La cementera se rinde y Macisvenda gana


Lo que parecía que iba a ser la instalación sí o sí de una empresa cementera dedicada a la molienda de cemento en un entorno precisamente caracterizado por no haberse contaminado aún, finalmente se volvió atrás y los vecinos lograron su objetivo, que no era sino el defender y proteger su entorno natural. No hay nada escrito, pero según ha trascendido por asistentes a la última reunión del 30 de octubre en el Centro Cultural, los empresarios han desistido y han dicho que visto el posible enfrentamiento con los vecinos, ya no quieren hacer esta planta cementera en Macisvenda.

Ya se dijo en la anterior noticia sobre este asunto, que esta era una empresa que pretendía instalarse junto a la sierra del Cantón, muy cerca de Macisvenda y más cerca aún de un enclave mayoritariamente habitado por residencias de ciudadanos extranjeros, ingleses, holandeses, franceses, alemanes, etc…

Según la noticia, la inversión prevista iba a ser de 10.403.985 euros y se iban a crear 30 puestos de trabajo, de los cuales ni siquiera nadie había asegurado que fueran a ser de personas de Abanilla, pese a lo cual sí se recibieron más de 300 currículums en la oficina de empleo municipal.

El grupo municipal independiente IUMA realizó sendas reuniones en el Centro Cultural de Macisvenda, en las cuales los ánimos estuvieron bastante caldeados y se llegó a gritar «que se pusiera la cementera el alcalde delante de su casa». La primera fue para los vecinos abanilleros y la siguiente en la cual hasta era complicado acceder al recinto de tanta gente como había, estaba destinada a los ciudadanos extranjeros y había traducción simultanea para ellos. Así una vez conocido el problema que les acuciaba, estos decidieron unirse y constituirse en una coordinadora de afectados la cual estaba formada por cinco personas y un asesor legal. En la misma estarían representados tanto la comunidad extranjera, como los vecinos de Macisvenda, El Cantón, Hondón de los Frailes, y la pedanía oriolana de Barbarroja. 

Una vez conocido que los vecinos se habían organizado para denunciar y estar contra esta cementera, el alcalde Fernando Molina tomó las riendas del problema y dada la desorbitante cantidad de dinero que se estaba jugando el pueblo y que le vendría muy bien para solucionar muchos de sus problemas financieros municipales (cálculos erróneos como ya se demostró en el anterior artículo), emplazó a los vecinos a una reunión informativa el día 30 de octubre, por lo que parecía realmente que el promotor representante de la empresa era él mismo, más incluso que los propios empresarios, uno de los cuales en la primera reunión de IUMA llegó a reconocer que la información que se había dado era la correcta, mientras tanto, el alcalde decía en la prensa escrita que «esta instalación no era perjudicial, que la alarma era infundada y que el grupo independiente estaba ofreciendo información errónea». ¿En qué quedamos? ¿La empresa la ponen los empresarios o el alcalde?. ¿No ha dicho el empresario delante de los vecinos que la información de IUMA era correcta? ¿Por qué dice el alcalde que es falsa? ¿A quién defiende Fernando Molina? ¿Al pueblo o a los empresarios?.

El martes 29 de octubre terminaba el plazo para presentar las alegaciones pertinentes, y la reunión de los técnicos era el día siguiente, es decir, no pretendían explicar el proyecto antes de se fuera a plantear siquiera hacer, sino una vez que ya se había acabado el plazo de alegaciones y que en principio estaría todo bien atado, por lo que sólo pretendían rebatir las alegaciones presentadas por IUMA. Pero se equivocaron pues entre los vecinos, IUMA y el Ayuntamiento de Orihuela, se llegaron a presentar un total de 168 alegaciones, (según parece 182 finalmente) muchas de ellas firmadas por más personas, por lo que se calculó un total de mil vecinos. Cantidad que vendría a coincidir más o menos con las 1.207 firmas recogidas por IUMA en contra de esta instalación. Firmas por cierto que según rumores alguien se dedicó a recoger de los bares y a usarlas para ponerles otro encabezamiento que pedía lo contrario, que sí que se instalara esta empresa. Firmas que según los empresarios, se recogieron enseñando a los vecinos unas fotos de Chernóbil.

