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Cronista oficioso de Favanella (Murcia)

DIVAGACIONES SOBRE LO QUE A MI ENTENDER DEBIERA SER EL BLASÓN MUNICIPAL DE ABANILLA Y SU BANDERA


Preámbulo.- Este pseudo estudio histórico al respecto es producto de mi atrevida osadía en la materia, en el bien entendido de que he sido asesorado, en parte, por personas que, presuntamente, sí entienden de cuestiones inherentes al tema, cuyos nombres no voy a mencionar. Este ensayo sólo debe servir como bengala trazadora en la oscura noche en que se encuentran actualmente nuestros símbolos heráldicos municipales, por una serie de atropellos cometidos en el devenir de nuestra historia local a partir del siglo XVIII.

Antecedentes históricos.- Las actas del concejo del s. XVI, mencionan como señas de identidad local una bandera de tafetán “verde y azul” y un sello de plata con la cruz de Calatrava y a la redonda la leyenda FAVANILLA, para sellar la documentación oficial, el cual se ha podido apreciar en algunos legajos del s. XVII, que se conservan en archivos de Murcia. Del s. XVIII, se conserva en el retablo del altar mayor de nuestra iglesia parroquial de san José, un blasón que, según algunos estudiosos en la materia, bien pudiera tratarse del que tenía el concejo abanillero en aquellos tiempos, cuya descripción está en las páginas 57 a 61 del libro de la Historia de nuestra Parroquia y su fotografía en la página 160. La posibilidad de que este blasón fuera de algún personaje benefactor del templo o de su comendador en esos tiempos, se desvanece por las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento. Como consecuencia de todo lo anterior, tomo como bandera históricamente verdadera la de “verde y azul”, por no existir ninguna referencia que lo contradiga con el paso del tiempo. Porque la bandera aprobada en 1999, en base al escudo municipal, presuntamente adoptado en 1923, por acuerdo del Consejo de Ministros, lo descarto, dadas las irregularidades de tipología académica observadas y cometidas, puestas de manifiesto hasta la fecha, por emplear simbología y esmaltes que son patrimonio exclusivo de la Casa Real, que no concuerdan con los criterios académicos de la heráldica propia de los municipios, al menos desde los tiempos de los Reyes Católicos. En base a lo anteriormente especificado, paso a efectuar el pseudo estudio del blasón municipal, tomando como base el del retablo, del s. XVIII, modificando cuanto a mi entender proceda de su simbología, para adaptarlo a los criterios actuales, para no interferir, entre otras cosas, con otras autonomías, ateniéndonos a los que realmente representan a nuestro municipio.

Descripción del blasón:

a) Sobre la corona que lo timbra dejaría la que tiene, llamada en su tiempo “la coronel”, por ser la que se utilizaba para los municipios. Sin embargo, también se podría utilizar en la actualidad la Corona Real, por tratarse de que nuestro municipio fue tierra realenga desde la conquista cristiana, acaecida en 1266, a cargo de Alfonso X El Sabio y Jaime I El Conquistador.

b) El primer cuartel del blasón del retablo contiene un castillo “donjonado” sobre campo (fondo) azul, simbología heráldica representativa de una población amurallada con fortaleza defensiva, como lo fue Abanilla en época medieval, de lo que se conservan algunos restos de sus fortalezas del Lugar Alto y de Santa Ana.

c) El segundo cuartel representa sobre fondo azul la cruz de Calatrava en gules (rojo) como representación de que esta villa estuvo bajo la jurisdicción eclesiástica y administrativa de la Orden de Calatrava, desde 1483 a 1873; pero no por derechos de conquista, sino por una permuta de posesiones, como ha quedado patente en legajos y contenciosos pleiteados durante largo tiempo. Dada esta condición y el hecho de que la Santa Cruz de Abanilla es una cruz latina flordelisada en sus remates, al estilo de la cruz griega de Calatrava, propongo que sea ocupado este cuartel por la Santa Cruz de Abanilla en plata (blanco), sobre campo de gules (rojo), por ser el rojo el color litúrgico de la Pasión (el Lignum Crucis).

