Archivo mensual: enero 2015

Ajustes y desajustes en la estabilidad económica del Ayuntamiento de Abanilla


El pasado lunes 19 de enero hubo un Pleno en el Ayuntamiento. El penúltimo de esta legislatura, si tenemos en cuenta que previsiblemente no habrá Pleno ordinario en mayo, por no politizarlo, según ha argumentado el Alcalde en otras circunstancias similares (véase las municipales de 2011 y las europeas de 2014). Si en un Pleno tampoco se puede hablar de política, apaga y vámonos. Como si las elecciones europeas fueran a afectar mucho a los asuntos de la política local.

Tras leer la noticia que se publicó posteriormente, uno podría hacerse una ligera idea de la esperpéntica situación económica en que tiene metido el PP al Ayuntamiento de Abanilla. El titular del diario La Verdad dice lo siguiente: Hacienda fuerza al Consistorio a reducir su endeudamiento. Según la noticia, desde el Ayuntamiento se ha enviado al Ministerio un Plan con cinco años de vigencia (hasta 2019), con el objetivo de reducir la deuda, pues en 2013 llegó al 127,35% y según la noticia, el Ministerio de Hacienda, no permite que las Entidades locales, los Ayuntamientos, tengan una deuda superior al 75% de sus ingresos corrientes, y aquí se pasó y de largo, pues la deuda alcanzó los 5.678.000 €. Según dicho Plan, el objetivo es ir reduciendo poco a poco dicha deuda, hasta reducirse en un 35% en tres años. Y para empezar, que cuando se terminen de ver los números de 2014, se haya reducido al 120%. Esto evidentemente será algo muy fácil de comprobar en cuanto esté terminada la cuenta. Para los próximos años, en 2015 se pretende que se haya quedado en el 114%; en el año 2016 en el 95%; y en 2017 en el 78%. Sin embargo y tras hacer estos asombrosos deseos de recorte de la deuda, según la noticia, «no se contempla ninguna medida de ajuste». Es decir, ni se recortará en gasto corriente ni el personal. El Plan consiste en pagar los préstamos y dedicar el remanente positivo (lo que quede en la caja de cada año), a aminorar la deuda.

Flipante ¿no?. Se podría pensar que «para este viaje no hacían falta tantas alforjas», como dice el refranero popular. Pero lo mismo es que en el PP consideran que ya no se puede recortar más y sólo se puede seguir adelante y cruzar los dedos. Entonces, la cuestión es pensar que si la solución del PP -y para esto hacen este Pleno y montan este Plan tan rimbombante,- es que en realidad no se piensa hacer nada, para así no gastar, o gastar lo mínimo, ¿para qué queremos a estos -malos- gobernantes?.  Son ellos, es este partido, el que nos ha metido en este lío inasumible. ¿Y su solución es no hacer nada?. ¿A nadie más le resulta al leer esto, que esto es algo entre lo cómico y lo penoso al mismo tiempo?.

Toda la deuda existente, lo es por los gastos de facturas no pagadas, o por préstamos de crédito solicitados a entidades bancarias, que como se sabe, se han de pagar con intereses. Así, al final se paga esa cantidad y también el interés. Está claro que las facturas hay que pagarlas, pero es complicado pagar si no se tiene. La cuestión a dilucidar entonces es el cómo se puede gastar lo que no se tiene. ¿No es función del Interventor el autorizar las operaciones de gasto viendo antes si es posible gastar dicho dinero?. La gran deuda que tiene el Ayuntamiento de Abanilla se ha generado a lo largo de los últimos años, y sin duda supone un ejemplo de lo que unos gobernantes nunca deberían de hacer. A base de hacer recortes en los servicios y en la inversión en el pueblo, porcentualmente ya sólo se recauda para pagar la deuda y mantener las nóminas del personal. Y lo poco que queda, también se lo come la deuda.

Durante muchos años y principalmente en los años de crecimiento a lo loco, se gastó sin medida y además se presupuestó por encima de las posibilidades de los vecinos, porque había que dedicarse «a la belleza» y a generar unas expectativas de ingresos desmesuradas por tal motivo. Al final ni salieron los convenios urbanísticos ni tampoco termina de recuperarse la economía. Cuando un Ayuntamiento se encuentra con este problema, puede hacer dos cosas, hacer un plan de saneamiento de verdad y ver dónde está realmente el problema, o recortar en donde le da la gana para mantener a unos trabajadores que por falta de actividad real, hacen lo justo. Lo primero supondría intentar atajar el problema a medio plazo, sin meterse en grandes endeudamientos. Lo segundo supone darle una patada al problema y enviarlo al futuro para que otros lo resuelvan.

UN POCO DE HISTORIA ECONÓMICA LOCAL

Todo lo anterior es lo que ahora se ha publicado, pero para que todas aquellas personas que no están tan encima de los asuntos económicos de este Ayuntamiento y que tanta palabrería y números pueden parecerles todo lo mismo (o lo que es peor, no les importen), habría que hacerles unas aclaraciones para que entiendan que esto viene de lejos y que de aquellos polvos, estos lodos, y que sepan el grave problema en que se encuentra el municipio.

Según el orden del día de la convocatoria del Pleno de enero de 2015, convertido a bando y publicado en la web por primera vez, por si alguien quería asistir al mismo (espacio para el público, el justo), el principal punto a tratar se titulaba «Refinanciación de la operación de crédito formalizada en aplicación del Real Decreto-Ley 5/2009, de 24 de abril, de medidas extraordinarias y urgentes para facilitar a las Entidades Locales el saneamiento de deudas pendientes de pago con empresas y autónomos».  Dicha medida económica, como se ve, aprobada en 2009, lo fue por el gobierno de Rodríguez Zapatero, y en principio tenía la intención de que en esos momentos de crisis de caída de la actividad económica por la explosión de la burbuja inmobiliaria, y que provocó que no se moviera tan alegremente el dinero, los pequeños y medianos empresarios que habían proveído a los Ayuntamientos y éstos mantenían aún deudas con ellos, pudieran ver satisfechas sus facturas y no verse obligados a cerrar por acumulación de recibos impagados. Todo ello a cambio de que los Ayuntamientos pidieran préstamos a bajo interés a los bancos, endeudándose éstos aún más, pero al menos quitándose esas facturas del medio. A diferencia de otras operaciones de endeudamiento al uso, en este caso se permitían dos años de carencia para no pagar nada en ese tiempo, según las condiciones de las Entidades Locales. La condición para todo esto era la realización de un Plan de Saneamiento Financiero, el cual permitía que el remanente positivo (lo que se ahorrara) a final de año, se pudiera usar para reducir dicha deuda.

El equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Abanilla vio bien esta medida, y se acogió a ella aprobándolo en el Pleno del día 20 de julio de 2009. Así, se aprobó un endeudamiento por valor de 2,8 millones de euros, con la entidad de Cajamurcia (ahora BMN) con una comisión de apertura del 0,25% con referencia del Euribor anual y con un plazo de 6 años más uno de carencia. Es decir, de 2010 hasta 2015. El saldo negativo de la cuenta anterior de 2008 era de 2.812.068´70 euros, por lo que se ajustó a lo requerido.

Una vez asumido que gastar compulsivamente no era lo más correcto, se tuvo que reconducir la situación y acatar el tener que hacer un Plan de Saneamiento económico, el cual se aprobó en el Pleno del día 20 de diciembre de 2012. El objetivo era reducir los gastos y aumentar los ingresos, Sin embargo, visto que dicho Plan que el propio gobierno del PP estableció y aprobó, ni ellos mismos lo respetaron porque siguieron gastando por encima de dichas cantidades exigidas. Por eso mismo hubo que realizar un Plan de ajuste a dicho Plan de saneamiento.

Con fecha 27 de marzo de 2012, tanto el Alcalde Don Fernando Molina como el Secretario del Ayuntamiento en su función de Interventor, Don Miguel Castillo, realizan o firman sendos escritos o informes económicos detallando el Plan de ajuste presupuestario que se iba a realizar para ser aplicado de los años 2013 a 2016.

Como única medida para aumentar los ingresos, se recogía la nueva subida del IBI que se había hecho previamente el 20 de diciembre de 2011, pues ya se habían subido de hecho en 2011. En este caso se pasó el IBI urbano del 0,50% al 0,90% (con lo cual se pretendía recaudar 700.000 €) y el rústico del 0,70% al 0,90% también (pretensión de recaudar 80.000€). La última subida era la del IVTM (sello del coche) al subirlo del 1,55% al 1,80% (para recaudar 70.000€).

Decía Mariano Rajoy cuando estaba en la Oposición, que «la subida del IVA es el hachazo que le daban los malos gobernantes a su pueblo». Esto lo dijo cuando Zapatero subió del 16% al 18%. Pero luego no dijo nada cuando él lo subió más aún hasta el 21%. Aquí podríamos aplicar la misma medicina, al ver cómo un alcalde que lleva en el cargo desde 1987, tan sólo tiene el recurso de dar el palo a los ciudadanos que gobierna, porque no tiene otros recursos ni tampoco imaginación para recuperar la estabilidad económica de otra manera. Y lo peor de todo es que después de comprobada la incapacidad manifiesta, además sigue pensando que es el único que puede sacar este barco del atolladero.

El mismo día que se aprobaba esa salvaje subida del IBI en diciembre de 2012, también el PP aprobaba el «Plan económico financiero de estabilidad presupuestaria, trienio 2012-2104». Dicho plan económico, según la oposición, suponía que el IBI que en 2011 eran 1,3 M€, en 2012 serían 2,8 M€, en 2013 3M€ y en 2014 3,2 M€. Y todo eso manteniendo los mismos gastos de plantilla y reduciendo las inversiones en 600.000 €. Sin embargo si miramos los presupuestos que se realizaron en los años posteriores, el Capítulo I concretamente, tenemos que en 2011 se dejan de cobrar 140.382 en IBI urbano. En 2012 se presupuesta en 2.820.001€ (51,95%) -posteriormente son 2.627.752€ y se recaudan 2.039.084€  (77,60%). En 2013 se presupuesta en 2.750.000 (56,12%) y cuando se aprobó la cuenta en el verano de 2014, quedaban 244.000€ sin pagar. Para 2014 se presupuestaron 2.875.000€ (55,07%) y dentro de unos meses sabremos lo que se ha recaudado realmente. Para 2015, por si a alguien le interesa, se aprobó inicialmente en 2.857.000 € (53,42%). En definitiva, aunque siempre hay una minoría de personas que por sus diversas razones no pagan los impuestos, en general los ciudadanos se han tenido que sacrificar mucho para poder hacer frente a estos pagos, porque a veces es antes pasar algo hambre que perder los bienes. Muchos vecinos tienen que elegir y decidir eso de tener que apretarse para poder pagar. Pagos que han supuesto como se ve algo más de la mitad de los ingresos del Ayuntamiento.

Tan sólo tres meses después de aprobar dicho Plan económico, el 30 de marzo de 2012, hubo que hacer apaños y se aprobó en el Pleno un «Plan de ajuste presupuestario». En dicho ajuste, se recogía esa subida de impuestos del IBI, pero también se recogieron algunos recortes en los gastos, algunos de los cuales también venían a ser un refrito del anterior plan económico, como fueron los siguientes recortes a los empleados, a aplicar con fecha de inicio del 1 de julio de 2012, y que pretendían ahorrar 150.000€ en dicho año y 300.000€ para los restantes.

  • Extinción de 16 contratos de empleados municipales.
  • Disminución del 15% del complemento específico al personal funcionario.
  • Disminución del 15% del complemento del puesto al personal laboral, cuya estructura retributiva se asemeja al personal funcionario.
  • Disminución en porcentaje equiparable atendiendo a las retribuciones brutas, al resto de empleados municipales.

Por otra parte también se realizaron diversos pequeños ajustes en los gastos, con el objetivo de reducirlos en unos 200.000 €.

  • Supresión del renting de los vehículos municipales.
  • Cambio de operador del servicio de telefonía.
  • Supresión del abono de gastos por desplazamientos del personal.
  • Licitación del contrato de gestión integral de las instalaciones de alumbrado público, con el objetivo de reducir la facturación  en torno a un 15%.
  • Reducción del crédito disponible en varias aplicaciones de gastos voluntarios, principalmente en la de festejos.

