El Vera desmontado por la historia


De un tiempo a esta parte hemos estado viendo en Abanilla cómo mientras había en el pueblo algunas personas, supuestamente entendidas, que desde las altas esferas (por decir algo) venían haciendo campaña y promoviendo el uso del epíteto «Vera» delante de la Santa Cruz, al pueblo llano eso le sonaba a rimbombancia y ciertamente a pedantería en quien lo decía y defendía, pues a ciencia cierta casi nadie terminaba de entender por qué se venía a poner eso ahí delante si nunca se había dicho, y todo lo más era la diferenciación entre Santa y Santísima, como para ahora venir a ver si también la Cruz era o no Vera.

Y es que hoy día tan sólo existen con la denominación de Vera Cruz, varias Cofradías penitenciales como las de PalenciaValladolidBilbao, Córdoba, León, Salamanca, SevillaZamora y Almagro, así como la de Jumilla, y el trono en Cartagena (de la Cofradía Marraja) en la Región de Murcia. Pero todas ellas desarrollan su actividad exclusivamente durante la Semana Santa, y nada más, pues aunque hace siglos sí lo tuvieron, actualmente, salvo alguna, ya no tienen lignum crucis autentificado por la Santa Sede. Y tan sólo en Caravaca se medio usa el Vera, aunque teniendo en cuenta los últimos años, tampoco ellos lo tienen muy claro el uso del Vera ni por qué en la denominación de su Cruz.

santisimayveracruz

En Abanilla es a partir de 2002 que se empieza a usar de facto desde la Hermandad, tras venir usándose anteriormente tan sólo por algún que otro pregonero, pero sin aprobación alguna desde la propia Hermandad, evidentemente. Sin embargo sí que se ha podido ver de forma bastante extendida dicho uso en todo tipo de cartelería que editaba la propia Hermandad, como los carteles de fiestas, portadas de programas, rodabalcones, o en la misma dirección web de la hermandad. La argumentación para ello es que si las dos astillas del lignum crucis de Abanilla provienen del mismo que de Caravaca, -localidad desde donde se ha intentado «copiar» esta moda-, y si allí le decían Vera Cruz, ¿por qué aquí en Abanilla no es así también? ¿Por qué en Santo Toribio no emplean el Vera, si es el lignum crucis más grande y más antiguo de España?

cruzcaravaca-souvenir

Aunque en Caravaca sí es cierto que se usaba como aquí antes de la bula de 1736, fue a partir de principio del siglo XX, cuando algunos clérigos empezaron a usar el epíteto de «Santísima y Vera», y se hizo que en 2009 se recuperara hasta en la sopa el uso del «Vera» el dicho Estatuto de la Cofradía de Caravaca, aunque como se ha podido comprobar, en los años anteriores su uso no era tal, a la vista de los distintos ejemplos de carteles de fiestas, llaveros y demás recordatorios de merchandising de dicha Cruz y dichas fiestas.

Así pues, el usarse el Vera en Caravaca y otros lugares que así pudiera ocurrir, no tiene nada que ver con los gustos, sino con la historia, por lo que para defender una u otra postura es necesario conocer no sólo esta, sino los usos y costumbres de cada lugar, pues de no ser así estaríamos pasando por encima de la historia, la tradición y la normativa.

DEL ORA AL VERA

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero para querer compararse, primero hay que saber si se es igual o no. Y por ello para empezar, hay que recordar e informar a quien no lo sepa, sobre el origen de la Cruz  de Caravaca, es decir la primigenia Cruz aparecida en 1232, que según la leyenda fue traída por «dos ángeles», y que no es la actual, sino que ésta, realizada con la madera que había encontrado Sta. Elena en el s. IV, había pertenecido inicialmente al primer Patriarca Roberto de Jerusalén, (la cruz patriarcal tiene dos brazos), y la cual le había desaparecido misteriosamente dos años antes, en 1229, a su sucesor Federico II. Dicha reliquia es la que con el tiempo y la confusión de los siglos, sí que era la denominada en los documentos oficiales de la Edad Media como «Vera Cruz de Caravaca». Si entramos en el campo lingüístico, la palabra «Vera», aunque algunos se resistan a creerlo, proviene del latín «Ora», que por efecto de la evolución del castellano derivó en «UERA» y de ahí la U se convirtió en V. Y esto también tiene su sentido histórico, pues los freires del Temple (Orden de los Pobres Caballeros de Cristo), que era a los que por ejemplo se les encomendó la defensa de la fortaleza de Caravaca desde 1264 hasta 1312, en que fueron reemplazados por la Orden de Santiago, tras la disolución del Temple.

