LA SINRAZÓN DE UN CAMBIO


Argumentos documentados contra el epíteto de la denominación de “Santísima y Vera Cruz”:

Stma. Cruz (1887)

 1º.- Todas las cofradías de la Cruz anteriores al siglo XVIII, incluida la nuestra, que data de 1564, se denominaban “de la Santa-Vera Cruz”. Pero a partir de la Bula de 1736, aquellas que disponían de relicarios autentificados pasaron a denominarse: de la Santísima Cruz. Con esto el epíteto de Santa-Vera se suprimió con el tratamiento de Santísima, concediéndole a su vez el culto de Latría, igual que al Santísimo (la Eucaristía). Tanto en nuestra Hermandad como en la cofradía de Caravaca, se puede comprobar documentadamente que a finales del siglo XIX, se denominaban “Santísima Cruz”. De Abanilla se publicó una estampa, de 1887, en la página 134 del libro de la Historia de nuestra Parroquia y de Caravaca se publicó en su revista de fiestas, de 2010, en la página 284, el recibo de la cuota de Pedro López Ruiz, del año 1898.

caravaca 1898

2º.- Se observa en la trayectoria de Caravaca, que a principio del siglo XX, un clérigo le introdujo al tratamiento de Santísima el epíteto de Vera. En Abanilla lo fue a partir de 1998, en el pregón de fiestas de don Ramón Luis Valcárcel, secundado por la Hermandad de la Santa Cruz a partir de su asamblea de 2002. Si la Bula de 1736 anuló en epíteto, al volver a introducírselo con el de Santísima, lingüísticamente se hace más redundante, innecesario e improcedente.

3º.- Haciendo un estudio pormenorizado de los “lignum crucis” existentes en España y sus cofradías, la denominación estandarizada litúrgicamente es “Santísima Cruz”, siendo la excepción con la denominación de Santísima y Vera, la Región de Murcia. Y no por ello sus reliquias son más auténticas, pero su denominación ha vuelto al epíteto. Lo más significativo lo encontramos en Santo Toribio de Liébana, la cofradía más vetusta, que data del siglo XII y sigue denominándose desde 1736 “Cofradía de la Santísima Cruz”.

viril del lignum crucis4º.- Si nos fijamos detenidamente en el viril de nuestro relicario, la cápsula cerrada con un cristal transparente, en cuyo interior está el “lignum crucis” (dos pequeñas astillas cruzadas), en la parte inferior lleva la siguiente inscripción: Santisimae Cruce D.N.J.C. cuya traducción es: Santísima Cruz del Nazareno Jesu Cristi. Esto está fotografiado en la página 160 del libro de la Historia de nuestra Parroquia. Se pudo leer directamente en el año 2002, cuando se fotografió.

cruzcaravaca-souvenir

5º.- Nuestro certificado de autenticidad, expedido por el Vaticano, en julio de 1939, cuya traducción está en el programa de fiestas de 2010, en la letra impresa hace constar que la reliquia procede de un trozo de leño verdadero de la…; y a continuación, escrito a mano, el mismo texto que va en el viril: Santisimae Cruce D.N.J.C.

6º.- En el rastreo de documentos de los siglos XVI y XVII, consta nuestra Hermandad como la cofradía de la Santa-Vera Cruz, pero en el siglo XVIII, en 1760, ya se menciona el altar de la Santísima Cruz en la iglesia parroquial de San José. En el informe de las Hermandades y Cofradías, emitido por el Concejo en 1770, a requerimiento del Conde de Aranda, a la sazón Presidente del Consejo de Estado, se menciona como la cofradía de la Invención de la Santa Cruz de Mayo, especificando que su fiesta se celebra con misa, sermón y procesión a bañar la cruz en el agua de la huerta, con música y soldadesca.

Por todo lo expuesto, totalmente verificable, se deduce la improcedencia de agregarle el Vera, toda vez que ello no forma parte de la historia de nuestra institución ni de nuestro relicario, resultando lingüísticamente un epíteto, que no aporta nada positivo a nivel histórico y religioso. Los epítetos son adjetivaciones innecesarias que permanecen en el argot popular de las gentes sencillas, arropadas por la costumbre. Ejemplo: Bajo para abajo; subo para arriba; el pico-esquina; el hielo frío; el fuego caliente, etc. No debemos perder nuestras genuinas señas de identidad históricas, copiando otras claramente erróneas. No conozco a ningún clérigo que diga: El Santísimo y verdadero Sacramento del Altar, porque lo estandarizado y correcto es: El Santísimo Sacramento (la Eucaristía).

Juan M. San Nicolás Sánchez, licenciado en Historia por la UMU

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Una imagen vale más que mil palabras


La burricie del epíteto del “Vera” que se ha creado en Abanilla, a partir de 1998, en que Ramonluí nos deleitó con su histórico pregón oficial de fiestas y se refirió a nuestro relicario como la “Santísima y Vera”, ha alcanzado ya tal dimensión oficialista, que ha corrompido a la ciudadanía tanto como el vertedero. El apoyo institucional del “opus granitis”, va a pasar a la historia local como más duro que el “mármol”, el que cegó en la cripta de nuestro templo 262 años de historia clerical; desde 1712 a 1974 ¿Quién será el próximo que tire al vertedero parte de la historia de nuestra Hermandad, con el apoyo de la cohorte de alzadedos que nos han endosado el escudo, la bandera pendonera y la desmesurada subida del IBI?

Los frailes Franciscanos de Santo Toribio de Liébana, a juzgar por su proceder, tienen que ser algo atrasados de entendimiento, porque desde 1736 (la Bula de Santísima, en sustitución de Santa-Vera) no se han percatado que además de Santísima le pueden agregar lo de “Vera”, para ser más importantes, como hicieron los caravaqueños a principio del siglo XX. Los priostes de nuestra Hermandad peregrinaron a Liébana, ex proceso, y les regaló a aquellos monjes una Santa Cruz de aquí, con el marchamo de “Vera” pero, hasta ahora ni caso; no le han agregado el “Vera”.

Moraleja: Hay que ser granítico de mollera, para emplear el epíteto de Santísima y Vera; y no exceptúo a ninguno, aunque sea cura, obispo o catedrático. Ganar sin riesgo (llevando ases trucados bajo la manga) es triunfar sin gloria y esta gloria suele ser pasajera, aunque dure cien años, como en Caravaca, que ya le están quitando a los souvenirs el “Vera”.

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