Del asunto del recorte en el alumbrado público ya sabemos las consecuencias. Se adjudicó a la mercantil Elecnor y desde entonces el casco de Abanilla parece un pueblo medieval en penumbra, en Macisvenda según la semana, hay cortes de luz por barrios, y por contra Mahoya parece la ciudad de Las Vegas. Sin embargo, y pese a que cuando se firmó el contrato con dicha empresa, ascendía a 400.000€, el presupuesto para pagar la luz en 2015 será de 800.000 €. El doble, aunque según indicó en el Pleno del 17 de noviembre de 2014 el alcalde en funciones, en dicha cantidad también se recoge «el pago a Iberdrola y los trabajos extraordinarios que también son necesarios».

  • También se recogía en dicho documento el hecho de que el coste del mantenimiento del servicio de la piscina municipal costaba 25.700€ y sin embargo en el año 2011 sólo se recogieron vía tasas (entradas) la cantidad de 10.531€, por lo que parecía recomendable subir el precio de la entrada para ajustar el gasto, o bien reducir el tiempo de apertura.
  • Y por último la supresión de la Ludoteca, donde unos cuantos chicos del pueblo prestaban sus servicios para entretener y ayudar a los niños durante el verano, pues también se cerró.

ACTUALIZACIÓN DEL TIPO DEL IBI

Un año después de haber subido tan escandalosamente el IBI, el 20 de diciembre de 2012, y tras las quejas vecinales y de IUMA, se rebajó el tipo de gravamen, pero no así la cantidad final a pagar, puesto que aunque por parte del alcalde esta reducción se vendió como una bajada de impuestos (después de subirlos a lo bestia), realmente no fue ni siquiera bajada, pues este porcentaje se aplica al valor del inmueble, el cual cada año va subiendo desde que en 2007 se aplicó el catastrazo (subida del 560%) y durante diez años, hasta que se fije en 2016. Dicha mini rebaja fue pasar del 0,90% en urbana al 0,83% y del 0,90% en rústica, al 0,85%. Y como digo, pese a la aparente rebaja, realmente supuso un aumento del recibo del 25% en dos años. Y si nadie se lo cree, pueden ustedes revisar sus recibos y hacer los cálculos oportunos.

Como curiosidad, y por completar la información a este respecto, en 2013 se volvió a bajar de nuevo el tipo del IBI urbano, del 0,85% al 0,77%. Y de nuevo en el pasado Pleno del 21 de octubre de 2014, se volvió a reducir hasta el 0,70%, al tipo que estuvo vigente hasta 2008 antes de la subida de 2012. El grupo socialista lleva tiempo pidiendo que se reduzca hasta el 0,55% mientras que IUMA dice que se baje al 0,58%, cantidad en que estuvo en 2011. Pero a este ritmo aún queda para volver a ver eso. Sin embargo, y a pesar de la aparente bajada de impuestos, después de la salvaje subida que se hizo al ganar las elecciones el PP en 2011 al subirlo hasta el 0,90%, realmente sólo se ha bajado el tipo, porque como ya he dicho anteriormente, debido a la continua subida del 10% del valor catrastal cada año hasta 2016, la cuantía final de los recibos vendrá a ser prácticamente la misma. Es decir, que nadie vaya luego presumiendo de haber bajado los impuestos de la contribución, porque será doblemente falso. Tanto es así, que como bien indicó la portavoz del grupo socialista Mª José Atienza en dicho pleno, en 2007 se recaudaban por el IBI unos 600.000 € y para 2015 se pretenden recaudar 1.710.000 €. Prácticamente tres veces más.

FONDO PARA LA FINANCIACIÓN DE LOS PAGOS A PROVEEDORES

Por si no hubiera poco con los anteriores planes económicos, el día 14 de mayo de 2012, se aprueba una nueva operación de endeudamiento con el Fondo para la Financiación de los Pagos a Proveedores, una nueva ley que había sacado el Ministerio de Hacienda dirigido por el Ministro Cristóbal Montoro. Y este endeudamiento se realizó por el importe total de las obligaciones de pago que se tenían. Este importe ascendía a 3.449.493,10€. Se estableció el plazo máximo de diez años para devolverlo, con dos años de carencia, y un tipo de interés equivalente al coste de financiación del Tesoro Público, del 5,93%, el cual se bajó posteriormente al 3,85%. Al igual que el Plan de saneamiento de deudas pendientes que había realizado el gobierno de Zapatero en 2009, este mecanismo venía a servir para que los Ayuntamientos se volvieran a endeudar para poder coger dinero y pagar las deudas que se mantenían con los proveedores. Pero este era un sistema tramposo, pues si los proveedores querían cobrar, tenían que renunciar a los intereses de demora por el tiempo transcurrido desde que se originó la deuda.

Por tanto, una vez realizado dicho endeudamiento del «Plan de ajuste presupuestario», se aprobó esta otra operación de endeudamiento de la Financiación de los Pagos a Proveedores, la cual hubo de ser recogida en la contabilidad del Ayuntamiento, por lo que con la cuenta de 2012 se llegó al máximo de deuda reconocida por el Ayuntamiento, con 6.651.000€. Así, si ya se tenía deuda previamente, con este préstamo que se aprobó en el Pleno del 30 de marzo de 2012, se aumentó la deuda en 3,4 M€, y se pasó de los 3.533.000 € a dicha cantidad de 6.651.000€. Dos años después se ha ido reduciendo poco a poco, sí, pero sigue siendo inabarcable.

CANCELACIÓN DE LA OPERACIÓN DE FINANCIACIÓN DE LOS PAGOS A PROVEEDORES

Dos años después de haber sido suscrita la anterior operación de endeudamiento que iba a durar diez años, hasta el 29 de mayo de 2022, el Ministerio de Hacienda saca otra Ley, la Ley 18/2014 de 15 de octubre, para poder concertar nuevas operaciones de endeudamiento que cancelaran las anteriores que se hubieran hecho a cargo del Fondo para la Financiación del Pago a Proveedores. En principio la duración de esta nueva operación sería en los mismos términos que la anterior, hasta la misma fecha. Realizar esta nueva operación obliga a realizar de nuevo un Plan de Saneamiento con plazo de cinco años para reducir la deuda del 127,35% al 110% respecto de los ingresos corrientes liquidados (la ley fija el máximo en el 75%, así que esto es una carrera de fondo).

