750 ANIVERSARIO DEL SEÑORÍO DE ABANILLA: 1266 – 2016


El rey de Aragón D. Jaime I el Conquistador entró en Murcia con sus huestes el 2 de febrero de 1266, para ayudar a su yerno D. Alfonso X el Sabio rey de Castilla, concluyendo así con la pacificación de la revuelta mudéjar, acaecida dos años antes. En el año 1268, dos años después de ocupar la ciudad de Murcia don Jaime I, se celebró en Toledo una reunión conjunta de las Cortes de Castilla y Aragón. Allí en sesión tan memorable, el rey D. Alfonso X el Sabio, reiteró su agradecimiento a su suegro D. Jaime I, con estas palabras: “Padre, sabéis que me prometiste dar como esposa a vuestra hija y que me ayudaríais a conquistar el reino de Murcia y en verdad digo que en ello habéis tenido buena parte y que es vuestra la conquista de Alicante, Elche, Elda, Novelda, Aspe, Crevillente y Fabanella”. Crónica General de Alfonso X el Sabio traducida por Florián Ocampo en 1541.

D. Alfonso X repartió los lugares del reino murciano entre las órdenes militares que le ayudaron y D. Jaime I dio a su primo y lugarteniente D. Guillén de Rocafull el lugar de Abanilla, donación que administrativamente no llegó a hacerse efectiva hasta el año 1281 tras una reclamación puesta por D. Ramón de Rocafull, hijo de D. Guillén, tras permutarle a la Orden de Santiago el lugar de Abanilla por Cieza. J. Torres Fontes en su libro “El Señorío de Abanilla”, ISBN: 84-00-05053-3, edición de 1982, en la página 24 refiere lo siguiente sobre este hecho histórico: “no sabemos si llegó a confirmar la donación de Abanilla a D. Guillén de Rocafull, pero llevando adelante sus propósitos restableció la jurisdicción que Orihuela había tenido bajo la dominación de los almohades, en que se incluía a Abanilla como aldea, y así lo ordenó en carta que otorgó a solicitud de Orihuela, el 15 de julio de 1266…”. Por tanto, este año 2016 se cumple el 750 aniversario de la pacificación del reino de Murcia, así como de considerar la creación del señorío de Abanilla en la persona de D. Guillén de Rocafull. En 1434 Abanilla pasó a depender de la Orden de Calatrava por permuta de posesiones, siendo la única encomienda de esta orden en el reino de Murcia, obtenida por permuta, que no por conquista. En 1483 se firmó el llamado fuero de Abanilla, considerado a nivel histórico como la Carta Puebla. En 1501, por el Decreto de los Reyes Católicos de 21 de septiembre, tras la conversión masiva bastante ficticia de sus habitantes mudéjares, Abanilla alcanzó el rango de villa, se disolvió la Aljama y se constituyó el Concejo, de lo que ahora se cumple el 515 aniversario. Dicho Concejo utilizaba como sello la cruz de Calatrava, con la leyenda a la redonda de FAVANILLA. También consta en las actas capitulares del siglo XVI, que el Concejo tenía una bandera de tafetán verde y azul. Dicha bandera, al igual que las de los demás pueblos bajo la jurisdicción de las órdenes militares, llevaba también en su centro la cruz correspondiente a su orden, en nuestro caso, la de Calatrava, tal como refirió D. Luis Lisón Hernández en la conferencia que realizó el pasado mes de enero en el Auditorio municipal de esta villa.

Y siguiendo con las efemérides el 25 de julio de 1566, el Concejo presidido por su alcalde, junto con el gobernador de la Encomienda y demás personalidades, reunidos en la iglesia de San Benito, después de oír misa oficiada por fray Bernabé de Alcázar, prometieron guardar de aquí en adelante la fiesta de la Señora Santa Ana, madre de nuestra Señora la Virgen María; y así lo juraron. Por tanto, ahora se cumple el 450 aniversario de esta efeméride.

Este legajo además de estar expuesto en la ermita de Santa Ana, se refleja en la página 240, anexo 3, del libro “Abanilla historia de su parroquia”, editado en 2003, ISBN: 84-607-7349-3, del cual, entre otros somos autores los redactores de esta crónica: Juan Manuel San Nicolás Sánchez y E. Marco. Instamos desde aquí a que el Ayuntamiento y sus autoridades no dejen pasar en vano esta efeméride.

Carta publicada en el diario La Opinión el martes 12 de julio de 2016

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IUMA denuncia arboricidio en Barinas


Recientemente unos vecinos de la pedanía de Barinas se han puesto en comunicación con IUMA para alertarnos de una serie de hechos bastante alarmantes y preocupantes, de los cuales queremos hacer pública denuncia a la ciudadanía, visto el alcance de los mismos.

Dichos vecinos nos han informado de que unos operarios contratados por el Ayuntamiento se habían presentado en la zona del final de la calle Virgen del Rosario, donde está ubicado el lavadero municipal, y habían procedido al corte y tala de varios granados así como también a la poda y corte de toda una serie de árboles de ciprés que estaban allí plantados.

 

Fotos de los árboles que nos enviaron ya talados

Así estaban los árboles antes de que se talasen

Tras ver las imágenes que se nos enviaron y que aquí acompañamos en este texto, nos personamos en la tarde-noche del domingo 10 de abril en el lugar de los hechos, y pudimos comprobar cómo efectivamente se habían cortado totalmente la zona donde estaban plantados los granados así como también se habían decapitado todas las copas de la treintena de cipreses de cerca de unos cuarenta años de edad que había alrededor de la balsa del lavadero.

Tras preguntar a los vecinos de la zona por las razones que podrían haber motivado estos hechos, nos respondieron que habían ido varios operarios que están contratados para encargarse de la limpieza viaria, y que la orden de realizar este “arboricidio” había sido dada por personal allegado al equipo de gobierno municipal del Ayuntamiento de Abanilla. Según les constaba por comentarios a pie de calle, uno de estos operarios se negó a llevar a cabo esta orden dado que consideraba que podría constituir un delito y llamó a sus superiores para informarles de lo que estaba pasando, pero que sin embargo, otro de estos operarios sí que ejecutó estas órdenes, provocando este desastre ecológico, que no sabemos si constituirá delito o no, pero desde luego lo que no cabe duda es que es una aberración medioambiental.

Tras consultar a las vecinas, se nos ha informado que la zona donde estaban plantados los granados era de propiedad privada, de un vecino que reside en Fortuna, y donde están los árboles junto a la balsa, pertenece a una Comunidad de regantes.

Ante estos hechos que hemos podido contemplar, hoy mismo, lunes 11 de julio nos hemos puesto en contacto con el puesto de la Guardia Civil de Abanilla, para denunciar estos hechos ante el SEPRONA, que será quien finalmente dirima si esto constituye un delito ecológico o no.

Desde IUMA consideramos que lo ocurrido merece una urgente explicación por parte del alcalde del municipio, D. Ezequiel Alonso Gaona, que nos consta que tiene conocimiento de ello. Así como también queremos pedirle explicaciones a la concejal y alcaldesa pedánea de Barinas, Dña. Ana Teresa Valero Abril acerca de quiénes son los responsables que dieron las órdenes a la brigada para realizar esta masacre.

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