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La fiesta de la democracia no puede con las fiestas de moros y cristianos


Las elecciones generales de este año 2019 posiblemente serán recordadas no por los resultados de las mismas, sino por lo pintoresco del hecho de que coincidieran con las fiestas patronales del municipio. La convocatoria de las elecciones el día 28 de abril, vino a coincidir con la concentración y posterior desfile infantil de las kábilas y mesnadas de nuestras fiestas. Y si bien esto era algo que en principio no sentó muy bien, por el hecho de que venía a interrumpir de alguna manera los días que ya teníamos establecidos los actos festeros, finalmente se optó por no cambiarlos, pues si bien efectivamente la campaña electoral y los carteles por las calles posiblemente iban a “molestar” a alguien, también lo iba a ser el hecho de que la noche del 26 de abril, que era la coronación de reinas, fuera a ser en principio la del cierre de campaña.

Está claro que el dicho de que “nunca llueve a gusto de todos” se dice por algo, y si se pone un evento como son unas elecciones cuando coincide con algo como lo son las fiestas de un pueblo, pues lo normal es que haya quien se moleste, por mezclar mundos tan dispares. Pero está claro que no todas las fiestas se celebran en los mismos días, y que no hay un día específicamente marcado para hacer las elecciones, como por ejemplo sí que ocurre en EEUU, y así se procura no solapar actos.

Normalmente, cuando hay elecciones municipales, que son por lo general el último domingo de mayo, hay un acuerdo no escrito para no hacer la pegada de carteles que marca el inicio de la campaña el jueves por la noche al igual que en el resto de España, sino esperar a que pase la procesión de la octava del domingo siguiente, y ya pegar los carteles el día siguiente lunes. Sin embargo eso sólo es esperar cuatro días. En este caso es que cualquier cosa que se hiciera, por pequeña que fuera, se iba a mezclar con los actos festeros. Por esta misma razón en determinadas localidades se optó por trasladar de fecha los actos festeros, que estaban programados para este mismo fin de semana, como en Cieza, que decidieron pasarlos al fin de semana del 10 al 12 de mayo. Sin embargo, en Abanilla se decidió no cambiar nada, y seguir adelante con lo programado. Era evidente que a alguien le iba a tener que tocar en las mesas electorales, y posiblemente muchos de los afectados serían festeros, miembros de kábilas y mesnadas, pero éste era un mal menor en comparación con cambiar la fecha de las fiestas.

En el mundo de la política cada uno tiene su propia forma de pensar, y luego en función de su situación, vota a un partido o a otro, pero en el mundo de la fiesta, aunque estamos divididos en dos bandos: el bando moro y el cristiano, en ambos hay personas con diferentes sensibilidades políticas, y en todos los grupos hay gente que, por fortuna, piensa diferente, lo que genera una clara pluralidad de ideas de unos y otros, lo cual es sano, lógico y hasta normal. Y por esta misma razón, siempre se ha procurado hacer una “tregua”, para que cuando lleguen las fechas de las fiestas, no se hable de política, al menos abiertamente, a fin de no mezclar y generar polémicas innecesarias dentro de lo que es un ambiente puramente festero.

Pero la realidad es que a pesar de no venir nada bien esta coincidencia, hubo que sobreponerse, y las personas festeras a las que les tocó estar en las mesas electorales, tanto por sorteo como por ser apoderados e interventores de los partidos, lo llevaron como pudieron, si bien quisieron ir a ejercer su derecho al voto con su traje festero y/o de faena. Si bien alguna gente pudo tener sus dudas respecto de si era correcto o no ir así vestido, lo cierto es que nadie ni ninguna ley lo prohíbe, y de hecho ya en el referéndum de 1978 se dio el primer caso de un presidente de mesa que llevó la cara pintada de payaso, porque no quería estar allí y le había tocado.