Teniendo en cuenta lo anterior, hay que saber que la Orden del Temple construía sus edificios religiosos o ermitas a la salida de las ciudades o villas, y a estos edificios se les llamaba «Vera Cruz», que  teniendo en cuenta lo anterior provenía de «Ora a la Cruz». Como ejemplo más notorio, en España aún tenemos la Ermita de la Vera Cruz en Segovia.

LA BULA DEL PAPA CLEMENTE XII DE 1736

Hasta la Bula de 1736, estas cofradías se denominaban como «de la Santa Vera Cruz». Tras la Bula ya sabemos que se les reconoce el tratamiento de Santísimas y esto está clararamente documentado y contrastado en la trayectoria histórica caravaqueña y abanillera. Fue a principios del siglo pasado, concretamente en 1915, cuando en Caravaca se le empieza a denominar como cofradía de la “Santísima Vera Cruz”, sin la “y”, de lo cual hay documentos para refrendarlo, de sus propias publicaciones. En este caso, si consideramos la adjetivación vera como de «veracidad», en 1915 puede ser hasta admisible, aunque el especificar su veracidad es innecesario. En otros documentos de 1920 y sucesivos, alguien con mejor criterio se debió percatar del error y corrigieron poniendo «Cofradía de la Santísima Cruz». Es evidente que a partir de la reforma de sus estatutos, en 2009, con vista a la celebración del rimbombante y pomposo Año Jubilar de 2010, fue cuando empezó a institucionalizarse lo de Santísima “y Vera” Cruz. Pero lo que sí está confirmado como epíteto, rayando en el pleonasmo, es «Santísima y Vera Cruz», porque es como remarcar con ahínco lo que ya va implícito en el tratamiento de Santísima, que es su indiscutible veracidad: esto es como decir buenísimo y bueno; grandísimo y grande; “verísimo” y verdadero; etc. Entiendo que no hace falta que profundice más en la lingüística, que no es mi especialidad, pero sí la de Manolo y otros. Pues bien, a pesar de ello, en la traducción que los de Caravaca publican de su certificado de autenticidad, expedido por el Obispo de la ciudad italiana y napolitana de Caserta, en 1942, dicen que pone: “partícula del leño de la Santísima Vera Cruz de Nuestro Señor Jesucristo”, evidentemente sin la “y”.

Si unas personas que no saben todo lo anterior debaten sobre el uso y añadidura o no al nombre de la Cruz del «Vera», puede que se les pudiera rebatir en materia de gustos, y para éstos están los colores. Pero para quien ya sí lo sepa, también ha de saber que aparte de constituir este uso un pleonasmo, una redundancia innecesaria, a partir de aquí ya no cabe gusto alguno, sino el cumplimiento de lo que establece la norma, y en este caso la norma es la bula papal de 1736. Por tanto quien no sigue lo legalmente establecido no sólo incurre en una falta de respeto a las propia normativa que regula su funcionamiento, sino que tan sólo puede ser concebido como una persona insensata que no sabe lo que se lleva entre manos, y en el caso de ser dirigente de la propia Hermandad, incompatible con el desempeño de las funciones que determinan dicho cargo.

SUSTITUCIÓN DEL LIGNUM CRUCIS

El lignum crucis de Abanilla fue enviado desde el Vaticano, para sustituir  al que fue confiscado durante la Guerra Civil y se recibió el 24 de septiembre de 1939, de manos del vicario general del Obispado.  En Caravaca igual de misteriosa que apareció en su día, también desapareció más recientemente en 1934, poco antes de la Guerra Civil. En dicha ocasión fue robada «tan sólo la astilla» de forma sacrílega, dejando abierto el relicario cruciforme. Fue tras la Guerra Civil española, cuando el obispo de la ciudad italiana de Casersa les envió un nuevo lignum crucis, que llegó el 30 de abril de 1942, por correo (Nota: Aunque en algunos escritos circula la fecha de 1945, según un artículo en un programa de fiestas del propio cura que la recibió, la fecha correcta es la de 1.942). Tras una serie de noticias y artículos en diversos medios al respecto del asunto del intento de uso oficial del término Vera en la Cruz de Abanilla,  José Antonio Melgares, cronista oficial de Caravaca intentaba argumentar que allí sí se hubiera usado el Vera en estos últimos años ya fuera queriendo o sin querer, y según lo publicado en la prensa, decía que «Una cosa es el superlativo de la palabra Santa y otra es la veracidad de la palabra Vera». Pero esto para nada es así, pues si bien él sí sabe que la bula papal de Clemente XII de 1736 reconoce el culto de latría a todas las reliquias del Santo madero (es decir, que pueden ser denominadas como «Santísimas»), dicho término no sólo es un superlativo de Santa (que lingüísticamente lo es), sino que también engloba la «veracidad» de que dicho lignum crucis procede del original. Por tanto, como muy bien se ha argumentado, este uso del Vera está de más y conceptualmente sobra.