De esta forma no interferimos con otros municipios de Castilla La Mancha, que tienen la cruz de Calatrava en sus escudos, porque fueron producto de la conquista por las armas de la Orden Militar de la Caballería de Calatrava. Y al poner nosotros nuestra Santa Cruz flordelisada, recordamos a la Orden de Calatrava en nuestro pueblo y ensalzamos a nuestra patrona y alcaldesa honorífica: nuestra Santa Cruz y el Lignum Crucis.

d) El tercer cuartel contiene las barras del reino de Aragón, al cual perteneció Abanilla en los periodos de 1304 a 1354 y de 1364 a 1380. Dado que las barras de Aragón, según la normativa actual, son de exclusiva utilización en los territorios autónomos de Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana, no procede su utilización aquí. Por tanto, en este cuartel propongo poner como figura heráldica aceptada por las Reales Academias y reyes de armas, la silueta de unos montes verdes sobre campo de oro (amarillo), que representan nuestra riqueza forestal y marmórea (El Zulum, Quibas, Algarrobo, Cantón, etc.); y a sus pies dos ondas azules sobre fondo blanco, representativas de las aguas del Chícamo, que nacen entre las serranías y fertilizan desde tiempos de los romanos, ampliado por los árabes, nuestras huertas, donde se crían famosas frutas: dátiles, albaricoques de Damasco, peretas, brevas, etc.

c) El cuarto cuartel, sobre campo azul, encima de un tablero de ajedrez contiene un ROQUE (torre del ajedrez), que representa la permanencia de nuestro territorio bajo el señorío de Los Rocafull, desde 1281 a 1434. Por lo tanto se mantendría esta figura heráldica del blasón de Los Rocafull, aunque yo le cambiaría el campo azul por el de sinople (verde), para significar el otro color de la bandera histórica; y porque en el juego del ajedrez se suele poner el decorado y los manteles en verde, que ayuda a la relajación.

Conclusión.- Este estudio debe ser entendido como un ensayo personal al respecto, aunque si las autoridades municipales lo consideraran conveniente estimar en algún momento, deberá ser ratificado, y si procede rectificado, para su posterior estudio y contrastación por especialistas diplomados en heráldica y vexilología, para ser sometido al informe y aprobación de la Real Academia.

Espero colaborar con esto, en plan positivo, a esclarecer los presuntos errores que en asuntos de la heráldica municipal se refiere, no pretendiendo con ello sentar cátedra, porque no soy catedrático de nada. Y si lo que otros catedráticos han dicho por escrito se lo han pasado por los “cajones”, ¿qué puedo esperar yo, que sólo soy un cronista “oficioso” por afición? En base a lo que dice la Biblia, confió en no ser profeta en la tierra que me vio nacer, no porque lo que yo elabore no esté a la altura de lo que otros más diplomados que yo en la materia digan o escriban, sino por puro antagonismo y envidias pueblerinas.

El blasón que acompaña este artículo, me lo ha diseñado un amigo ateniéndose a lo redactado, al cual le agradezco el trabajo realizado para ilustrar este estudio.

E. Marco, cronista “oficioso” de Favanella.

Tras haber sido publicado esta divagación sobre el escudo de Abanilla, se han sugerido diversas modificaciones sobre este mismo escudo, quitando cuarteles y ampliando otros. Aquí se cuelgan también cómo quedarían, para que cada cual opine al respecto.

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El molino del Chícamo (2)


Comentario sobre el folleto explicativo del plan de rehabilitación de nuestro patrimonio histórico hidráulico, repartido durante la inauguración de la restauración del molino del Chícamo, el 15-09-2015.