Así, por ejemplo a Arancha le tocó ser presidenta titular de su mesa en el colegio Santísima Cruz, y si bien inicialmente tenía pensado estar en el desfile infantil con sus hijos, tras enterarse de que le había tocado en el sorteo, cumplió con su obligación y estuvo en la mesa. Según comentó, “como licenciada en Derecho, me ha hecho mucha ilusión tener mi primera experiencia como miembro de una mesa electoral, y aunque ha venido a coincidir con las fiestas, ha sido muy gratificante, a pesar de las fechas”. Según comentó, “a la mesa se acercaron números abanilleros ataviados con sus trajes festeros, con la intención de ejercitar su derecho de sufragio, lo cual es manifestación del triunfo de la democracia”. Igualmente “la gente se sorprendía por encontrarse con una presidenta de mesa vestida de mora. Eso sí… tuve la oportunidad de ausentarme el tiempo suficiente para acudir a la embajada infantil y ver participar en ella a mis dos niños (uno de ellos con TEA)”.

Otros festeros optaron por ir a ejercer su derecho al voto después del desfile y embajada infantil, o incluso después de comer en sus respectivos cuartelillos. Este es el caso por ejemplo de la reina cristiana de las fiestas, Jero, que se acercó a votar a su mesa hacia las cinco de la tarde. Según manifestó, “es importante votar siempre, y no hay excusas. Vayas de reina o de andar por casa. Votar es fundamental”.

Son muchos los ejemplos de festeros que buscaron un hueco en la agenda y se acercaron a los colegios del casco de Abanilla a votar así vestidos, ya fuera por la mañana o durante la tarde, y en todos los casos siempre resultó simpático el hecho de estar mezclando un acto civil como lo es el de ejercer el derecho al voto, con el hecho de ir con el traje festero del respectivo grupo. El resultado final ya, es lo de menos, y además eran unas elecciones generales, con lo que si bien la participación estuvo en el 75%, la situación en principio era más relajada que en las elecciones municipales.

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Debacle histórica del PP en Abanilla: El PSOE gana las elecciones con mayoría absoluta


Finalmente 28 años es lo que ha durado la hegemonía popular en Abanilla, sí. Ese es el tiempo que el PSOE ha tardado en volver a ganar unas elecciones. Y esto es algo que visto y leído así, suena hasta raro e increíble, porque a cualquiera le parecería estar oyendo una película de ciencia ficción al oír esto. Pero lo cierto es que es verdad. Sí, sí, lo que quizá nos parecería un sueño raro que pasó en 1983, ha vuelto a ocurrir, y además en esta ocasión el PSOE ha conseguido más votos que entonces, más incluso que en 2003 en que se consiguieron 1761 votos y hasta entonces era su techo. Acostumbrémonos pues por tanto todos, porque esto es verdad, sí.  No estamos soñando. Unos y otros vamos a tener que hacernos a la idea de que algo ha cambiado de golpe y porrazo y se supone que muchas cosas van a cambiar ahora también.

Siendo como son estos datos así de curiosos, más curiosos resultan comparados con los datos de los resultados a nivel autonómico para la Asamblea Regional. Donde en las votaciones municipales el PP saca 1576 votos, en las autonómicas saca 1680, es decir, 104 votos más. Y donde en las municipales el PSOE saca 1944, en las autonómicas saca 1632, es decir, 314 votos menos que habría que ver de qué partido han salido. Para intuirlo, sólo podemos comparar con los resultados en las autonómicas. Tenemos que Podemos tuvo 153 votos, que podrían haber votado al PSOE en las municipales, y nos quedarían 161 votos.  Tenemos que Ciudadanos tuvo 234 votos en la Asamblea, mientras que en Abanilla sólo tuvo 105. ¿Podríamos adjudicar alegremente estos 129 votos de diferencia también al PSOE? Bien, dando estos aventurados cálculos como buenos, aún nos quedarían 32 votos que ubicar de dónde salen. Votos que fácilmente podríamos pensar que salen a elegir de entre los 30 de IP, los 22 de UPyD, 20 de CCD, 17 del PACMA, 4 del PCPE, 2 del Movimiento RED, o los dos votos del Escaño en Blanco. Porque de los 13 de VOX lo dudo.

