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El enrevesado pasado de los Lignum Crucis


  • Abanilla abre la puerta al debate al pensar en incorporar la palabra “Vera” a la denominación de la reliquia de la cruz de Cristo.
  • Dos investigadores de la localidad consideran que «no es más que una reiteración» que va en contra de la historia.

ISABEL LARAviril del lignum crucis

Abanilla, Caravaca de la Cruz y Ulea, comparten y veneran la misma reliquia: una astilla de la cruz donde murió Jesucristo. Sin embargo, más allá del fervor que los habitantes de estas localidades sienten por estos pequeños trozos de madera, los lignum crucis no están exentos de polémica. La última, la que parece se ha desatado en Abanilla y enfrenta a dos bandos: los que están a favor de añadir la palabra Vera a la denominación oficial de la reliquia y los que consideran que, aferrándose a la historia, no es más que una reiteración que no aporta absolutamente nada nuevo. «Analizado desde la objetividad de la antropología, resulta que lingüísticamente Santísima y Vera constituye un epíteto», afirman Juan Manuel San Nicolás, profesor de Historia de la Universidad de Murcia, y el ingeniero e investigador Eugenio Marco.

Para ello, ambos se han remontado al siglo XVIII, concretamente a la bula papal que se dictó en 1736, año en el que a las reliquias del Santo Madero que ostentaban «la denominación de Santa-Vera se las elevó a la categoría de santísimas para acreditar que gozaban de reconocida autenticidad histórica» para diferenciarlas de las múltiples falsificaciones que circularon por medio mundo desde las Cruzadas.

No obstante, toda regla tiene su excepción, y esa es Caravaca. «A principio de siglo pasado, por una interpretación poco ortodoxa del clero caravaqueño, a Santísima le agregaron ‘y Vera’, cayendo en una adjetivación redundante e innecesaria, porque en la denominación de Santísima va incluida su veracidad histórica», añaden ambos investigadores. En la Ciudad Santa del Noroeste, por contra, no están tan de acuerdo con esta postura. José Antonio Melgares, cronista oficial de la villa, afirma que un término no tiene nada que ver con el otro. «Una cosa es el superlativo de la palabra Santa y otra es la veracidad de la palabra Vera». A su juicio, «unas reliquias y otras no pueden entrar en competición porque todas son la Cruz de Cristo».

Mientras tanto, en Ulea, lejos de inmiscuirse en esta polémica, aún están tratando de averiguar cuándo llegó la Santa Cruz a la localidad y en qué fecha empezó a celebrarse la exaltación de la reliquia, que cada 3 de mayo congrega a todo el pueblo en la plaza del Henchidor, tal y como afirma el cronista de la villa, Joaquín Carrillo.

«Manipulación de la historia»

Sin embargo, a Juan Manuel San Nicolás y a Eugenio Marco les preocupa que en Abanilla «algunos heterodoxos han cometido la misma osadía que los caravaqueños y de forma ‘oficiosa’ han denominado a nuestro relicario Santísima y Vera en contra de la historia y de su idiosincrasia», lo que les parece «una manipulación y atropello a la historia local». Además, ambos investigadores aportan otras pruebas que arrojan luz sobre la verdad de sus afirmaciones: En el viril donde va alojado el lignum crucis, cerrado por el cristal transparente, y enviado desde el Vaticano en 1939, se puede leer ‘Santisimae Cruce’».

En principio, después de las fiestas de mayo, la Hermandad  de la Santa Cruz de Abanilla tiene previsto convocar una asamblea extraordinaria para reformar sus estatutos, debatirán si se aprueba o no la nueva nomenclatura. De momento, José Tomás Ruiz, presidente saliente de esta entidad, no ha querido pronunciarse sobre el asunto. «Lo importante ahora es centrarnos y preparar las próximas fiestas de mayo, pero lo que es seguro es que lo que los hermanos decidan será lo que finalmente se haga», afirma.