En los últimos días de esta historia, los promotores de la empresa «lamentaron que el proyecto se hubiera politizado y que en las asambleas organizadas por IUMA no se hubiera dicho toda la verdad» pues «el proyecto no incluye un horno tal como se había dejado decir, para quemar las basuras de Ángel Fenoll y que tampoco iban a quemar combustibles», y todo ello a pesar de que la actividad está catalogada como «potencialmente contaminadora de la atmósfera»  dentro del grupo A, que es el más contaminante. Casi nada.

En la reunión del día 30 de octubre no se presentó el alcalde a dar la cara, sino su concejal portavoz Pascual Martínez y el empleado municipal JA. López Ruiz, además de los empresarios y varios técnicos, que se las vieron y desearon para frenar los ataques de los vecinos. Tras ver que no era posible hacer entrar en razón a los vecinos que no querían esta empresa contaminante tan cerca de sus viviendas y sus vidas, los empresarios desistieron de su idea. Según ellos, «este proyecto era bueno para Abanilla y no suponía riesgo para el medio ambiente ni para los habitantes de la zona, pero no pudo explicarlo pues no le dejaron ya que directamente no lo querían oír». Tras reunirse Pascual Martínez con el alcalde Fernando Molina Parra decidieron paralizar el proyecto por la alarma social provocada. En la reunión se pidió que esta renuncia fuera por escrito pero tanto desde la parte municipal como la empresarial dijeron que no era necesario y pidieron que se aceptara su «palabra de caballeros».

Días después, el 7 de noviembre se realizó la Junta de Gobierno y vista la oposición vecinal, se decició paralizar la instalación de la planta de molienda de cemento. Desde IUMA se solicitó que esto se realizara mediante un acuerdo de los concejales en un Pleno, pero desde el Ayuntamiento se decidió que no, por ser esto una competencia del Alcalde. En la reunión que ésta tendrá con el Consejero de Presidencia el próximo 19 de noviembre, le solicitará que «Abanilla no albergue más empresas contaminantes porque las recibirán a cañonazos como los hermanos Dalton».

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La utopía de una lista de consenso


En opinión de un vecino, la situación actual de Abanilla, el nivel de deterioro político, económico y social del pueblo es difícil de aguantar más tiempo así. Por un lado tenemos a un PP gobernando 26 años desde 1987, que unido al breve período del PSOE de 1983/87, vienen haciendo mella en algunos sectores de la ciudadanía. Obviando aquellos que siempre votan lo mismo, según parece también hay otras personas con mentes preclaras que se abstraen de la situación actual y ven más allá, y lo que ven es a un alcalde y a un PP cansado de su alcalde, sin relevo claro, y al que le vendría bien estar un tiempo en la oposición. Según este vecino, si miran enfrente, ven a un PSOE que ha llegado a su límite de votos y de posible oposición, que en todos estos años no ha conseguido desbancar al PP del gobierno. Aparte estaría la gente que vota PP porque nunca votaría PSOE y viceversa. Y como haber, también hay quien no termina de confiar en IUMA ni su portavoz porque piensan que detrás hay algún tipo de interés personal más, opinión no compartida -por supuesto-, por todas las personas, pero como esto es pensar…, el pensamiento es libre, aunque no siempre sea real ni fundamentado.

Puestos en esta tesitura, este grupo de personas piensa que la única manera de cambiar las cosas y de quitar a un PP que parece inamovible es presentar una lista alternativa, pues los dos principales partidos (PP y PSOE) se han mostrado inoperantes a lo largo de estos años y es necesaria otro tipo de respuesta al problema. Y según estas personas, la solución pasaría porque en las próximas elecciones municipales de 2015 no se presentaran ni el PSOE ni tampoco IUMA, y entonces hacer una candidatura transversal y de consenso, alejada del concepto de partido tradicional y con delegación desde Murcia, la cual propusiera sanear la vida del pueblo y un mínimo de acciones que todo el mundo asumiera sin connotaciones políticas. El problema radicaría en buscar un/a candidat@ idóne@ y volcarse todos con esa persona. Una persona que sin saber incluso quién sería, según parece hasta tendría el voto de gente del PP. Si bien esto mismo ya se hizo hace poco tiempo en la Comunidad de Regantes y no terminó de salir tan bien, sí serviría para no cometer los mismos errores a la hora de realizar esta hipotética candidatura municipal.

