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Cronista oficioso de Favanella (Murcia)

INCREÍBLE PERO, PRESUNTAMENTE CIERTO, AL 50+1%


Si nos pusiéramos a analizar y revisar, sin ánimo de ofender, el pasado político abanillero de los últimos tiempos democráticos, nos podríamos encontrar con algunos de los siguientes pasteleos:

  • La galopante y casi imparable subida del IBI (la contribución).
  • La no menos imparable subida del agua “putable” que sale por los grifos, por obra y gracia de la fórmula polinómica que regula sus tasas y tarifas, donde un factor muy destacado son “los impagados” pues, salvo alguna excepción, si la hay, no es conocido de que se le haya cortado el suministro a nadie por NO pagar, ni que ninguno haya sido requerido por la vía ejecutiva para cobrársela, cuya orden tiene la potestad de darla, preceptivamente, el sr. Alcalde. Se sospecha que mucha de esta presunta deuda es incobrable, por suspensión de pagos en algunos casos y por paradero desconocido e insolvencia económica en otros; a pesar de que alguna de esta agua puede no haber sido empleada para usos domésticos de necesitados e indigentes (pobres de solemnidad en otros tiempos), ni para usos industriales, sino para algún desconocido “Pepito Piscinas” de presunto alto standing, sin que se conozca que se hayan efectuado indagaciones contrastables sobre el asunto.
  • El desmadre del ¡Viva la Pepa! en cuanto a la burbuja flotante inmobiliaria se refiere, que al llegar a la estratosfera de la economía insostenible ha reventado y todavía está por caer la basura espacial que ha generado, posiblemente sobre el arca municipal.
  • Del botafumeiro que lixivia sin parar y que de vez en cuando huele que no se puede aguantar y se incendia por generación espontánea, cuando le viene en gana, hay para escribir una historia novelada más voluminosa que el libro gordo de Petete, en varios capítulos coleccionables, entre los que circulen bolsas y bolsos más negros que el carbón, ídem a los que, presuntamente, usaban los Pujol en sus viajes a Andorra la Bella.
  • Del enjambre de moscas, moscones y demás parásitos y pulgones que pululan, de facto, alrededor de las casas sin chimenea y demás habitáculos de los dioses de barro, que no hay apicultor capaz de cogerlos ni insecticida que pueda eliminarlos.
  • De las cosas y asuntos inconfesables que algunos pretenden ocultar bajo las alfombras mágicas que, sin embargo, circulan de boca en boca en los conciliábulos, saraos y barras de bar; como el de las presuntas prebendas y demás presuntas cuentas de compensación al estilo del Gran Capitán, que todavía están, presuntamente, pendientes de aclarar, lavar y desinfectar con lejía, aunque sea en el Lavadero, o como determina el Plan General Contable oficial.
  • Y de otras muchas cosas más, que se saben a nivel de leyenda urbana, pero que va a ser muy difícil, casi imposible, poderlas dilucidar: los contratos de obras y servicios de intachable y pulcra adjudicación legal, por lo que no hay necesidad de indagar; ciertas subvenciones a comisiones de fiestas cuyas cuentas no se conoce que las hayan hecho públicas y notorias, con luz, taquígrafos y pasquines; y otras menudencias de endoses gastronómicos y demás “onomasticás”, que no son preocupantes más que por el hedor de las grandes cagadas y pedorretas de algunos de los comensales. En fin, como se suele decir, “el “cocholate del loro”, del caso de aquella marquesa de Cagalaolla venida a menos por manirrota.
  • Y a pesar de ello, parece como que algunos en su vida NO han roto un plato y pretender ser los adalides del progreso con la ley en la mano, mientras que no se les pueda demostrar lo contrario por la vía judicial. Esto me hace pensar que algunos alumnos aventajados desconocen la teoría de la RELATIVIDAD, descubierta por Albert Einstein (no confundir con Albert Rivera, de Ciudadanos) y pretenden que nos creamos sus supuestas e intrínsecas verdades absolutas que, a veces, rayan en la minusvalía mental.