El pueblo ha cambiado de parecer. La desaparición del mapa político del hasta ahora alcalde Fernando Molina, ha hecho desaparecer no sólo ya muchos miedos, sino también dar por finalizados muchos compromisos y lealtades personales que las eran no ya con el partido sino más bien con su persona. Y aún así, aún a pesar de su presencia en la campaña acompañando a su sucesor en la cabeza del cartel, no ha sido suficiente, y el batacazo que se ha pegado el candidato del PP, José Antonio Blasco, ha sido de órdago, pues si bien podía pensarse que merced a este hecho, como mucho podían perderse unos 200 votos, perder 598 votos respecto de los obtenidos en 2011, (casi 600, el 27,51%), eso duele y mucho. Y eso que entonces ya perdieron, porque en 2007 venían de sacar 2733 votos. Es decir, el PP en ocho años ha perdido 1157 votos, es decir el 43,33%. Y eso es como para pensar por qué se ha tenido esta continua caída, que mientras ha habido colchón no se ha notado hasta que la torta ha sido espectacular. En el PP deberán de estudiar y valorar a qué piensan que se ha debido esta progresiva caída. Las razones pueden ser muy conocidas, no sólo el cambio del candidato, sino también el hartazgo por la situación del vertedero y el engaño a que ha sido sometido el pueblo, el hartazgo también por la situación económica, la inmensa deuda contraída y que en su día gestionó el que ahora era el candidato, los impuestos altísimos para tener unos servicios cuasi africanos, etc…, por eso es complicado asignarlas cada una a cada ciudadano y saber que este te ha dejado de votar por esto, y el otro por lo otro, e intentar solucionarlo para la próxima ocasión.

Pero vamos a los datos. Hace cuatro años que yo mismo hice otro artículo, en mi blog particular, sobre el cual luego entonces me llegó a los oídos que no había gustado a algunas personas del PSOE, y como dije después, no lo entendía pues las matemáticas son una ciencia exacta. Hoy voy a intentar hacer lo mismo, y aviso, para aquellos que me han dicho que no estoy de fiesta y tirando cohetes, que es un análisis hecho de forma objetiva así como con las correspondientes interpretaciones de los datos de las elecciones municipales de este año 2015. Interpretaciones que hay a quien no le importan porque lo mismo aún no es el momento y hay que estar de fiesta sin más, pero que creo que procede realizarlos, aunque cueste entenderlos. Y vistos los datos, imagino que en esta ocasión gustará más a estas personas que en su día se quejaron.

Los resultados, ya se sabe, al final han sido los ya conocidos de PSOE 1944, PP 1576 y IUMA 362. Conforme a la siempre muy injusta Ley D’Hondt, que como se sabe, elimina a los partidos con menos del 5% de los votos y beneficia a las mayorías, en el primer cuadro que tenemos más abajo, vemos el reparto de los escaños de los concejales conforme han quedado distribuidos, es decir PSOE 7, PP 5 y IUMA 1. Conforme a la ley, se van restando los votos conseguidos entre los escaños que hay a repartir, en este caso 13. Y se van cogiendo los números más grandes hasta llegar a esos 13 concejales. Como se ve, el número más pequeño, el que menos votos ha costado conseguir, por así decirse, es el concejal número 7 del PSOE, el que en definitiva le ha dado la mayoría absoluta (pero esto es lo normal, claro está). El PP ha bajado 598 (27,51%), y el PSOE ha subido 402 (26,07%) respecto de 2011. IUMA por su parte ha perdido 156 votos (30,12%).

