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Se presenta libro de los patronazgos en la Región de Murcia


En el día de hoy, viernes 22 de noviembre, ha sido presentado el libro «LOS PATRONAZGOS EN LA REGIÓN DE MURCIA» en el marco del VII Congreso de Cronistas Oficiales de la Región de Murcia. El libro, de 462 páginas, dado su gran volumen, no parece estar pensado para leer en una sentada precisamente, sino más bien para que sirva de texto de referencia a todos aquellos que quieran saber más sobre la historia de nuestros municipios así como sus patrones, su origen y su devoción. Y sin duda es un buen libro de referencia para todos aquellos sacerdotes que sean destinados a unos u otros municipios, para que conozcan la historia del patrón de su municipio o ciudad. El libro, ha sido coordinado por el Presidente de los Cronistas, don Ricardo Montes Bernárdez, y ha sido editado por la misma Asociación de Cronistas. En el mismo han colaborado en su publicación tanto la UCAM (Universidad Católica de Murcia) como UCOMUR (Unión de Cooperativas de Trabajo Asociado Región de Murcia), UCOERM (Unión de Cooperativas de Enseñanza de la Región de Murcia) y la CAJA MEDITERRÁNEO (CAM OBRA SOCIAL).

Los patronazgos en la Región de Murcia

Los textos, dedicados a narrar las vicisitudes, costumbres e historia de cada uno de los patronos de las ciudades, municipios y pedanías donde se han encontrado patronos y advocaciones señaladas, han estado escritos en su mayoría, como no podía ser menos, al estar editado por la «Asociación de Cronistas Oficiales de la Región de Murcia» por los ellos mismos, habiéndose solicitado la colaboración en algunos determinados casos a algunas personas conocidas por los miembros de esta Asociación, reconocidos historiadores o también «cronistas oficiosos», es decir, personas que durante los últimos años se han destacado como importantes estudiosos de la historia de sus municipios aunque oficialmente, vía nombramiento en su Ayuntamiento, no hayan sido nombrados para ostentar dicho cargo.

En la imagen: Juan González Castaño (Cronista de Mula), Ricardo Montes (Presidente de la Asociación de Cronistas de la Región de Murcia) y el sacerdote delegado del Obispo, que no pudo asistir por estar en Madrid

La entrada al acto de la presentación del libro y Congreso de la Asociación, realizado en el Aula Cultural de la CAM (junto a la Catedral) era abierta, aún así tan sólo asistieron entre unas treinta y cuarenta personas, y tras la bienvenida y presentación del acto por parte del Presidente de la Asociación en Murcia, don Ricardo Montes, se procedió a la lectura inicial de la Ponencia Marco por parte de don Juan González Castaño (cronista de Mula), que hizo un gran repaso de la historia de los patronazgos en España, remontándose incluso a su origen desde los tiempos de la adoración a los dioses paganos romanos. Dicho texto se encuentra al inicio de libro de las páginas 11 a 19.

Tras esta gran entrada, los autores de los distintos apartados dedicados a cada uno de las ciudades, municipios y alguna pedanía de Murcia, fueron presentando su trabajo y dando unos breves apuntes sobre la idiosincrasia de cada uno de los patrones así como los aconteceres ocurridos a lo largo de la historia alrededor de los mismos en sus respectivos lugares de devoción y culto.

El apartado dedicado a la Santa Cruz de Abanilla, escrito por Eugenio Marco Tristán y por Juan Manuel San Nicolás Sánchez, ocupa un total de 14 páginas en el libro, desde la página 73 a la 86 (quitando Murcia que tiene 21, y Lorca 16 páginas) es decir que es el segundo en extensión del resto de municipios, después de Alhama de Murcia que tiene 22 páginas, con lo cual, el respetable se puede hacer la idea de que se cuenta casi que todo. Decir que ninguno de los dos autores del texto se encontraba presente en la sala, por diversas razones, por lo que no pudieron subir a la mesa para hablar sobre su trabajo. He de decir que yo estaba en dicho acto porque me cabe el honor de ser citado como fuente bibliográfica en la primera página, en dicha página 73, como autor de las indagaciones para descubrir que la Hermandad estuvo usando incorrectamente el epíteto VERA en la denominación de la Santa Cruz al intentar copiar a la de Caravaca, lo cual ya lo publiqué aquí en esta misma página. Y la verdad que nunca esperaba pasar a la Historia por este descubrimiento, porque para ser sinceros, cualquiera podría haberlo hecho leyendo un poco en la wikipedia. Así que ahora que está escrito y reconocido en este libro por la Asociación de Cronistas de la Región de Murcia, parece ser que esto tiene marchamo de oficialidad.