La fiesta de Abanilla se remonta a 1503
Una ordenanza de 1503 ya hacía mención a la fiesta de la Santa Cruz en Abanilla, tras ser derrotado Pedro IV por el rey de Castilla en tierras abanilleras, más concretamente en la batalla de la Matanza. El actual lignum crucis entró en la villa el 24 de septiembre de 1939, enviado desde Roma por el Papa Pío XII en sustitución del robado en la Guerra Civil.

Noticia publicada en el diario La Opinión el día 1/4/13

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ACLARACIONES SOBRE ABANILLA Y CARAVACA
En la página 17 de este diario, de fecha 01-04-13, en el escrito que lleva por título ´El enrevesado pasado de los lignum crucis´, de Isabel Lara, se han deslizado involuntariamente algunos gazapos: Juan Manuel San Nicolás Sánchez no es profesor de Historia de la UMU, aunque sí licenciado en la ídem de ídem, que ejerció de profesor para afiliados de la ONCE, actualmente jubilado; Eugenio Marco es ingeniero técnico, e investigador en temas festeros de las fiestas de moros y cristianos.

Respecto a lo reseñado por José Antonio Melgares Guerrero, cronista oficial de Caravaca, «de que los términos de Santísima y Vera no tienen nada que ver lo uno con lo otro, pues una cosa es el superlativo de la palabra santa y otra la veracidad que indica la palabra Vera», estaríamos de acuerdo con él a no ser por lo determinado en la Bula Papal de 1736, por la que se le reconoce el tratamiento de Santísima y el culto de Latria a todas las reliquias del Santo Madero (los lignum crucis) que gozan de autenticidad histórica reconocida por la Santa Sede. Por tanto, desde la citada Bula es obvio que en el tratamiento de Santísima va incluida la veracidad y que el agregarle Vera, además de innecesario, es un epíteto que raya en el pleonasmo. Es algo tan evidente linguísticamente, que no debería dar lugar a controversia de ningún tipo: En Abanilla, desde 1736 no se ha empleado más que el tratamiento de Santísima para su reliquia; en Caravaca le endosaron a Santísima el Vera a principio del siglo pasado. Como bien dice Melgares Guerrero, «unas reliquias y otras no pueden entrar en competencia, porque todas son de la Cruz de Cristo».

Ante esta evidencia incuestionable nos preguntamos: ¿Por qué en Abanilla, fácticamente, desde el 2002 hay un exacerbado e injustificado celo en imitar a Caravaca agregándole Vera y no seguir el buen ejemplo de Santo Toribio de Liébana, donde no han adoptado este epíteto, siendo su cofradía del siglo XII, la más vetusta de España? ¿Es que vamos a ser más papistas que la Curia Vaticana, que en el viril del lignum crucis han escrito ´Santísimae Cruce´? Para concluir hacemos unas puntualizaciones a lo publicado sobre los orígenes: En las investigaciones en curso, es posible que la fiesta de la Santa Cruz en Abanilla sea anterior a 1503, presuntamente desde mediado el siglo XV, cuando la iglesia de Abanilla pertenecía al Arziprestazgo de Orihuela (provisionalmente), como así lo cita Juan Bautista Vilar Ramírez; en 1934 la Cruz de Caravaca sí fue robada de una forma rocambolesca, pero la de Abanilla fue confiscada, según las instrucciones gubernamentales del momento, en 1936 y no es lo mismo robar que confiscar.

Juan Manuel San Nicolás y Eugenio Marco Tristán

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LA SINRAZÓN DE UN CAMBIO


Argumentos documentados contra el epíteto de la denominación de “Santísima y Vera Cruz”:

Stma. Cruz (1887)