Si vemos estos datos así con frialdad, lo cierto es que tienen muy poco de sentido común. Podemos entender la caída del PP por el cambio del candidato y el desgaste que ha supuesto entre otros asuntos, el problema del vertedero. Pensando hasta que los votantes están informados de las cosas, saben lo que el candidato hizo mientras fue concejal de hacienda, se han enterado que él fue el responsable de los presupuestos inflados y las deudas por las nubes del Ayuntamiento. Es difícil creerlo pero es posible. Y también es posible pensar que el candidato no arrastraba tanta gente como su antecesor, quizá porque es de Abanilla y se le conoce, o quizá porque se ha llevado el voto de castigo que habría correspondido que se llevara el hasta ahora alcalde, el cual muy posiblemente, debería de haberse ido en 2011 cuando aún la situación era medio defendible (ahora evidentemente no). Por eso es complicado entender con los pies en el suelo la increíble e histórica subida del PSOE, pues si bien podríamos pensar que lo normal habría sido que se mantuviera en torno a los 1542 votos de 2011, o incluso bajar por la poca oposición realizada esta legislatura (y que habría sido un 6-6-1), la subida de los 402 votos no se puede explicar con coherencia si no es por el cabreo y desengaño que como digo ha supuesto para la ciudadanía tantos turbios asuntos como la situación del vertedero,  y que ha sido la cuestión en la que el PSOE ha basado principalmente su labor de oposición durante la legislatura así como su reciente campaña electoral (si es que durante la misma se consigue convencer a alguien). La otra caída, la de IUMA, aunque menor en votos, ha sido mayor en porcentaje y desde luego, para quien haya seguido la actualidad política de estos años, es difícil entender el por qué de esta pérdida de votos, pues si por los méritos contraídos y el trabajo realizado, lo normal habría sido pensar que habría merecido subir en número de votos, sin embargo no ha sido así. Así que ¿qué ha pasado aquí?. ¿Acaso el pueblo de Abanilla no quiere un tipo de oposición dura como la que ha llevado IUMA, criticando y sacando las informaciones que estaban escondidas en el Ayuntamiento? ¿Quieren que haya alguien que haga esta labor pero luego no votan a este partido?. Es complicado entender esta caída. Y lo cierto es que es difícil ver estos datos y creérselos. El pueblo deja a IUMA como estaba, con Mª Dolores Saurín como la única concejal para que siga ahí sola ante el peligro de lo que pueda pasar, y de casi haber sido pieza clave en el gobierno de Abanilla, se queda de concejal testimonial, como lo estaba hasta ahora.

En definitiva, que si sumamos los votos que ha perdido el PP y también IUMA (598+156) nos dan 754, y si sumamos los que ha ganado el PSOE y Ciudadanos (402+105) nos dan 507. Por tanto, quitados los anecdóticos 23 de IU, ¿dónde están los 227 que no han votado de forma válida? (quitando los blancos y nulos, se entiende).

Y ahora una vez vista esta tabla, por aquello de resolver las dudas de los otros dos partidos, por aquello del “y si…”, vamos a los números de las otras posibilidades, de los votos que habrían sido necesarios conseguir por parte de los otros dos partidos, tanto PP como IUMA para haber cambiado en algo la situación del reparto de escaños.

En primer lugar, el PP, que parece claro que ha sido el gran fracasado de la jornada electoral, pues ha pasado de 2174 votos (7 concejales que tenía) a 1576 (y quedarse en 5), es decir, han perdido 598 votos. Para haber siquiera haber sacado un concejal más y empatar a 6 concejales tanto el PP como el PSOE, el PP habría necesitado sacar 95 votos más, para haber conseguido el concejal número 6, que claro está, se lo habría quitado al PSOE. O dicho de otro modo, que para haber empatado y manteniendo el PP los 1576 que ha sacado, el PSOE tendría que haber sacado como mucho 1837, es decir, 107 votos menos de los que ha sacado, para haber empatado a 6 concejales. En ese caso y en el anterior del 6 a 6, la decisión de a quién darle el gobierno habría estado en manos de la concejal de IUMA.