LAS FIESTAS EN CARAVACA DESDE 2009

En Caravaca hasta 2008 ellos mismos rotulaban sus fiestas como en honor de la Santísima Cruz, no poniendo para nada el conocido «Vera», pues su uso estaba en el «limbo» de lo oficial (en todo caso era usado como reminiscencia del pasado) y de hecho sólo se puso en  el estuche del programa de 2005, pero no en programa en sí de dicho año.

El por qué allí ellos decidieron cambiar en 2009 su Estatuto para añadir el Vera, cuando esta Cruz no es la que originalmente era allí venerada, es otra cuestión que a la vista de todo lo anterior, por ahora se escapa al entendimiento y al sentido común.

Como se observa en la imagen, curiosamente tan sólo en la caja que contiene el programa de 2005, se indica que son por la «Santísima y Vera Cruz», mientras que en el propio programa se omite esto y simplemente se sigue indicando «Santísima Cruz».

Sin embargo es a partir del año 2009 y coincidiendo con la reforma del Estatuto de la Cruz de Caravaca cuando ya sí se empieza a usar el Vera y además de forma exacerbada.

Aún así, querer compararse en Abanilla a Caravaca en el «Vera» porque la astilla viene del mismo sitio y por tanto según dicho silogismo es igual de verdadera, desconociendo que allí lo era (la antigua no la actual) por las razones anteriormente expuestas de que el Temple construyó basílicas para orar, cuando en Abanilla esto ni es así ni nunca lo ha sido (o al menos no hay documentación que refrende el paso de la Orden del Temple por Abanilla ni que se construyeran dichos edificios), es sin duda querer pecar por exceso no sólo de pedantería sino también de ignorancia. 

7 comentarios

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El enrevesado pasado de los Lignum Crucis


  • Abanilla abre la puerta al debate al pensar en incorporar la palabra «Vera» a la denominación de la reliquia de la cruz de Cristo.
  • Dos investigadores de la localidad consideran que «no es más que una reiteración» que va en contra de la historia.

ISABEL LARAviril del lignum crucis

Abanilla, Caravaca de la Cruz y Ulea, comparten y veneran la misma reliquia: una astilla de la cruz donde murió Jesucristo. Sin embargo, más allá del fervor que los habitantes de estas localidades sienten por estos pequeños trozos de madera, los lignum crucis no están exentos de polémica. La última, la que parece se ha desatado en Abanilla y enfrenta a dos bandos: los que están a favor de añadir la palabra Vera a la denominación oficial de la reliquia y los que consideran que, aferrándose a la historia, no es más que una reiteración que no aporta absolutamente nada nuevo. «Analizado desde la objetividad de la antropología, resulta que lingüísticamente Santísima y Vera constituye un epíteto», afirman Juan Manuel San Nicolás, profesor de Historia de la Universidad de Murcia, y el ingeniero e investigador Eugenio Marco.

Para ello, ambos se han remontado al siglo XVIII, concretamente a la bula papal que se dictó en 1736, año en el que a las reliquias del Santo Madero que ostentaban «la denominación de Santa-Vera se las elevó a la categoría de santísimas para acreditar que gozaban de reconocida autenticidad histórica» para diferenciarlas de las múltiples falsificaciones que circularon por medio mundo desde las Cruzadas.

No obstante, toda regla tiene su excepción, y esa es Caravaca. «A principio de siglo pasado, por una interpretación poco ortodoxa del clero caravaqueño, a Santísima le agregaron ‘y Vera’, cayendo en una adjetivación redundante e innecesaria, porque en la denominación de Santísima va incluida su veracidad histórica», añaden ambos investigadores. En la Ciudad Santa del Noroeste, por contra, no están tan de acuerdo con esta postura. José Antonio Melgares, cronista oficial de la villa, afirma que un término no tiene nada que ver con el otro. «Una cosa es el superlativo de la palabra Santa y otra es la veracidad de la palabra Vera». A su juicio, «unas reliquias y otras no pueden entrar en competición porque todas son la Cruz de Cristo».

Mientras tanto, en Ulea, lejos de inmiscuirse en esta polémica, aún están tratando de averiguar cuándo llegó la Santa Cruz a la localidad y en qué fecha empezó a celebrarse la exaltación de la reliquia, que cada 3 de mayo congrega a todo el pueblo en la plaza del Henchidor, tal y como afirma el cronista de la villa, Joaquín Carrillo.

