pleno Municipal, el 21 de marzo de 2011, el Ayuntamiento de Abanilla dedicó dos calles: una al entrañable pintor de nuestra villa, don Fulgencio Saura Mira y otra al abanillero don José Antonio San Nicolás Sánchez, policía nacional, víctima del terrorismo en el Cuartel de la Verneda (Barcelona) el día 8 de octubre de 1975. Anteriormente había sido dedicada otra calle al eminente historiador don Juan Torres Fontes. Tanto en la inauguración de las calles a don Juan como a don Fulgencio, se contó con la presencia de las autoridades locales. Sin embargo, no ha sido así con la de don José Antonio, cuya placa colocaron unos operarios municipales, hace ya tres meses, de la noche a la mañana, casi a hurtadillas. 

Placa Calle José Antonio San NicolasComo hermano mío que era, me faltan palabras para agradecer a mis paisanos las muestras de apoyo, cariño y consuelo que nos mostraron a todos los miembros de la familia en esos momentos tan difíciles. Considero injusta la postura institucional del actual equipo de Gobierno municipal, cuya desidia u otros motivos inconfesables en un estado democrático pudieran estar incrustados en la idiosincrasia de algunos gobernantes, máxime si se diera la circunstancia de ignorar el gran duelo que hubo en esta villa.

Como lo cortés no quita lo valiente y la paciencia tiene un límite, he de decir que me siento agraviado comparativamente ante los hechos de los poderes fácticos. Me expreso públicamente para que sirva de revulsivo y no se repitan estas diferencias de trato. No considero necesario tirar de hemeroteca para refrescar memorias: mi hermano dio su vida por la patria y no merece esta presu! nta ignominia institucional de ponerle la placa sin más honores. Lo malo de los agravios comparativos es que, no se sabe a ciencia cierta con qué intencionalidad se realizan y, por lo tanto, siempre queda el beneficio de la duda».

Juan Manuel San Nicolás Sánchez.
M
urcia.

Publicada el 5 de septiembre de 2012 en “La Verdad”

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