En mi opinión, este planteamiento parece claro que denota el hastío y desafecto respecto de los actuales partidos así como por el actual sistema electoral, que si no se quiere mucho lío, obliga a pasar por el aro de una estructura de partido para poder llegar dirigir o administrar un pueblo. Y estas personas creen que los representantes locales de esos partidos han hecho cosas que posiblemente no deberían haber hecho, y por otra parte, han sido el último eslabón de una cadena de mando que pasa por Murcia y Madrid, y por lo tanto se deben a ellos. Por eso reclaman un cambio con una lista de consenso y con una gente ajena a esos controles externos, con gente que sólo se deba a su pueblo y a sus ciudadanos. Sin embargo en mi opinión, esa gente a la que critican por eso mismo, son gente del pueblo también y no se irían tan fácilmente a su casa.

Leyendo entre líneas también se reflejan otros detalles. Su pensamiento es que no se presentaran ni PSOE ni IUMA. Pero no esperan que no se presente el PP. ¿Por qué? Porque piensan que dado que son los que están en el gobierno, y si no se presentara de nuevo el actual alcalde tal y como dice, sería otro del sistema, y no irían a dejar la silla así tan fácilmente sin luchar, ni que se iban a dejar quitar del medio existiendo la posibilidad de que esa nueva gente cuando llegara al Ayuntamiento lo primero que haría sería una Auditoría para explicar qué es lo que hay y con lo que se cuenta para partir de ahí. Es decir, sacar todas las trampas que actualmente ni vemos ni sabemos. ¿Y alguien cree que si de nuevo ganara el PP, ese nuevo candidato del PP iba a sacar a la luz pública las trampas de la gestión anterior?. Es más, si aún más hipotéticamente el PP entrara en esa lista de consenso una vez que ya no estuviera el actual alcalde ¿aceptarían que cuando fueran a empezar se hiciera una Auditoría con lo que se ha hecho anteriormente y hacerla pública, saliendo entonces posiblemente algunas de sus trampas de algunos mismos de ellos de su anterior gestión? No parece creíble.

Por otra parte, piensan y piensan bien, que para el PP sería una deshonra perder el feudo de Abanilla y por tanto su obligación como partido es presentar una lista. Ahora bien ¿por qué no piensan lo mismo del PSOE?. Si es por eso, el PSOE como organización tiene mucha más historia que el PP y su obligación como agrupación local y como militantes es aspirar al gobierno de su pueblo para desarrollar el ideario socialista allá donde estén, y para ello la única forma de hacerlo es presentar una lista sí o sí en los comicios electorales. Si no lo hicieran ¿en qué se convertiría entonces el PSOE local? ¿en un club de bebedores de café?. ¿Y qué pensarían en Murcia de una agrupación que más o menos tiene militantes, que más o menos tiene alguna actividad y que luego no se presentan en las elecciones?. ¿Por qué piensa esta gente entonces que el PSOE y IUMA tendrían que sacrificarse y no presentarse?. Sencillamente porque piensan que sí serían capaces de sacrificarse por su pueblo mientras que el PP no. He ahí la cuestión.

En opinión de otro vecino que comparte estas mismas ideas, para la gente de Abanilla la historia del PSOE es la plaza y el pozo del Bilillo. Y eso aún no lo han olvidado. Lo demás no cuenta. En el PP son lo que son y van a lo que van, pero el PP supo encender y aprovechar esa revuelta y la gente tiene miedo a volver a lo otro, se ha acostumbrado a lo que hay. También hay gente que vota por contrarios, no quiere al PSOE y por eso vota al PP. Pero si no se presenta el PSOE lo mismo sí votan a esta otra gente. Otros votan al PP porque piensan que si gana el PSOE se acabaría el estar chupando del bote. Por eso cree que deberían de sacrificarse como partido y no presentarse. Habría que conseguir una lista de consenso, sin etiquetas, y ponerla frente al PP. Pero antes habría que tener bien claras las ideas. Dado que no se contaría con el PP habría que establecer muy bien el plan de trabajo para saber lo que habría que hacer una vez en el mando y no llevarse a equívocos ni crearse crisis de gobierno llegado el caso de debatir algún tema.