«Manipulación de la historia»

Sin embargo, a Juan Manuel San Nicolás y a Eugenio Marco les preocupa que en Abanilla «algunos heterodoxos han cometido la misma osadía que los caravaqueños y de forma ‘oficiosa’ han denominado a nuestro relicario Santísima y Vera en contra de la historia y de su idiosincrasia», lo que les parece «una manipulación y atropello a la historia local». Además, ambos investigadores aportan otras pruebas que arrojan luz sobre la verdad de sus afirmaciones: En el viril donde va alojado el lignum crucis, cerrado por el cristal transparente, y enviado desde el Vaticano en 1939, se puede leer ‘Santisimae Cruce’».

En principio, después de las fiestas de mayo, la Hermandad  de la Santa Cruz de Abanilla tiene previsto convocar una asamblea extraordinaria para reformar sus estatutos, debatirán si se aprueba o no la nueva nomenclatura. De momento, José Tomás Ruiz, presidente saliente de esta entidad, no ha querido pronunciarse sobre el asunto. «Lo importante ahora es centrarnos y preparar las próximas fiestas de mayo, pero lo que es seguro es que lo que los hermanos decidan será lo que finalmente se haga», afirma.

La fiesta de Abanilla se remonta a 1503
Una ordenanza de 1503 ya hacía mención a la fiesta de la Santa Cruz en Abanilla, tras ser derrotado Pedro IV por el rey de Castilla en tierras abanilleras, más concretamente en la batalla de la Matanza. El actual lignum crucis entró en la villa el 24 de septiembre de 1939, enviado desde Roma por el Papa Pío XII en sustitución del robado en la Guerra Civil.

Noticia publicada en el diario La Opinión el día 1/4/13

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ACLARACIONES SOBRE ABANILLA Y CARAVACA
En la página 17 de este diario, de fecha 01-04-13, en el escrito que lleva por título ´El enrevesado pasado de los lignum crucis´, de Isabel Lara, se han deslizado involuntariamente algunos gazapos: Juan Manuel San Nicolás Sánchez no es profesor de Historia de la UMU, aunque sí licenciado en la ídem de ídem, que ejerció de profesor para afiliados de la ONCE, actualmente jubilado; Eugenio Marco es ingeniero técnico, e investigador en temas festeros de las fiestas de moros y cristianos.

Respecto a lo reseñado por José Antonio Melgares Guerrero, cronista oficial de Caravaca, «de que los términos de Santísima y Vera no tienen nada que ver lo uno con lo otro, pues una cosa es el superlativo de la palabra santa y otra la veracidad que indica la palabra Vera», estaríamos de acuerdo con él a no ser por lo determinado en la Bula Papal de 1736, por la que se le reconoce el tratamiento de Santísima y el culto de Latria a todas las reliquias del Santo Madero (los lignum crucis) que gozan de autenticidad histórica reconocida por la Santa Sede. Por tanto, desde la citada Bula es obvio que en el tratamiento de Santísima va incluida la veracidad y que el agregarle Vera, además de innecesario, es un epíteto que raya en el pleonasmo. Es algo tan evidente linguísticamente, que no debería dar lugar a controversia de ningún tipo: En Abanilla, desde 1736 no se ha empleado más que el tratamiento de Santísima para su reliquia; en Caravaca le endosaron a Santísima el Vera a principio del siglo pasado. Como bien dice Melgares Guerrero, «unas reliquias y otras no pueden entrar en competencia, porque todas son de la Cruz de Cristo».

Ante esta evidencia incuestionable nos preguntamos: ¿Por qué en Abanilla, fácticamente, desde el 2002 hay un exacerbado e injustificado celo en imitar a Caravaca agregándole Vera y no seguir el buen ejemplo de Santo Toribio de Liébana, donde no han adoptado este epíteto, siendo su cofradía del siglo XII, la más vetusta de España? ¿Es que vamos a ser más papistas que la Curia Vaticana, que en el viril del lignum crucis han escrito ´Santísimae Cruce´? Para concluir hacemos unas puntualizaciones a lo publicado sobre los orígenes: En las investigaciones en curso, es posible que la fiesta de la Santa Cruz en Abanilla sea anterior a 1503, presuntamente desde mediado el siglo XV, cuando la iglesia de Abanilla pertenecía al Arziprestazgo de Orihuela (provisionalmente), como así lo cita Juan Bautista Vilar Ramírez; en 1934 la Cruz de Caravaca sí fue robada de una forma rocambolesca, pero la de Abanilla fue confiscada, según las instrucciones gubernamentales del momento, en 1936 y no es lo mismo robar que confiscar.

Juan Manuel San Nicolás y Eugenio Marco Tristán

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