Y vamos a la tercera opción, porque si la debacle del PP ha sido espectacular, la caída de IUMA desde los muy meritorios 518 votos que sacaron hace cuatro años, hasta los 362 en que se han quedado ahora, tampoco ha sido pequeña. Esos 156 votos que se han perdido, y los que pensaban que iban a sacar de más, gracias a la dura oposición que se ha realizado en estos cuatro años, cabe preguntarse muy profundamente por qué se han evaporado en el aire. En 2011 se quedó a unos ochenta votos de haber conseguido el segundo concejal. Merced a la muy dura labor de oposición que ha hecho estos cuatro años, habría sido lógico pensar que hubiera visto recompensados sus esfuerzos y haber sacado ese segundo concejal, pero ya se ve que no ha sido así, y que es más, incluso ha perdido votos. Aun así, vistos los cálculos, IUMA habría necesitado sacar 557 votos, es decir, sólo 40 votos más que en 2011. Pero con los datos de estas elecciones, habría necesitado 195 votos más para conseguir ese segundo concejal. Inancanzable. Concejal que habría quitado al PSOE, claro está. Así, el PSOE habría seguido ganando, sí, pero sin mayoría absoluta, y puestos al caso, podría haber votado alguna vez algo con el PP en contra del gobierno del PSOE. Y otra cuestión más. Si alguien pensaba que C’s le había quitado los votos a IUMA: 105 frente a los 156 que ha perdido IUMA, esto bien podría haber sido así (aunque viendo todos los que ha perdido el PP, parece complicado afirmar lo anterior), pero aun así, a IUMA le habrían faltado 51 votos para llegar al resultado de 2011.

Vistos estos cálculos y vistos los datos, ahora cabe ver si la presencia de Ciudadanos en estas elecciones ha supuesto algún cambio o ha afectado en algo al resultado electoral. Como se ve, con 105 votos no se ha conseguido un concejal, y ha quedado bastante lejos. Pero esos votos han salido de alguna parte. En este caso, aunque es imposible de saberlo al 100%, alguien podría pensar que dado que en verdad Ciudadanos es un partido que tira más para la derecha que para la izquierda, esos votos bien podrían venir de personas desencantadas con el PP. Es decir, que aunque el batacazo del PP ha sido impresionante, si esos 105 votos hubieran ido a parar al PP, bien podrían haber hecho el efecto anteriormente comentado de los 95 votos que le han faltado al PP para haber sacado el concejal número 6 y haber empatado con el PSOE. Es decir, que teniendo en cuenta estas informaciones y refiriéndonos al comentario que el candidato del PP dijo en un programa de radio, acerca de que “si se rasca el naranja, sale el color rojo”, cabría estudiar hasta qué punto los votos de Ciudadanos, han sido decisivos y sí han servido al final para fastidiar al PP y beneficiar al PSOE y arrebatarle por tanto al PP no ya la mayoría, sino las posibilidades de formar gobierno con IUMA. Cosa que también habría sido harto difícil conociendo el pasado, el pensar en esa situación de empate.

Nota: Para los que piensan que IUMA y Ciudadanos deberían de haberse unido de alguna manera antes de las elecciones, decir que presuntamente podrían haber tenido 465 y no, el resultado habría seguido siendo de PSOE: 7, PP: 5 y IUMA-C’s: 1.

Concluyendo: El futuro se vislumbra esperanzador, el candidato del PSOE, el a todas luces próximo alcalde de Abanilla, Ezequiel Alonso, ha sabido estar en el momento histórico y en el sitio adecuado. ¿Suerte? ¿Saber esperar? ¿Oportunismo?. Cada cual que piense lo que quiera. Tras siete legislaturas de gobierno ininterrumpido del PP, con una oposición en la que el PSOE ha intentado siempre llevar firme al gobierno, ahora han sido otras personas las que pilotando este barco, han podido llegar a buen puerto. Ahora bien, visto todo lo anterior, cabe preguntarse y valorar en qué grado este éxito ha sido gracias al candidato, gracias a la lista, al programa, o bien al cansancio que ha supuesto el PP todos estos años. Sea como fuere, ha llegado como candidato de un PSOE que como siempre iba a por todas y en este caso lo ha conseguido. Ahora, quién sabe aún si acompañado desde San Esteban con un gobierno del PP o con uno de triple entente (PSOE-Podemos-Ciudadanos), en Abanilla tocará mandar y demostrar que todas esas promesas del buen gobierno y de la ilusión en una nueva Abanilla, son realmente realizables. El futuro no sólo de estos cuatro años, sino de los cuatro siguientes también, dependen de ello. Ahora por lo pronto, la gestión de los problemas del día a día, espera a este nuevo PSOE. El tiempo, que como siempre da y quita razones, nos dirá cómo de satisfactorio habrá sido este cambio de signo político de partido y por supuesto de alcalde.

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