VER REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE LA OPINIÓN

Respecto a lo reseñado en este folleto, considero necesario y conveniente efectuar unas ligeras puntualizaciones de índole geográfica, dado que en su redacción se han originado pequeños deslices y mezcolanzas que en nada alteran el fondo del asunto, pero pueden dar lugar a confusiones. Decía el humorista Miguel Gila que donde hay colillas se podía decir que habían fumado, pero sin poder afirmar quienes, cuando y donde. Lo escrito en el libro del origen de los riegos medievales, “mi libro”, escrito está, mientras no se demuestre lo contrario. Pero si quitando los revocados de cemento gris apareciera Poncio en pelotas, el que lo pueda afirmar que lo afirme, y buen afirmador será. En el molino del Partidor hay un arco y una columna presuntamente romanos, sin que se pueda afirmar que dicho molino también lo fuera. Sabido es que las piedras romanas se han reutilizado en todos los lugares donde las hubieron: Los Baños de Fortuna, Cartagena, Mérida, Tarragona, Córdoba, etc.; y aquí no somos la excepción. En Sahués está datada la existencia de una villae romana, que estuvo activa desde el siglo I al IV después de Cristo: El acueducto de Sahués salva el río-rambla El Chícamo, desde El Partidor (margen derecha) hasta el paraje llamado Las Picas, en la margen izquierda; El acueducto llamado de Mª la Reina salva la rambla de Mascosa, que no “Moscosa”; El acueducto del Salado salva la rambla del Zurca; El acueducto de Ricabacica salva la rambla de Balonga, entre la salida del antiguo molino del Arco y el inicio de la mina de la acequia mayor hacia Benical, excavada en la década de 1950. Hay documentos citados en “mi libro” que referencian que estos arcos se hicieron de sillería en el siglo XVIII, por haberse arruinado los anteriores, por causas de las riadas torrenciales, porque el paso de la acequia, según J. Riquelme Salar y otros, solía ser de tablas sobre troncos, apoyados sobre muros laterales de mampostería, sistema muy utilizado por los árabes. Así mismo, a principio del siglo XVIII, el azud consta que estaba emplazado de saliente a poniente y que en su centro partía las aguas en dos ramales o acequias, lo que hace suponer que una acequia discurría por la margen izquierda, directamente hacia Sahués y la otra por la margen derecha, hacia Mahoya. Las minas de esta acequia entre el azud y el Partidor, según cuentan personas mayores que lo oyeron de sus antepasados, son del siglo XIX, presuntamente excavadas al destruirse por las riadas ambas acequias, por lo que fue necesario hacer el Partidor y el acueducto de Sahués.

PepeCD me ha insinuado que tiene referencias de que el Partidor (caseta de los ojos) y el acueducto de Sahués son posteriores a la expulsión de los moriscos. En el arco central del referido acueducto hay una inscripción reseñando quien fue el que realizó dichos arcos -de piedra y ladrillo macizo- y la fecha, 1886, que la respetaron cuando revocaron el remate de las pilastras con cemento gris y, aunque deteriorada, se puede leer. En la base de las pilastras hay algunos sillares con presuntas inscripciones romanas, según ciertos investigadores, lo que no es de extrañar, pues pudieran proceder, reutilizadas, de la cercana villae de Sahués. Por lo tanto, existen razonadas dudas sobre el origen del Partidor y el citado acueducto de Sahués. De todas formas es necesario, aunque no urgente, que se les quite el revocado de cemento gris, se estudie su origen y se restauren en las debidas condiciones. Se percibe que hay cierta antipatía hacia el reconocimiento, por parte de algunos, de que aunque los árabes no pusieron la primera piedra, sí fueron los artífices del sistema de riego y sus infraestructuras en el río Segura y sus afluentes, las cuales han llegado hasta nuestros días, con las reformas necesarias para mantenerlas activas. A pesar de que Murcia fue fundada por Abderramán II, afloran determinados intereses turísticos hacia todo lo que huela a romanos. Hay quienes dicen que La Contraparada es romana, porque han encontrado una piedra…etc. Lo que afloró en el Congreso Internacional de Riegos de Valencia, sección de historia y arqueología hidráulica, celebrado hace un año, al que acudí como comunicante, que habían muchos vestigios de estos sistemas de riego de los árabes por todo el territorio que fue denominado y conocido como al-Ándalus (actualmente Andalucía y el Levante Español), que han sido víctima de la piqueta del desarrollo, pero en activo y lo más aproximado a su origen, queda el de la Huerta de Abajo y Sahués, en Abanilla, por lo que somos casi la excepción que confirma la regla.