  • ¿Será posible que esto sea posible y pueda quedar inerte por obra y gracia de algún presunto pacto secreto entre los diabólicos dioses del Averno, los lobos solitarios y los mansos corderos o las aves de altos vuelos: rapaces y gavioteros?.
  • – Antony de Melo refiere en sus meditaciones, “que si aprendemos a disfrutar el aroma de las mil flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni sufrirás cuando no puedas conseguirla”.
  • – La mayoría de los mortales, en su relación social tratan de hacerse un nido seguro, inmóvil a los vaivenes de esta vida y sus circunstancias. Muy pocos son los que prefieren la libertad antes que la sumisión incondicional. Un fanático, por lo general, es aquel que solamente se fija en lo que le confirman sus creencias y aparta todo aquello que lo pueda poner en entredicho. Y para rematar la faena, solo falta que alguno, entre la multitud, grite diciendo: ¡Arrepentíos, comisionados, que vamos a tener bandera XXX hasta que san Juan baje el dedo, o hasta que la paloma del Espíritu Santo ponga huevos!. Para los buenos discípulos siempre ha sido, incluso en el orden de la política, un orgullo superar a sus maestros, aunque sea dando ejemplo del mal ejemplo ¡Manda huevos!.
  • – Es la primera vez, y sin que sirva de precedente, que consigo escribir algo sin incluir la palabra “zascandil”.

E. Marco

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REVISANDO NUESTRA IDIOSINCRASIA


NOTA.- Este escrito es un ensayo literario sin ánimo de ofender a nadie ni a ninguno. Al que no le interesen los rollos macabeos que no lo lea.

En el estado democrático y constitucional en que nos encontramos, no es correcto decir que hay corrupción o corruptelas en los partidos políticos que componen el mosaico nacional. Lo correcto sería decir, como se puede comprobar, que los corruptos son algunos garbanzos negros que suelen aparecer en cualquier cocido o potaje partidista. Al poder judicial, que es independiente, le corresponde valorar la toxicidad de estos elementos para la convivencia y apartarlos del guisao. Los ciudadanos tenemos el deber de denunciar su existencia, antes de comernos el potaje, para poderlo digerir en condiciones; pero para ello tenemos que abrir bien los ojos, para no visionarlos ni valorarlos con fines partidistas. Hay cosas que a nuestro juicio parecen evidente y, después, pueden resultar no serlo, porque todo depende del ángulo y la posición del observador, que se supone que debe ser neutral.

Ni que decir tiene, que en todos los charcos hay algo de fango, donde se suelen refugiar para procurarse la subsistencia algunas ranas, sapos, culebras y otros anfibios y batracios. Los reptiles andan por tierra firme, a la caza de insectos y escarabajos. Hay un refrán que dice eso de que una buena capa to lo tapa. Por eso, cuando surgen ciertos atisbos nacionalistas o partidistas, tratan de cubrir sus espaldas con presuntas banderas que gozan de una notoria impermeabilidad popular. La salud democrática se mide por el grado de independencia de La Justicia, que cuando es secuestrada o condicionada por el poder ejecutivo, recibe el calificativo de ser bananera. Ejemplos sobran a capazos, sin distinción de siglas y colores, tanto a nivel local como autonómico, nacional y de la Comunidad Europea. Si en cualquier guisao o potaje partidista se detecta la excesiva conjunción de garbanzos negros, pasa a la categoría de desaguisado; ahora, antes y de to la vida.

Todas las personas debemos ser consideradas buenas, honradas e incluso honorables; mientras no se demuestre lo contrario por los cauces legales reglamentarios. Se supone que cuando un ciudadano se consagra a La Política es para servir al pueblo, que no para servirse del pueblo a través del cargo, en virtud de su puesto en la lista y de los votos que obtenga en las urnas, sin artimañas ni pucherazos. La presunción de inocencia es la base de la equidad, al menos a nivel de la justicia humana. Por tanto, la libertad de expresión debe quedar limitada por esta premisa porque, de lo contrario, la convivencia se puede enturbiar más de la cuenta. Lo que también se suele observar en la selva mediática, es que ciertos lobos y lobbies se puedan disfrazar de corderos y vayamos a parar al cuento de Caperucita o en otras cuestiones del hampa. Los cuentos, cuentos son, con o sin moraleja; las fábulas siempre tienen un trasfondo instructivo a nivel moral; y como se suele decir, casi todos los refranes suelen ser verdaderos, si no en todo, en parte. Predicar es una cosa y el dar trigo otra muy distinta. El quítate tú pa que me ponga yo suele ser la normal moneda de cambio, quedando por demostrar que el camino se hace andando, con la peculiaridad de que algunos que ya han andado legalmente el camino, en su currículo el periplo ha quedado reflejado. Y lo de que más vale malo conocido que bueno por conocer, no deja de ser la excusa para estar siempre en el mismo lugar y con el mismo dilema. Hay situaciones en las que el sucesor deja por bueno a su antecesor, que eso es lo realmente peligroso. El pueblo que tropieza dos o más veces en la misma piedra, puede ser un caso digno de ser estudiado por los antropólogos sociológicos.