En este caso la idea era cancelar la deuda que se tenía del anterior crédito, del cual ya se habían pagado unos 400.000€, que finalmente se había realizado con el Banco Popular y realizar otra nueva con CAJAMAR. Dicha operación ascendió a 3.233.899,78€ y comparada con lo que supondría seguir con la otra operación, esta traería un ahorro de 86.000 € al año o lo que es lo mismo, 360.000 € al final de los cinco años.

DE VUELTA A LA ACTUALIDAD

De la lectura del anterior punto, se deduce que lo que se aprobó en el Pleno de enero de 2015 fue ese Plan de Saneamiento para cumplir en cinco años. La cuestión es que si nos tenemos que atener a la experiencia de los anteriores, éstos no se han cumplido, sino más bien al contrario. Y esto es porque se siguen teniendo unos gastos altísimos, que principalmente van para pagar la deuda y pagarles la nómina a los funcionarios y demás empleados públicos contratados a dedo. Si nos atenemos al porcentaje de gasto destinado a la inversión real en el pueblo, no se gasta ya prácticamente nada. Esta es la situación en la que nos ha traído el PP y su alcalde al cabo de los ya casi 28 años de gobierno de Abanilla. La incapacidad manifiesta para maniobrar y hacer algo realmente positivo por el pueblo. Nos ha llevado a un camino en el desierto por el que habrá que transitar pagando un alto precio y sabiendo que no se van a tener prácticamente servicios adecuados a dicho coste, durante un buen tiempo.

Desde el PP admiten que la situación es muy difícil, pero sin embargo, aunque como se ve se han hecho algunos pequeños ajustes, demasiado tarde, por cierto, en lo básico continúan adelante con las misma dirección fija, sin querer ni pretender hacer ningún tipo de corrección en el rumbo. Y esa actitud sólo tiene un nombre que es contumacia o cabezonería.

Según declaraciones en la noticia, una vez pagados los compromisos de este pasado año, se prevé cerrar la cuenta de 2014 con un remanente de 47.000€, que irían a parar a reducir dicha deuda. Y siendo mucho como así lo parece que lo es, sólo es el 0,83% de lo que según se dice se debe. ¿Y a este paso cuánto tiempo vamos a estar así?.

Como se ve, todo son buenas intenciones, pero la realidad es la que es, y es bien difícil de gestionar. Por eso lo cierto es que el PP ya ha realizado varios planes económicos de este tipo para intentar apretarse el cinturón, pero está visto que esto de las apreturas es muy duro de aguantar  pues las deudas en este Ayuntamiento afloran como las grasas en algunos cuerpos y a ciertas alturas, eso ya no hay cinturón que lo mantenga firme.

3 comentarios

Archivado bajo Economía

REDES DE REGADÍO URBANAS Y RURALES DEL BAJO SEGURA EN ÉPOCA ANDALUSÍ. LOS CASOS DEL SEGURA Y EL CHÍCAMO


El pasado 25 de septiembre de 2014, tuvo lugar en la Universidad Politécnica de Valencia, en el Congreso Internacional Regadío, Sociedad y Territorio, homenaje a T.F. Glick. La exposición de la ponencia que a continuación se relata, realizada sobre la comunicación presentada a dicho congreso: «Redes de regadío urbanas y rurales del Bajo Segura en época andalusí; los casos del Segura y El Chícamo» extractada del libro que lleva por título «LOS REGADÍOS MEDIEVALES Y SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA EN EL BAJO SEGURA», editado por El Patronato Histórico Artístico de la ciudad de Orihuela, con el patrocinio de los Ayuntamientos de: Orihuela, Albatera, Benferri, Cox, Redován y Rojales; y los Juzgados Privativos de Aguas de Callosa del Segura y Orihuela, cuyos anagramas constan en la contraportada. Aunque en este trabajo histórico se contempla ampliamente al municipio de Abanilla y su río-rambla El Chícamo, la excepción institucional en el patrocinio de esta publicación confirma la regla, presuntamente por lo exiguo de su partida presupuestaria en cultura, reducida en 2014 a un simbólico €.

Como conclusión y/o resumen previo a la lectura del texto de la ponencia sobre los «riegos medievales de la Vega Baja del Segura y su afluente El Chícamo, por la margen izquierda», cabría decir lo siguiente: Los árabes no pusieron la primera piedra, pero fueron los grandes impulsores del sistema hidrofluvial de riegos del Segura y sus afluentes, sobre el que se ha desarrollado posteriormente todo el entramado reformado y mejorado que existe en la actualidad, que es de época medieval, siendo sus artífices, como se puede apreciar histórica y arqueológicamente, la sociedad andalusí.

De otra parte, en los comentarios con otros ponentes, a micrófono cerrado y en tertulias de pasillo, terraza o barra del bar, las aguas del Chícamo se están endureciendo (salinizando) cada vez más, por la sobresplotación del acuífero de Quibas, desde los dulces tiempos «carameleros», lo cual no tiene marcha atrás. Actualmente tienen 40´5 grados de dureza en la escala francesa, por lo que sólo son apropiadas para el cultivo de oliveras, alcaciles, granados, alfalfas y pocos más cultivos industrialmente rentables. Su final será el de bombearlas para la industria salinera, cuyo canal a Torrevieja funciona a tope. Y como lo del pantano en el Cajel sigue siendo una entelequia técnicamente desaconsejada, a la que la administración no va a dedicar ni un duro, y los proyectos de balsas para recuperar las aguas de las riadas no lo tienen claro el dónde y el cómo, no va a quedar más alternativa que regar con la dotación asignada a esta comunidad por el Trasvase Tajo Segura, a través de sus propias estructuras entubadas a realizar, que serían como superponerlas a las del Porvenir, asunto poco aconsejable y costoso para los bolsillos de los particulares (la Comunidad de la Huerta de Abajo y Sahués). Que cada cual saque sus conclusiones según sus intereses, porque lo que también está bastante claro, a nivel de Estado, es que no se tardará mucho en que se prohíba el riego a manta, sobre todo en el área de la España Seca, en la que estamos irremediablemente sumidos.

