MEMORIAS DE UN CRONISTA IMPERTINENTE:


La revista católica «La Hormiga de Oro nº 13, del 31 de marzo de 1917, página 181, reseñó: NOTAS VARIAS DE ACTUALIDAD

Textualmente.- El día 18 del actual tuvo lugar la solemne bendición e inauguración de la carretera de Santomera, en la del Alto de las Atalayas a Murcia, a la de Archena al Pinoso por Abanilla, trozo tercero. Al llegar los expedicionarios a Santomera, fueron recibidos por las autoridades. Inmediatamente el señor Obispo, acompañado de los vecinos, se dirigió al principio de la carretera, y después de revestirse con los ornamentos pontificales, bendijo las obras. Después de la solemne ceremonia, el Prelado pronunció una elocuentísima plática, en la que, la Iglesia, dijo, se asocia a estos actos de cultura, que significan el progreso de la ciencia y el trabajo del hombre. El Sr. Obispo terminó su conmovedora plática dando sanos consejos a los exploradores y diciéndoles que, así como los caminos conducen a los pueblos, la ley de Dios nos lleva a gozar su santa gloria. La comitiva se dirigió por la nueva carretera a Abanilla, en cuya población el Alcalde saludó a los ilustres huéspedes, trasladándose éstos a la iglesia parroquial, en donde se entonó un solemne <<Te Deum>>. Desde el templo fueron los expedicionarios al Santuario de Mahoya, en donde se celebró una misa de campaña.

La Hormiga de Oro. 31 de marzo de 1917

De los caminos que se hicieron carretera inaugurada el 18 de marzo de 1917, con el gran puente en aquel entonces sobre el Chicano -Chícamo- (cerca del molino en la margen izquierda, del que sólo quedan ahora sus ruinas), el Km 18 estuvo al pie de la loma de Santa Ana por donde discurre la carretera, hasta la actual reforma y calificación de la red vial de la Región de Murcia. Mi conclusión es que este antiguo Km 18, muy aproximadamente se corresponde ahora con el Km 4´5 de la RM-412. Se podría poner un indicador con el Km medido con decimales, que en algunos lugares de la Región de Murcia y otras Autonomías los hay, por razones concretas; y aquí se puede justificar por ser el lugar histórico donde se rueda la bandera en plena carretera.

RM-412. Santa Ana

-El molino cerca del puente viejo fue el primero en construirse en la margen izquierda y debió estar ya en funcionamiento en 1917, porque solicitó su instalación el 8-12-1870 José Mª Gómez Moya, residente en Abanilla y catalogado como «terrateniente» en algunas crónicas y relaciones sociales, al menos como testigo asistente en la revisión de la momia de la beata María Alvarado. A la salida del puente viejo en dirección a Mahoya, a la altura del camino donde hubo una balsa (actualmente eliminada), está la indicación del Km 4 de la RM-412, ídem a la colocada en medio del puente nuevo, porque la calificación actual de la red vial Regional se realizó antes de la construcción del puente nuevo.

El puente nuevo y el viejo de la RM-412

-Durante la construcción del puente antiguo de Canta el Gallo sobre la rambla de la Parra, en la carretera de la Estación de Archena a Pinoso se realizó un poco antes que el del Chícamo. El diario El Liberal de Murcia del 20-10-1911, dio la noticia del fallecimiento de dos trabajadores en las obras de dicho puente, perteneciente al término municipal de Abanilla, situado a 8 Km de esta población. Actualmente es la carretera RM-423.

Los puentes de Canta El Gallo.

-El Km 17 de la carretera inaugurada en 1917 -Santomera a la Venta Los Collares-, al concluirse los trabajos de su «trozo tercero» de la transformación de caminos varios a carretera, con 23 Km de longitud, estuvo situado en pleno casco urbano de Abanilla, en la confluencia de las actuales calles de san José, la Santa Cruz, Emigrantes y Juan Carlos I.