Al término del acto, se hizo entrega a los Cronistas de unos ejemplares del libro. En mi caso los recogí para los dos autores del apartado de Abanilla, y el presidente me dio otro para mí «por haber aguantado el rollo». Los libros estarán a la venta al público esta próxima semana.

En la imagen: Manuel Melgares (Cronista de Caravaca), Ricardo Montes (Presidente de la Asociación de Cronistas, Antonio Luis Galiano Pérez (Cronista de Orihuela y Presidente de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales)

NOTA: Según me consta, el texto completo de Abanilla está en poder de la Hermandad de la Santa Cruz de Abanilla desde que se envió al Coordinador Ricardo Montes a mediados de septiembre, y una vez que ya ha sido editado y publicado en el libro, ya hay permiso para ser publicado en la web de la Hermandad. El texto de todo el libro está compartido desde el blog de los Cronistas Oficiales de la Región de Murcia. En el archivo en PDF, la parte de Abanilla va de la página 70 a la 83. En principio se iba a poner el texto de Abanilla en la web de la Hermandad pero mientras esto no ocurra, se puede leer aquí. Para quien quiera comprar el libro, está en la librería Diocesana, junto a la Catedral, al precio de 20€.

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El enrevesado pasado de los Lignum Crucis


  • Abanilla abre la puerta al debate al pensar en incorporar la palabra «Vera» a la denominación de la reliquia de la cruz de Cristo.
  • Dos investigadores de la localidad consideran que «no es más que una reiteración» que va en contra de la historia.

ISABEL LARAviril del lignum crucis

Abanilla, Caravaca de la Cruz y Ulea, comparten y veneran la misma reliquia: una astilla de la cruz donde murió Jesucristo. Sin embargo, más allá del fervor que los habitantes de estas localidades sienten por estos pequeños trozos de madera, los lignum crucis no están exentos de polémica. La última, la que parece se ha desatado en Abanilla y enfrenta a dos bandos: los que están a favor de añadir la palabra Vera a la denominación oficial de la reliquia y los que consideran que, aferrándose a la historia, no es más que una reiteración que no aporta absolutamente nada nuevo. «Analizado desde la objetividad de la antropología, resulta que lingüísticamente Santísima y Vera constituye un epíteto», afirman Juan Manuel San Nicolás, profesor de Historia de la Universidad de Murcia, y el ingeniero e investigador Eugenio Marco.

Para ello, ambos se han remontado al siglo XVIII, concretamente a la bula papal que se dictó en 1736, año en el que a las reliquias del Santo Madero que ostentaban «la denominación de Santa-Vera se las elevó a la categoría de santísimas para acreditar que gozaban de reconocida autenticidad histórica» para diferenciarlas de las múltiples falsificaciones que circularon por medio mundo desde las Cruzadas.

No obstante, toda regla tiene su excepción, y esa es Caravaca. «A principio de siglo pasado, por una interpretación poco ortodoxa del clero caravaqueño, a Santísima le agregaron ‘y Vera’, cayendo en una adjetivación redundante e innecesaria, porque en la denominación de Santísima va incluida su veracidad histórica», añaden ambos investigadores. En la Ciudad Santa del Noroeste, por contra, no están tan de acuerdo con esta postura. José Antonio Melgares, cronista oficial de la villa, afirma que un término no tiene nada que ver con el otro. «Una cosa es el superlativo de la palabra Santa y otra es la veracidad de la palabra Vera». A su juicio, «unas reliquias y otras no pueden entrar en competición porque todas son la Cruz de Cristo».

Mientras tanto, en Ulea, lejos de inmiscuirse en esta polémica, aún están tratando de averiguar cuándo llegó la Santa Cruz a la localidad y en qué fecha empezó a celebrarse la exaltación de la reliquia, que cada 3 de mayo congrega a todo el pueblo en la plaza del Henchidor, tal y como afirma el cronista de la villa, Joaquín Carrillo.