Introducción histórica

En el año 713, los conquistadores musulmanes llegaron a la capitalidad de la Cora de Tudmir (Orihuela) y se encontraron con un valle formado por sedimentos de aluvión, que han sido arrastrados a través del tiempo por un río alóctono, el Segura, que en sus avenidas lo inunda de limos, los cuales les proporcionan una fertilidad extraordinaria, muy similar a la que ellos tienen en Siria, Persia, Mesopotamia y Egipto. El desnivel medio de este río, desde la Contraparada de Murcia hasta su desembocadura en Guardamar, es de aproximadamente un metro por Km. Por tanto, en el tramo final de este río, al que los romanos llamaron Thader y ellos Río Blanco (por el color de las aguas en sus avenidas y riadas), encontraron el hábitat idóneo para sus formas de irrigación y los cultivos que ellos trajeron: arroz, caña de azúcar, algodón, cítricos, sandía, berenjena, etc., procedentes de climas donde se dan intensas lluvias en su época de crecimiento, necesitando humedad regulada en el suelo y sol por encima, como ya pusieron de relieve los trabajos de A. M. Watson al respecto. Esto lo hicieron posible con el establecimiento de técnicas hidráulicas de irrigación que también trajeron, así como la forma de organización social. Los árabes se encontrarían a su llegada a esta zona con algunos aprovechamientos hidráulicos tardo romanos, encaminados básicamente al abastecimiento humano de la pequeña fortaleza visigoda oriolana y al cultivo de sus productos básicos: cereales, viñas, olivos y otros, que no necesitan tanta regularidad de irrigación. En el paraje de Sahués, en Abanilla, desde la dominación romana existen vestigios de explotaciones agrarias tipo “villae” que, por lo general eran de propiedad particular, junto al río Chícamo. Al parecer permanecieron activas del siglo I al V d.C., lo que pudo constituir un proyecto de colonización, repetido en otros puntos limítrofes. La Contraparada se dice que es de origen romano, aunque Murcia la fundaron los árabes en el año 825, en tiempos de Abderramán II.

La formación y expansión decisiva de la Huerta de Orihuela. Alquerías y azarbes

A partir de que se fuera consolidando la nueva sociedad andalusí y adaptándose al aprovechamiento de la inundación como sistema de irrigación, se va superponiendo progresivamente, como lo confirman las fuentes escritas árabes, una red de regadío ligada al río, a partir del establecimiento del primer complejo azud-acequia en el área periurbana de Orihuela, mediante la construcción de la llamada Acequia de Los Huertos.

Acequias y azarbes con nombres árabes y descripción topográfico del poblamiento, según el repartimiento de Orihuela en el siglo XIII

La ciudad de Orihuela se configura como lugar estratégico y adquiere la hegemónica del valle del Segura, como resultado de un episodio de colonización agraria premeditado y progresivo, apoyado en una consolidada y novedosa técnica de irrigación, que condujo a una nueva agricultura. Los espacios se van ordenando en relación a la formación del sistema de riego-drenaje, que parte directamente del río, adaptándose a la ley de la gravedad y a la microtopografía del terreno, siguiendo la metodología de los ríos orientales. Se construye predominantemente en las “tierras altas” del llano aluvial, a salvo de la mayor parte de las crecidas del río, incardinando a toda una serie de nuevos núcleos de hábitats rurales o potenciando los existentes, creando un ecosistema de agricultura intensiva, con bancales como si fueran jardines.

Reconstrucción del bajo Segura en el siglo X, antes de la implantación de la red de riego-drenaje “a pie”, periurbana e interurbana

En este plano ilustrativo, se aprecian los nombres árabes de algunos lugares de poblamiento.

Huerta andalusí de Murcia y Orihuela hacia el siglo XIII

El sistema de regadío se evidencia ya decisivamente implantado, cuando el geógrafo Al-Udri describe en la primera mitad del siglo XI, que estaba articulada una amplia zona de la Huerta, entre Alcantarilla, Murcia y Beniel, por un lado y Orihuela, Callosa, Catral y Almoradí, por otro, lo que confirma que estos hinterlands agrícolas ya se tocaban entre sí. Según los datos del Libro del Repartimiento de Orihuela, a finales del siglo XIII, habían más de 60 alquerías o núcleos rurales, con una superficie irrigada de casi 5.000 Ha, de la que depende toda la comunidad que gravitaba en torno a Madina Uryula (Orihuela).

Plano topográfico de la huerta de Orihuela en 1832, donde se señalan las presas de riego y los molinos

En la imagen, aunque algo deteriorado, están los nombres de las presas de riego (los azudes) y los molinos. Es fotografía del original.

Orihuela a principio del siglo XX. El azud junto al Casino

En esta imagen, se destaca el río Segura bordeando su casco urbano. En primer término, se observa la situación urbana en este enclave central del regadío de origen andalusí, en el que siguen situados los azudes que suministran las aguas a las acequias de Almoradí, del Escorratel, Almoraví y Callosa, y la de Catral. Este azud está junto al Casino, en la margen izquierda. En la margen derecha del mismo se aprovechaba para los molinos, actualmente en paro. Estas acequias reseñadas, así como la de Molina y la de la Alquibla, situadas en un azud anterior, todas ellas se citan en el Libro del Repartimiento de Orihuela, de 1265-1314.

Matrices naturales del agua en el Bajo Segura y su yuxtaposición al dispositivo general de riego de origen andalusí

La interpretación nuestra de esta imagen está basada en un detallado plano del siglo XVIII, en el que se observa como los valles afluentes descienden a través de la incisión provocada por el colector principal y dónde y cómo se encajan en la red de riego-drenaje. Se observa también la interrelación que se origina entre la red de riego y la red de los caminos principales, coincidentes en la mayoría del trazado, con el fin de facilitar las labores de cultivo en las parcelas que lo componen.

La articulación del sistema de regadío. Plano de la acequia de Molina en el siglo XVIII

En esta imagen se observa cómo se iba articulando cada sistema azud-acequia, a través de una compleja estructura técnica y una red de acueductos que adaptándose a la ley de la gravedad y a la microtopografía de cada zona, hacen posible la construcción de los espacios irrigados. En colores se señalan las paradas y las cenias de sangre, así como se especifican también las norias en el curso del río. En la actualidad todavía están activas y se riega con las norias de Pando y Moquita (en la huerta de Orihuela), y las de Benijófar y Rojales, en sus respectivos espacios irrigados.

Plano del sistema hidráulico del río Chícamo, para el riego de la huerta de Abanilla, hasta la presa de desvío hacia el pantano de Santomera.