 1º.- Todas las cofradías de la Cruz anteriores al siglo XVIII, incluida la nuestra, que data de 1564, se denominaban “de la Santa-Vera Cruz”. Pero a partir de la Bula de 1736, aquellas que disponían de relicarios autentificados pasaron a denominarse: de la Santísima Cruz. Con esto el epíteto de Santa-Vera se suprimió con el tratamiento de Santísima, concediéndole a su vez el culto de Latría, igual que al Santísimo (la Eucaristía). Tanto en nuestra Hermandad como en la cofradía de Caravaca, se puede comprobar documentadamente que a finales del siglo XIX, se denominaban “Santísima Cruz”. De Abanilla se publicó una estampa, de 1887, en la página 134 del libro de la Historia de nuestra Parroquia y de Caravaca se publicó en su revista de fiestas, de 2010, en la página 284, el recibo de la cuota de Pedro López Ruiz, del año 1898.

caravaca 1898

2º.- Se observa en la trayectoria de Caravaca, que a principio del siglo XX, un clérigo le introdujo al tratamiento de Santísima el epíteto de Vera. En Abanilla lo fue a partir de 1998, en el pregón de fiestas de don Ramón Luis Valcárcel, secundado por la Hermandad de la Santa Cruz a partir de su asamblea de 2002. Si la Bula de 1736 anuló en epíteto, al volver a introducírselo con el de Santísima, lingüísticamente se hace más redundante, innecesario e improcedente.

3º.- Haciendo un estudio pormenorizado de los “lignum crucis” existentes en España y sus cofradías, la denominación estandarizada litúrgicamente es “Santísima Cruz”, siendo la excepción con la denominación de Santísima y Vera, la Región de Murcia. Y no por ello sus reliquias son más auténticas, pero su denominación ha vuelto al epíteto. Lo más significativo lo encontramos en Santo Toribio de Liébana, la cofradía más vetusta, que data del siglo XII y sigue denominándose desde 1736 “Cofradía de la Santísima Cruz”.

viril del lignum crucis4º.- Si nos fijamos detenidamente en el viril de nuestro relicario, la cápsula cerrada con un cristal transparente, en cuyo interior está el “lignum crucis” (dos pequeñas astillas cruzadas), en la parte inferior lleva la siguiente inscripción: Santisimae Cruce D.N.J.C. cuya traducción es: Santísima Cruz del Nazareno Jesu Cristi. Esto está fotografiado en la página 160 del libro de la Historia de nuestra Parroquia. Se pudo leer directamente en el año 2002, cuando se fotografió.

cruzcaravaca-souvenir

5º.- Nuestro certificado de autenticidad, expedido por el Vaticano, en julio de 1939, cuya traducción está en el programa de fiestas de 2010, en la letra impresa hace constar que la reliquia procede de un trozo de leño verdadero de la…; y a continuación, escrito a mano, el mismo texto que va en el viril: Santisimae Cruce D.N.J.C.

6º.- En el rastreo de documentos de los siglos XVI y XVII, consta nuestra Hermandad como la cofradía de la Santa-Vera Cruz, pero en el siglo XVIII, en 1760, ya se menciona el altar de la Santísima Cruz en la iglesia parroquial de San José. En el informe de las Hermandades y Cofradías, emitido por el Concejo en 1770, a requerimiento del Conde de Aranda, a la sazón Presidente del Consejo de Estado, se menciona como la cofradía de la Invención de la Santa Cruz de Mayo, especificando que su fiesta se celebra con misa, sermón y procesión a bañar la cruz en el agua de la huerta, con música y soldadesca.

Por todo lo expuesto, totalmente verificable, se deduce la improcedencia de agregarle el Vera, toda vez que ello no forma parte de la historia de nuestra institución ni de nuestro relicario, resultando lingüísticamente un epíteto, que no aporta nada positivo a nivel histórico y religioso. Los epítetos son adjetivaciones innecesarias que permanecen en el argot popular de las gentes sencillas, arropadas por la costumbre. Ejemplo: Bajo para abajo; subo para arriba; el pico-esquina; el hielo frío; el fuego caliente, etc. No debemos perder nuestras genuinas señas de identidad históricas, copiando otras claramente erróneas. No conozco a ningún clérigo que diga: El Santísimo y verdadero Sacramento del Altar, porque lo estandarizado y correcto es: El Santísimo Sacramento (la Eucaristía).

Juan M. San Nicolás Sánchez, licenciado en Historia por la UMU

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