Esquina de las calles Emigrante y Juan Carlos I

La actual carretera RM-414 termina en la rotonda de la Santa Cruz, en su Km 16. Algunos de los actuales Km señalados que coinciden con los antiguos, son: 15- El Lazareto y casilla de los peones camineros ya demolida; 14- El Badén (empresa Excavaciones Hondo); 13- vaguada del Alto de las Palomas; 12- La Jaira; 11- ermita de la Casa Cabrera; 10- finca Casa del Reloj; ….Km 0 en Santomera, donde el 18-3-1917 el obispo bendijo las obras, donde actualmente existe un semáforo.

El Km 0, en Santomera.

Desde la rotonda de la Santa Cruz hasta la de la Venta de los Collares -el Salado Bajo- (que esta venta ya se cita en un mapa de 1898), actualmente se denomina RM-412, estando aquí su Km 0, (antiguo 23), destacando los siguientes y su coincidencia con algunos de los antiguos: Km 2 (antiguo 21) en la Casa del Escribano, que ya existía esta edificación en 1917; Km 3 (antiguo 20) rotonda de Mahoya; Km 4 en el actual puente nuevo; Km 5 en Los Tollos, cerca de la rotonda con la carretera de Fortuna (RM-A7); Km 6, a poniente del Cementerio Municipal y el Km 6´5 en la rotonda de la Santa Cruz.

-La carretera desde la rotonda de la Santa Cruz hasta las Casas Nuevas, límite con Alicante y enlace con la CV-4131, en dirección a La Murada, Benferri y Orihuela, se denomina RM-413, con una longitud de 5 Km.

-El antiguo Km 19 estuvo emplazado en el Sifón de Mahoya. Dicho sifón del brazal de riego ya no existe y en su lugar están los contenedores para recoger la basura. También existió cerca del sifón la llamada «palmera del rayo», que ahora tampoco existe.

-El puente en El Paúl (actualmente el viejo), se bendijo y puso en servicio en el año 1961. Anteriormente se cruzaba el río Chícamo por un «badén», que las lluvias torrenciales lo impedían por la rotura de los tubos y plataformas que lo componían. Los vehículos motorizados tenían que volver a Santomera y para llegar a Abanilla irse por Orihuela, Benferri (si no estaba inundado) y La Murada. Los carros de tracción animal no pasaban por el «badén» y esperaban en cortijos de La Jaira hasta que cesara la «riá». Para sacar del atasco a los camiones y carros que se quedaban atrapados por la «riá», se empleaba la tracción animal de un par de vacas mansas y adiestradas para labores agrícolas, que tenían su establo en un cortijo del Olivar. Los rebaños de cabras y ovejas que no podían cruzar el río pernoctaban, incluso a la intemperie, por donde podían, a criterio de sus pastores, que se refugiaban en pequeñas cuevas que hicieron y les sirvieron para ellos y para los «regaores» del Paúl, Las Anguilas, Mafraque y el Charco. Ambos puentes se encuentran en el Km 14´5 antiguo y actual.

El puente nuevo y el viejo en el Paúl.   

ASUNTO DE LAS ESCALERAS DESDE LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN (donde está el Ayuntamiento), hasta el corazón de Jesús, según las conté personalmente antes del 1 de mayo del presente año Se lo indiqué al comentarista del desfile del día 1, por si era necesario decirlo. A continuación lo detallo:

A.- Desde la Plaza hasta la calle Levante: 62, actualmente. Son las escaleras de mayor antigüedad, con varias reformas desde 1950 hasta la actualidad; siendo los 10 escalones desde la plaza al alto de Constantina los que se han realizado con la reforma de La Plaza a base de granito, que anteriormente a esta reforma granítica no las había. Esta calle se denomina «Infante» al menos desde el s. XIX. Posiblemente, se le puso este nombre en 1762, al terminar de construirse el Ayuntamiento que sigue en servicio, en honor al infante cardenal don Luis Antonio de Borbón, hermano menor de Carlos III, que fue comendador de Abanilla desde 1743 a 1785; y también clavero de Calatrava, cuyo blasón está esculpido y todavía se conserva en la puerta principal de la Clavería de Calatrava, sito en el pueblo de Aldea del Rey-Ciudad Real.