El Chícamo es un río-rambla procedente de la parte septentrional del término municipal de Abanilla y sus colindantes de la Comunidad Valenciana, que discurre por la zona norte-noreste, pasando a la Comunidad Valenciana por La Matanza, dirección Benferri, para desembocar en el Segura, por su margen izquierda, en el Escorratel de Orihuela. Durante su trayectoria de 30 Km, tiene como afluentes otras ramblas. Su cuenca tiene una superficie de 451 Km2 y su desnivel medio aproximado es de 15 metros por Km, aunque a partir de Abanilla se reduce a la mitad. Tiene una afloración de agua constante en el paraje llamado El Chícamo, del que toma su nombre. Según el aforo realizado en 2010, el caudal medio fue de 40 litros por segundo. Según los análisis efectuados en dicho año, estas aguas tienen una dureza de 40´5 grados franceses, por lo que se califican como duras. Se captan en su totalidad para su aprovechamiento agrícola, a 4 Km de su nacimiento, en un azud. Por una acequia se conducen hasta las zonas de regadío, a través de minas, acueductos y partidor de derivación proporcional a la superficie a irrigar. Toda esta obra de ingeniería hidráulica es, sin duda, de origen andalusí, sin menoscabo de que en la época romana o tardo romana, existiera algún punto de recogida de las mismas, para emplearla en los cultivos de la época, como ya se ha referido anteriormente. A partir de este azud deja de ser río, pasando a la categoría de rio-rambla aguas abajo, donde en algunos puntos se vuelven a dar afloramientos de pequeños caudales, procedentes del drenaje natural de los terrenos regados, escorrentías y de aportaciones variables de sus afluentes, que se empleaban para el riego de pequeñas superficies adyacentes a sus márgenes, antes de la llegada del transvase Tajo-Segura. Estos son los microsistemas de este mesosistema de montaña, tipo andalusí, que es El Chícamo, cuyas aguas proceden del acuífero de Quibas.

El topónimo de Abanilla proviene del árabe [al-] Banyala. Su etimología es la de paraje ageste, localizado entre la sucesión de ramblas y abarrancamientos producidos por la erosión pluvial en torno al río Chícamo. Este espacio irrigado forma las huertas de Mahoya y de Sahués, como unos oasis bifurcados y prolongados, definidos y encajados por montañas, los cuales se aprecian en verde en la figura que se proyecta. El topónimo de Mahoya se deriva del árabe “mahura”= terreno regado y labrado. El topónimo de Sahués o Sagués, pudiera derivarse de la misma raíz del vocablo beréber “Xauen”, que significa “los dos cuernos”, por las crestas montañosas que encajan la medina medieval del norte de Marruecos, denominada con este topónimo. Hacemos un análisis deductivo, con los datos facilitados por el diccionario geográfico y estadístico de Pascual Madoz, para situarnos en lo que fue el riego de la Huerta de Mahoya y Sahués, cuando el agua iba ligada a la tierra y sólo se practicaba la permuta del riego entre las propiedades que iban en la misma tanda, parada (tablacho de derivación) y brazal. La proporción del reparto del agua se suele hacer en función de la superficie a irrigar, en nuestro caso la de 1/5 para Sahués y 4/5 para la Huerta de Mahoya: salen 571 tahúllas para la Huerta, con tandas de 22 días, lo que corresponde a 528 horas. Por tanto, la proporcionalidad aproximada era de una hora por tahúlla, lo cual se ha podido comprobar en escrituras del siglo XVIII y posteriores, hasta que no se desligó el agua de la tierra, lo que acaeció ya entrado el siglo XX. Los topónimos de los parajes de Abanilla, generalmente derivan del árabe: Muzalé, Jaira, Benical, Aljarea, Mayola, Albellón, Aljezar, y un largo etc. Desconocemos el nombre o topónimo de Abanilla antes de la dominación musulmana, cuando pertenecía a la Cora de Tudmir (Orihuela).

El azud del Partidor

Está enclavado en el paraje llamado Las Cuevas de Botija. Los restos que quedan de la reconstrucción efectuada en 1705 (centro de la imagen), presuntamente son del trazado del mismo, en sentido este-oeste, de la época mudéjar. El actual, a la izquierda de la imagen, se hizo en la década de 1950-60, por destrucciones sucesivas de los anteriores. Las lluvias torrenciales de 1947 sólo dejaron estos restos de piedra y argamasa, destruyendo también parte del paredón de Benferri y de su cementerio. Del siglo XVI, hay una referencia de la contratación de un cantero, llamado Juan Ochoa, para hacerlo de sillería. A juzgar por la orden de busca de dicho cantero, debió quedar inconcluso, por lo que lo rematarían de mampostería.

Este es el canal o acequia que viene del azud y dirige las aguas a la galería o mina que discurre por la margen derecha, excavada sobre terreno de margas.

Aliviadero y respiradero de la galería o mina.

El interior del Partidor, donde se aprecia el sistema de peine en sentido transversal a la corriente, con sus cinco aperturas divisorias, similar a los que existen en el Magreb y Argelia, elaborados algunos de ellos con piedras o troncos de palmera o de madera. Los romanos ya observaron este sistema divisorio a su paso por el Magreb.

Las dos acequias ya encauzadas salen del partidor y dirigen las aguas a la zona regable del paraje de Sahués y a la Huerta de Mahoya.

Acequia mayor que discurre hacia Mahoya, a su paso por el arco de María La Reina (acueducto), sobre la rambla de Mascosa. La hechura actual de este acueducto y de los otros que hay a continuación, sobre la rambla del Salado y la de Balonga se hicieron de sillería en el siglo XVIII. Anteriormente es posible que fueran de pilastras de mampostería, con la acequia de tablas sobre troncos de madera.

El acueducto de Sahués, por el que pasa la acequia desde el partidor a Sahués, ha sido reconstruido en numerosas ocasiones, por destrucción de las fuertes avenidas torrenciales, quedando constancia documental de las del siglo XVIII en adelante, y reforzadas sus pilastras con sillería reutilizada, presuntamente procedente, en parte, del cercano “villae” romano del Llano de Sahués. Sus arcos fueron hechos de ladrillo en 1882, tal como consta en una inscripción existente en el arco central. Se dice que anteriormente a la construcción de estos arcos con ladrillo, el paso entre pilastras era de troncos de madera y la acequia de tablas. Debió ser construido por los árabes al establecer el Partidor y la conducción para regar la Huerta de Abajo (Mahoya), empleando el sistema de abancalado en terrazas. El “villae” de Sahués en época romana posiblemente se regara directamente desde el azud, por medio de una acequia hecha por la margen izquierda, totalmente desaparecida, pero que da los niveles.