Puedo escribir todo lo que me sale de la pluma, con los debidos respetos, aunque coseche el desprecio de algunos ilustres y de determinados gerifaltes, excepto de los caballeros andantes. Como toda gloria humana, la mía será también pasajera. Y si hay alguien dispuesto a dar más por nada a cambio, que levante el dedo, que yo seré cronista oficial cuando san Juan baje el suyo y la bandera pendonera se la vendan al trapero. ¡Gloria a Dios en las alturas y que los romanos se lleven las sinecuras!.

NOTA.- Los de La Vega Baja andan detrás de conseguir que sus riegos tradicionales, de incuestionable origen árabe, no se pierdan y sean declarados Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. Espero que los responsables de Abanilla no se duerman en los laureles de Baco y nos quedemos al margen de este proyecto; como estuvo a punto de suceder con “mi libro”, que querían cortar por Mafraque, aguas arriba, en el linde con Benferri, presuntamente por aquello de dedicar en el presupuesto municipal 2014, solo un euro para cultura y deportes.

Ante las varias preguntas llegadas a mi Redacción sobre los riegos medievales y los molinos de Abanilla, voy a darles respuesta a nivel general:

* Hay que tener meridianamente claro que la cuna de los riegos medievales en la cuenca del Segura es Orihuela, con un siglo y pico de adelanto sobre Murcia; y que el último vestigio que más se aproxima a su original, que todavía sigue en uso por el sistema de riego continuo, a manta, por paradas y tandas periódicas, está en Abanilla, en la Huerta de Abajo y Sahués.

* Los molinos de Abanilla por orden de antigüedad y sistema de cubo, son:

– El molino del Arco, en Ricabacica, del que solo quedan los restos de su caz (salida del agua).

– El molino del Partidor, en la finca La Hacienda, probablemente de finales del s. XVI o principio del s. XVII, que ya viene relacionado en las contribuciones del s. XVIII. Todavía está para poderlo salvar de la ruina total, pero como es de propiedad particular…es casi imposible obtener subvenciones para restaurarlo.

-Los molinos del Puente y el de Santa Ana son del s. XIX. El del puente se podría restaurar, pero la empresa que contruyó el puente nuevo, según me han dicho, tuvo un percance y lo destrozó en parte. Se comprometieron a arreglarlo pero, presuntamente, por lo ajustado de la obra y por no haberse hecho dicho compromiso por escrito, al final se arruina solo. El de Santa Ana ya es irrecuperable, por reutilización de su instalación original para otros usos industriales.

– El molino del Prao, en Barinas, probablemente del s. XVII ó XVIII, del que solamente queda el cubo -que es digno de admirar por su considerable altura- y parte de las acequias.

– El molino del Chícamo es de mediados del s. XIX y se ha podido recuperar, aunque de forma testimonial, porque es propiedad comunal -de la Comunidad de Regantes-, entidad adscrita y dependiente de los organismos oficiales de la cuenca del Segura.

– El de Ricabacica, junto al antigüo molino del Arco, es del siglo XX, de propiedad particular, que todavía muele a nivel personal, aunque el sistema de zarandas está deteriorado.

– En la pará del Chorro, paraje del Gema, frente a la casa de Florentina Morales, dicen que por el siglo XIV ó el XV, hay indicios de que pudo existir un molino de rampa, anterior al sistema de cubo, de ruedas pequeñas (por los 60 cm de diámetro), muy sencillos y elementales en su funcionamiento. En este lugar solo queda el desnivel donde pudo estar instalada la rampa del agua para mover el rodete y el sitio donde pudieron estar emplazadas las piedras de moler.

NOTA.- He oído hablar del molino del Pavo, en La Umbría, que aprovechaba las aguas del aliviadero de la fábrica de la luz. Dicen que era muy sencillo, sin zarandas, con unas ruedas pequeñas. Funcionó de manera semi clandestina, en la época de la autarquía y el estraperlo, décadas de 1940-50. Su acceso solo era posible a pie y con animales de carga. En La Placeta, frente a la iglesia, en el bajo donde ahora está BMN (Cajamurcia) hubo un molino accionado por energía eléctrica, instalado en el primer cuarto del siglo XX. Algunas de sus piedras, según información facilitada por Juan Aº López Marco, están ahora en el restaurado molino del Chícamo.

E. Marco, cronista oficioso de Favanella

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