Clavería de Calatrava en Aldea del Rey -Ciudad Real-.
Agradecer el envío de las imágenes, que fueron proporcionadas por el Ayuntamiento de dicha localidad.
Detalle del blasón del infante cardenal don Luis Antonio de Borbón

B.- Desde la calle Levante hasta el Corazón de Jesús: 128, que se terminaron de realizar y poner en servicio en el año 1957, con posteriores obras de mantenimiento, reparación y pintado.

Sumando las partes A+B hacen un total de 190 escalones. En todas estas cuentas y algunas mediciones es normal admitir una tolerancia de más o menos el 1%, con el fin de no crear polémicas y discusiones bizantinas.

Las escaleras al Corazón de Jesús, desde la plaza de la Constitución

Redacción.- E. Marco.

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EL CENTENARIO DE 2022


EN ABANILLA, ESTE AÑO 2022 SE CUMPLE UN CENTENARIO MÁS, QUE ESTÁ PENDIENTE DE ACLARAR HISTÓRICAMENTE, PARA PODERLO CELEBRAR A BOMBO Y PLATILLO.

La Verdad de Murcia, Órgano de los Sindicatos que integran la Federación Católica Agraria, el 04-05-1922, publicó una crónica sobre las fiestas de Abanilla: Debido a la generosidad y entusiasmo de los buenos abanilleros los señores Sánchez, Cascales y Carlos Roca, auxiliados por los vecinos, este año se están celebrando con extraordinaria solemnidad y pompa las fiestas del Centenario de la Aparición de la Santísima Cruz. La procesión con la venerada reliquia resultó suntuosa, haciendo un gran alarde de pólvora los bandos de cristianos y moros, los que lucían antiguos y vistosos trajes…Para dar mayor realce a las fiestas, amenizan las veladas las bandas de Infantería de Marina de Cartagena y la del Regimiento Sevilla de dicha población, así como igualmente la municipal de la villa.

Sigue la crónica describiendo la novillada realizada en la reciente construcción del coso taurino, con amplio ruedo, cómodas barreras y espaciosas andanadas…así como de los cuatro novillos lidiados y sus toreros. Esta plaza de toros estuvo enclavada en el barrio que se conoce como «Los Toros», situado en la margen derecha del comienzo del camino de las Cuestas. Solamente estuvo en activo dos años, pues en el verano de 1923 tuvo que desmontarse toda la madera empleada en ella y las piedras de la mampostería, para venderlas y pagar la deuda pendiente de su ejecución. No obstante, en la enciclopedia LOS TOROS (tratado técnico e histórico editada por Espasa Calpe en 1943 y dirigida en sus inicios por el académico J. Mª de Cossio, para quien trabajó de redactor antes de 1939 el poeta y pastor oriolano Miguel Hernández), figura la plaza de toros de Abanilla. De esta pomposa efeméride del Centenario dio una detallada crónica la revista local RENOVACIÓN, por su redactor y promotor don José Cascales Lifante, que ostentaba la alcaldía, pero sin detallar la reseña del porqué se celebró esta efeméride, quizá porque en ese momento era suficientemente conocida por el público. Con el paso del tiempo, cien años después se nos presenta el dilema de no saber el porqué de esta celebración, pues no hemos encontrado ninguna otra publicación o legajo donde se especifique.

En la web: abanilladigital.com, accesible por Internet, hay publicados varios y variopintos artículos en los que refiero y cuestiono las incógnitas que nos quedan pendientes de aclarar, presuntamente, por la falta de legajos y demás referencias escritas que no sabemos dónde paran o que hayan desaparecido o destruido. Uno de estos artículos lleva por título: «Incógnitas que no nos falten», el 28-06-2021. Un ejemplar de la publicación local RENOVACIÓN de 1922 está escaneado y se puede acceder a él en la web de la Federación de fiestas de Moros y Cristianos de Abanilla.