Molinos históricos en el sistema hidráulico del Chícamo, en Abanilla

Han quedado ciertos indicios, de que en tiempo de los mudéjares pudieran haber existido dos molinos de rampa a lo largo de la acequia de Mahoya. Uno en Ricabacica, que fue posteriormente transformado al sistema de cubo, llamado del Arco, del que todavía quedan algunos restos, tras haber sido destruido en unas fuertes riadas. Junto a él se edificó, en 1932, el actual, que es el único que funciona esporádicamente. En legajos del siglo XVI, consta que era propiedad del concejo, quien lo arrendaba; y que por provocar su rotura grandes perjuicios a la población, por ser el único existente, se acordó hacer otro molino aguas arriba.

El molino del Partidor, que está situado aguas arriba del molino del Arco, en el paraje del Partidor, finca La Hacienda. No sabemos la fecha de su construcción, pero ya consta en el censo de las contribuciones del siglo XVIII, como el molino de Camarrano, del que quedan, aunque en estado ruinoso, sus dos sistemas de piedras.

Parada del Chorro

El otro molino de rampa, presuntamente pudo estar situado en la parada del Chorro, en el paraje El Gema, cerca de Aljarea, del cual sólo nos queda el desnivel por donde discurre la acequia.

Huerta de Mahoya

 

Esto es una vista general de la huerta de Mahoya, en la margen derecha, frente al cerro de Santa Ana, donde se aprecia de fondo la sierra de Abanilla y los terrenos de margas, altamente erosionados. El reparto de la propiedad en la huerta de Abanilla es de minifundismo acentuado, encaminado al autoconsumo. La media de las parcelas es muy indeterminada, aunque se puede estimar en 1´5 tahúllas. Estos rasgos morfológicos son muy similares a los sistemas de irrigación de montaña del Magreb. Este “modus operandi” de fraccionar las herencias hasta el minifundismo, es propio de la economía de subsistencia y la autarquía, circunstancia que ha hecho que desde tiempos de los mudéjares, los vecinos de Abanilla hayan tenido un floreciente y fluido comercio con la urbe más cercana, Orihuela, donde acudían con sus productos manufacturados y agrícolas a vender y cambiar.

Conclusión.- El origen del gran impulso del sistema hidrofluvial de riegos del Bajo Segura y del río-rambla El Chícamo, sobre el que se ha desarrollado posteriormente todo el entramo reformado y mejorado que existe en la actualidad, es de la época medieval, siendo sus artífices, como se puede apreciar histórica y arqueológicamente, la sociedad andalusí.

Este libro lleva por título “Los Regadíos Medievales y su evolución histórica en el Bajo Segura” y es la base de esta ponencia. Forma parte de “Los cuadernos de Historia y patrimonio cultural del Bajo Segura, números 4 y 5”. En su portada se reproduce un plano de mediados del siglo XVIII, representativo del sistema de riegos de boquera de la Rambla de Abanilla-Benferri. Lo ha editado el Patronato Histórico Artístico de la ciudad de Orihuela-Alicante, fundación perteneciente a la Comunidad Valenciana. Son sus autores: Manuel de Gea Calatayud (arqueólogo del museo de Rojales); Rafael Moñino Pérez (agente jubilado del Servicio de extensión Agraria); Patricio Marín Aniorte (cronista oficial de Cox); y Eugenio Marco Tristán-aquí presente- (Ingeniero Técnico Industrial jubilado). Está ya impreso, a falta de su presentación y distribución, a cargo del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela. Depósito legal: A-45-2009; ISBN 2340-874-X

NOTA.- Dado que el tiempo de exposición de las ponencias está limitado a 15 minutos, no procede entrar en el sistema de riego de boqueras en forma de espiga de Benferri y su Paredón, posiblemente de los siglos XV-XVI, que estuvieron en uso hasta finales de la década de 1960, en que se construyó la presa de desvío de las aguas del Chícamo desde Abanilla (paraje de El Paúl) hasta el pantano de Santomera, con el fin primordial de evitar que las aguas de las fuertes avenidas torrenciales inundaran y causaran grandes desastres en Benferri, Ortanova, El Escorratel, El Palmeral de Orihuela, Redován, Cox, La Campaneta, la parte de poniente del campo de Callosa y demás lugares anexos; como venía sucediendo desde tiempo inmemorial. Pero en este libro sí se recogen los seis complejos de boqueras y el Paredón, todavía existentes, incluso con fotografías, así como las riadas, desde la de 1947, que fue una de las más destructivas, llevándose la mitad del cementerio. La de 1684 destruyó todo Benferri. FIN de la exposición.

Boqueras en Benferri

 

Boqueras en Benferri

 

Paredón del cementerio en Benferri

 

Paredón del cementerio en Benferri

 

Riada en el cementerio de Benferri. 1947

 

Presa de desvío de las aguas del Chícamo desde Abanilla (paraje de El Paúl)

 

Gota fría en Benferri. 1987

 

Gota fría en Benferri. 1987

 

 