«Manipulación de la historia»

Sin embargo, a Juan Manuel San Nicolás y a Eugenio Marco les preocupa que en Abanilla «algunos heterodoxos han cometido la misma osadía que los caravaqueños y de forma ‘oficiosa’ han denominado a nuestro relicario Santísima y Vera en contra de la historia y de su idiosincrasia», lo que les parece «una manipulación y atropello a la historia local». Además, ambos investigadores aportan otras pruebas que arrojan luz sobre la verdad de sus afirmaciones: En el viril donde va alojado el lignum crucis, cerrado por el cristal transparente, y enviado desde el Vaticano en 1939, se puede leer ‘Santisimae Cruce’».

En principio, después de las fiestas de mayo, la Hermandad  de la Santa Cruz de Abanilla tiene previsto convocar una asamblea extraordinaria para reformar sus estatutos, debatirán si se aprueba o no la nueva nomenclatura. De momento, José Tomás Ruiz, presidente saliente de esta entidad, no ha querido pronunciarse sobre el asunto. «Lo importante ahora es centrarnos y preparar las próximas fiestas de mayo, pero lo que es seguro es que lo que los hermanos decidan será lo que finalmente se haga», afirma.

La fiesta de Abanilla se remonta a 1503
Una ordenanza de 1503 ya hacía mención a la fiesta de la Santa Cruz en Abanilla, tras ser derrotado Pedro IV por el rey de Castilla en tierras abanilleras, más concretamente en la batalla de la Matanza. El actual lignum crucis entró en la villa el 24 de septiembre de 1939, enviado desde Roma por el Papa Pío XII en sustitución del robado en la Guerra Civil.

Noticia publicada en el diario La Opinión el día 1/4/13

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ACLARACIONES SOBRE ABANILLA Y CARAVACA
En la página 17 de este diario, de fecha 01-04-13, en el escrito que lleva por título ´El enrevesado pasado de los lignum crucis´, de Isabel Lara, se han deslizado involuntariamente algunos gazapos: Juan Manuel San Nicolás Sánchez no es profesor de Historia de la UMU, aunque sí licenciado en la ídem de ídem, que ejerció de profesor para afiliados de la ONCE, actualmente jubilado; Eugenio Marco es ingeniero técnico, e investigador en temas festeros de las fiestas de moros y cristianos.

Respecto a lo reseñado por José Antonio Melgares Guerrero, cronista oficial de Caravaca, «de que los términos de Santísima y Vera no tienen nada que ver lo uno con lo otro, pues una cosa es el superlativo de la palabra santa y otra la veracidad que indica la palabra Vera», estaríamos de acuerdo con él a no ser por lo determinado en la Bula Papal de 1736, por la que se le reconoce el tratamiento de Santísima y el culto de Latria a todas las reliquias del Santo Madero (los lignum crucis) que gozan de autenticidad histórica reconocida por la Santa Sede. Por tanto, desde la citada Bula es obvio que en el tratamiento de Santísima va incluida la veracidad y que el agregarle Vera, además de innecesario, es un epíteto que raya en el pleonasmo. Es algo tan evidente linguísticamente, que no debería dar lugar a controversia de ningún tipo: En Abanilla, desde 1736 no se ha empleado más que el tratamiento de Santísima para su reliquia; en Caravaca le endosaron a Santísima el Vera a principio del siglo pasado. Como bien dice Melgares Guerrero, «unas reliquias y otras no pueden entrar en competencia, porque todas son de la Cruz de Cristo».

Ante esta evidencia incuestionable nos preguntamos: ¿Por qué en Abanilla, fácticamente, desde el 2002 hay un exacerbado e injustificado celo en imitar a Caravaca agregándole Vera y no seguir el buen ejemplo de Santo Toribio de Liébana, donde no han adoptado este epíteto, siendo su cofradía del siglo XII, la más vetusta de España? ¿Es que vamos a ser más papistas que la Curia Vaticana, que en el viril del lignum crucis han escrito ´Santísimae Cruce´? Para concluir hacemos unas puntualizaciones a lo publicado sobre los orígenes: En las investigaciones en curso, es posible que la fiesta de la Santa Cruz en Abanilla sea anterior a 1503, presuntamente desde mediado el siglo XV, cuando la iglesia de Abanilla pertenecía al Arziprestazgo de Orihuela (provisionalmente), como así lo cita Juan Bautista Vilar Ramírez; en 1934 la Cruz de Caravaca sí fue robada de una forma rocambolesca, pero la de Abanilla fue confiscada, según las instrucciones gubernamentales del momento, en 1936 y no es lo mismo robar que confiscar.

Juan Manuel San Nicolás y Eugenio Marco Tristán

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