En alguno de mis artículos, he comentado que el centenario de la «aparición» que se celebró en 1922 no fuese en el sentido de una aparición espectral ligada a creencias religiosas de cualquier índole, repletas de fe y desligadas de razonamientos científicos en los que flotan los ditirambos. Por tanto, la explicación histórica que yo razono es la de una «aparición» referente a algo que se ha perdido, extraviado o que se ha olvidado donde estaba guardado y que casualmente se encuentra, produciendo una satisfacción considerable que motiva celebrarlo jubilosamente a nivel popular. Barajando los hechos históricos que se produjeron en España desde 1808 a 1822, la Guerra de la Independencia ocasionada por la invasión de las tropas napoleónicas, la Región de Murcia fue ocupada imprevistamente…etc., etc. Ante la situación, y para evitar que los objetos de culto y valor de la catedral, monasterios, conventos, iglesias y ermitas no fueran rapiñados por los soldados, como pasó en otros lugares como Almagro, desde distintos puntos se emprendieron transportes para recogerlas y llevarlas al puerto de Cartagena, donde se embarcaron y se trasladaron al castillo de Ibiza, lugar que consideraron seguro y protegido de ser ocupado por los franceses, como así se ratificó. Liberada nuestra nación de esta invasión gala, a la vuelta de Fernando VII volvieron a Cartagena los objetos custodiados en Ibiza y, supuestamente, pudimos tener la suerte de encontrar nuestra Santísima Cruz, lo cual sí que pudieron considerarlo un verdadero milagro, calificándolo de «APARICIÓN». Tradicionalmente, la aparición espectral de nuestra Santa Cruz en la «cieca» de Mahoya se remonta al final de la Edad Media o principio de la Moderna. El diccionario geográfico y estadístico de Pascual Madoz Ibáñez, editado en 1840 refiere: «Una reliquia o cruz pequeña que piadosamente se dice aparecida, se baña en la acequia mayor con gran estrépito de trabucos».

Castillo de Ibiza

Dentro de cien años más, en 2122, (y aquí sí cabe citar lo que el Ingenioso Hidalgo le dijo a su fiel escudero: «Largo me lo fías, Sancho»), puede que sea posible celebrar el III Centenario del «encuentro» de nuestra Santísima Cruz, tras la vuelta de su custodia en el castillo de Ibiza; si por indagaciones oficiales u oficiosas alguien o algunos/as encontraran los papeleos de su recogida y traslado en barco desde la Ciudad Departamental al Archipiélago Balear, donde a todos los soldados franceses que por allí intentaron medrar se les capturo, desarmó y confinó en la isla Cabrera, donde se fueron muriendo de sed, hambruna o ahogándose en el mar, que muy pocos, quizá nadie, lograría escapar, pues casi ninguno sabía nadar. Arbolado adecuado para hacer balsas flotantes allí no existía, solamente matojos y arbustos rosigados por las cabras. Su subsistencia dependía de lo que pescaran y de la caza de las cabras salvajes que lo habitaban, que se comían todo lo que verdeaba (algo así como en el islote Perejil), teniendo para beber el agua que se recogía cuando llovía en pequeños aljibes excavadas en terreno rocoso y charcos que en el estío se secaban. Esta cuestión de encontrar el libro de bitácora del barco que efectuó el transporte es bastante improbable, por desconocer su nombre y, supuestamente porque no llegó a archivarse, por haber naufragado. Más improbable todavía puede ser encontrar el inventario del traslado.

Para superar la pandemia del olvido hay que investigar el pasado. Todo lo positivo para las fiestas mayores y menores de cualquier lugar no se tiene que ceñir a promocionar solo el botellón, el tardeo, las comilonas y la parafernalia; que no solo de pan vive el hombre. Concluyo con lo dicho por el historiador Robert Proctor, de la Universidad de Stanford: “Ciertos intereses económicos fomentan la incultura”.

E. Marco, cronista oficioso de Favanilla

Artículo enviado en marzo de 2022 a «La Voz de Fortuna» para su publicación.

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