Además, la gran cuestión. ¿Quién sería esa gente?. ¿Porque estamos hablando de ideólogos que opinan para colocar a unas personas determinadas o de gente que opina eso para incluso poder formar parte de esa hipotética lista? ¿Cuál sería el perfil de esos candidatos? ¿De dónde los sacamos? ?Nos los inventamos ahora? ¿Los pintamos?. Según las ideas de esta gente, evidentemente tendría que ser gente del pueblo. Gente de todas las ideas, de derechas, de izquierdas, apolíticas, pero que fueran buenos gestores y que estuvieran por y para su pueblo.

En mi opinión, creo que esta teoría no deja de ser eso, una teoría utópica y por tanto poco aplicable en la práctica, pues si estos partidos no se presentaran, eso sería una vergüenza para ellos. Si el PP o el PSOE no consiguieran sacar lista, personalmente dudo mucho que fuera porque accedieran a esta quimera, sino más bien porque serían tan pocos los capaces o estarían tan quemados entre ellos mismos y sin ganas de líos, que no encontrarían gente, pues como digo, es una obligación moral como militantes el presentarse en las elecciones para transformar la sociedad y la única manera de hacerlo en democracia es teniendo el poder, y para ello hay que presentar una lista. Es cierto que todos los ciudadanos tienen el derecho constitucional de presentarse a unas elecciones, y lo ideal sería que en vez de dividir el voto para beneficiar al contrario, la gente se integrara en los partidos ya existentes y si de verdad quieren cambiar las cosas, que renovaran estos mismos partidos que ya existen, desde dentro. Pero el pensamiento de que dos grandes partidos no se presenten a unas elecciones, porque a unos señores se les ha ocurrido una idea, aunque es respetable, en mi opinión está bastante alejada de la realidad.

Unos días antes de las elecciones municipales de mayo de 2003, yo era el Secretario Gral. de Juventudes Socialistas en Abanilla, y una persona cercana me dijo que había hablado con un amigo (por cierto hoy militante del partido) que le había dicho que si el PSOE ganaba esas elecciones, había un grupo de once personas jóvenes dispuestas a apuntarse a JJ.SS. y trabajar y hacer cosas por el pueblo. Yo le respondí que le dijera que «yo también sé montar en bicicleta cuesta abajo». Es decir, que lo fácil es hacer las cosas cuando se está en el poder. Lo difícil es hacerlas desde la oposición y cuando no se tiene ni el poder ni los medios. Ni qué decir tiene que se perdieron las elecciones y ese grupo de gente no se apuntaron. Por eso yo pregunto ¿dónde estaba esa gente joven tan motivada por cambiar su pueblo? ¿dónde está esta otra gente que ahora reclama sacrificios ajenos?. Como muy bien dicho recientemente en una entrevista al Imparcial la Secretaria General de la IUSY, Beatriz Talegón «Está muy bien estar en la calle, manifestarse, las asambleas, pero hay que comprometerse. Indígnate, cabréate, pero comprométete. Métete en un partido político y cámbialo desde dentro, crea un partido si lo que hay no te interesa, pero comprométete» […] «Crear un partido, una estructura, lleva mucho tiempo. Hay estructuras que ya existen, a lo mejor sólo se trata de cambiar las cosas que no funcionan».

Es lícito que quien quiera se presente en unas elecciones, pero no a costa de posturas egoístas de querer, pedir o exigir que otros no lo hagan. Ya tendrían que haber muchas conversaciones previamente para llegar a muchos acuerdos al respecto de todos estos asuntos y evitar así futuras discusiones. Mientras tanto mi opinión sigue siendo que para cambiar un pueblo hay que hacerlo desde el poder y para ello se han de ganar unas elecciones a través de un partido. Y si se piensa que un partido no responde a las expectativas, no hay que negar su legitimidad, sino entrar dentro y ayudar para cambiarlo.

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