ANEXOS

A.- Sobre el origen romano de los riegos medievales en la península Ibérica.- Según los estudios llevados a cabo por F. Beltrán y otros, los íberos en sus movimientos migratorios hacia las zonas secas, tuvieron la necesidad de establecer los riegos para sus cultivos. El imperio romano fue el primer dinamizador importante de la actividad agraria para sus cultivos y, en consecuencia, del regadío en sus posesiones, acometiendo importantes obras de infraestructuras hidráulicas y de comunicación, sobre las ya preexistentes en sus colonias y otras nuevas, según sus necesidades: para el abastecimiento humano y usos agrarios, creando así las primeras huertas. Se puede considerar que durante su dominio los riegos aquí comenzaron a ser un hecho incuestionable, gracias a su cultura y a sus conocimientos de las técnicas constructivas. Por tanto, a ellos les debemos la implantación del regadío y las obras hidráulicas que se hicieron. A continuación los árabes adaptaron, ampliaron y mejoraron las infraestructuras que se encontraron a su “modus vivendi”, algunas en un abandono total tras la dominación visigoda, que dio prioridad a la ganadería, diferenciándose de los romanos en su “modus operandi”. El esplendor del regadío vino con los árabes, así como el gran impulso dado en el sur de Europa, siendo su foco principal la sociedad andalusí. Hay que reseñar que los romanos captaban el agua para sus sistemas hidráulicos en los sitios de corrientes tranquilas o en nacimientos aislados. No existen datos para poder afirmar que durante la Edad del Hierro existieran formas de riego en España, pero cuando llegaron aquí los navegantes sirios ya se encontraron a la orilla de los ríos, núcleos de población importantes y es de suponer que si los primitivos pobladores de la península no conocían las técnicas de riego, fueran adiestrados por los sirios o, con posterioridad, por los fenicios, los griegos o los cartagineses, procedentes del norte de África. Todos estos pueblos conocían bien el mediterráneo occidental, cuna de los riegos; y los caudalosos ríos peninsulares ofrecían una importante posibilidad para desarrollar sus conocimientos adquiridos en Egipto y Mesopotamia. Hay que hacer la salvedad de que debido a las fuentes consultadas por los investigadores de referencia, la información disponible para el mundo romano no ilumina por igual todos los sistemas de riego, privilegiando, lógicamente, los situados en los alrededores de Roma y de las ciudades numerosamente pobladas.

B.- Cultivos de los romanos y de los árabes.- Según los estudios llevados a cabo por A. M. Watson, F. Beltrán, E. Nadal y otros, los romanos cultivaron principalmente la vid, el olivo, las manzanas, las palmeras datileras (introducidas en Hispania por los fenicios, que trían los dátiles como alimento y al comérselos tiraban sus huesos, que después daban origen al nacimiento de una palmera), el lino, el comino, los cereales, las rosas de invierno, las cebollas, la col, la lechuga, los cardos o alcachofas, existiendo testimonio también del cultivo del melocotonero, la granada, el peral, el cerezo, el trigo duro, el espárrago…Los árabes trajeron, entre otros, el cultivo del arroz, la caña de azúcar, el algodón asiático, la morera y demás plantas de clima monzónico, como la naranja, la sandía, la berenjena, etc.

C.- Sobre el empleo de las cenias de sangre fuera del curso de las acequias, en terrenos perimetrales de almarjal y humedales.- No se han encontrado restos arqueológicos que lo confirmen. Y lo lógico es que no las emplearan, dado que a poca profundidad del nivel freático, antes de su desecación, había aguas salobres fósiles, de origen marino, muy poco apropiadas para los cultivos, como se ha confirmado por un estudio reciente de la CHS. Es lógico que teniendo acceso a aguas no salobres por su nivel, extrajeran del subsuelo las de mala calidad, empleando el esfuerzo animal.

D.- Hinterlands.- Procede del Alemán: Tierra posterior, en la esfera de influencia de un asentamiento. Área para la cual, el asentamiento central es el nexo comercial. Espacio de crecimiento.

E.- Repartimiento del agua entre los musulmanes y los cristianos, de forma comunal, y en proporción directa a la tierra a cultivar.- El reparto y la división del agua en proporción a la tierra, tiene su origen de aplicación en Hispania en la “lex riui Hiberiensis”, en la época del emperador Adriano (F. Beltrán). Alfonso X, El Sabio, en 1267, otorgó este privilegio al consejo murciano, señalando días y horas de riego. Esto no es ni más ni menos que el sistema de las tandas, para el reparto del agua circulante en cada momento. Lo que hizo fue dar continuidad a lo ya establecido en época romana y andalusí. Las ordenanzas de Arnau Torrellas, confirmadas por Pedro IV El Ceremonioso, en 1375, también ratifican lo anteriormente establecido que, en algunos lugares como Abanilla, ha llegado hasta la actualidad, con pequeñas variaciones sobre el original. Dice así: Que se les permita regar los campos de noche a los moros de Abanilla, Crevillente, Elda y Alicante, que riegan sus tierras por tandas, cuando les toque, siempre que lo notifiquen previamente al señor del lugar y no salgan de sus campos. (Ferrer y Mallol, 1988)

F.- Cenias de sangre instaladas en las acequias.- Sólo se conservan algunas, de museo, fuera de su emplazamiento, dado que en su momento se sustituyeron por equipos de elevación motorizados. En Callosa las hay de museo, aunque reconstruidas. Las norias y las cenias de sangre ya las empleaban los romanos en las explotaciones mineras de Río Tinto. Los árabes las mejoraron y las aplicaron a sus sistemas de infraestructuras de riego y abastecimiento humano.

G.- CLIMATOLOGÍA.- Pluviometrías medias anuales en el Bajo Segura y en la cuenca del río-rambla El Chícamo: Abanilla 296 mm; Benferri 290 mm; Orihuela 317 mm. La temperatura media oscila entre los 18-19º Centígrados y el riesgo de heladas es casi nulo. La evaporación supera en mucho a la pluviometría. Y los acuíferos existentes, sobre todo el de Quibas, que afecta al Chícamo, están deficitarios, debido a la despiadada e incontrolada sobreexplotación a que ha sido sometido desde la década de 1970 y a la baja pluviometría.

H.- Redes de distribución del agua de riego.- Lo conforman las acequias madre o mayores, que parten de los azudes o motas de toma; las derivadas por las paradas (tablachos), llamadas brazales, arrobas o acequias menores; así como las que en definitiva llevan el agua para irrigar los huertos o bancales, llamadas hijuelas. Además de los azarbes y azarbetas, también llamados meranchos o landronas, que recogen las aguas de drenaje y escorrentía para su posterior reutilización en el riego a más bajo nivel, constituyen el sistema fundamental implantado por los árabes en la vega media y baja del Segura. Por poner un ejemplo, en Rojales (Vega Baja), las medidas de las acequias mayores es de una braza (2´28 m.); las acequias menores media braza (1´14 m.) y las hijuelas un cuarto de braza (57 cm.). En todo el sistema existen en determinados punto un artilugio o tablacho de drenaje llamado albellón, para derivar las aguas excedentes por causas diversas otra vez al río, a fin de que en las crecidas o cuando no sea necesario regar devolverlas al cauce principal, a fin de evitar roturas y desastres en las canalizaciones.

3 comentarios

Archivado bajo Historia, Medio Ambiente