Las luces y las sombras de nuestras vidas están mezcladas en una confusa contradicción de guerras, estandartes y tratados de paz, deseos de reformas y la codicia del dinero fácil. El que en este mundo terrenal solo busca el bienestar material y la vana-gloria humana, suele ser o termina, siendo esclavo de la codicia. Las transiciones progresivas y armónicas no suelen ser traumáticas ni dolorosas. La peor desilusión nos viene cuando por manirrotas nos acostamos arruinados e hipotecados y soñamos que a otra mañana nos vamos a despertar “riconarios”. Los castillos levantados sobre el terreno fangoso del dinero, el poder y demás glorias terrenales, tienen los días y las noches contadas. Muchos optimistas experimentados, llamados también pesimistas, son perseguidos de cerca por los fuegos fatuos de algunos exacerbados optimistas sin límite, soñadores de ilusiones ópticas y demás espejismos de paisajes desérticos. Soñar no es malo, pero si se sueña despierto y dicho sueño tiene alguna relación con la parafernalia política, puede llegar a ser destructivo, en la mayoría de los casos, de nuestra propia identidad; porque nos da alas para elevarnos sobre los demás y perder la noción de por dónde pisan nuestros pies. Si en la cadena generacional existe algún índice de corruptela, cuando la temperatura y la humedad reinante alcanzan los valores óptimos surgen las setas y los hongos, que nos indican que debajo está la putrefacción y el micelio. Si de verdad queremos saber cómo son las personas que conforman una población, tenemos que analizar y estudiar lo que se llama su “entorno vital”.

Los jinetes del Apocalipsis según san Juan, nunca han parado de cabalgar sobre nuestras cabezas, desde que el mundo es mundo: el del caballo blanco, que simboliza el bien; el del ídem rojo, que no para de hostigar a los gobernantes para que no se acaben las guerras; el del ídem negro, que con la guadaña en la mano no para de segar vidas, sembrando la muerte entre los más débiles, por causa de las injusticias humanas; el del ídem pálido, que siembra el marón de las epidemias y otras sinrazones de fuerza mayor, creando el Tercer Mundo, que más bien es el inframundo. Detrás de toda esta caballería van los enterradores, armados de pico y pala, para tapar los efectos colaterales que los jinetes destructivos van generando. Estos tres jinetes que simbolizan el mal, persiguen sin cesar al que representa el bien, en una lucha desigual, campo a través, en este globalizado mundo mundial.

No le debemos poner alas a nuestra calenturienta imaginación en el orden de lo políticamente correcto o incorrecto, porque lo que demuestra la experiencia es que el que no la hace a la entrada la puede hacer a la salida y que en casi todos los sitios cuecen habas y en algunos hasta hacen muy buenos michirones con ellas, por lo que es conveniente que nos mantengamos pegados a la tierra por la Ley de la Gravedad porque, de lo contrario, puede resultar de “mayor gravedad” el batacazo que nos espera. La hiel, por su naturaleza, es amarga y prácticamente imposible transformarla en miel. Para que las playas lleguen al centro de algunas poblaciones del interior, como Játiva, y para que el Chícamo sea navegable, por poner un ejemplo, no es del todo imposible, aunque todavía falta mucho hielo que derretirse en el Ártico y en el Antártico.

AFORISMOS: El que se aprende muchas cosas de memoria, llena el aire de palabras. Y el que corta, copia y pega, empapela su entendimiento. Huye de los hombres que en las conversaciones no paran de discutir, porque no son capaces de razonar.

E. Marco

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