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APUNTES SOBRE POLÍTICA LOCAL I: AYUDAS PARA MATERIAL ESCOLAR


En el pleno del Ayuntamiento de Abanilla del mes de noviembre, se trató el asunto de la renovación de las ayudas directas para material escolar. El grupo socialista había preguntado por qué en el bando de alcaldía no se habían incluido las ayudas a la FP Básica, y como respuesta, la concejal del PP leyó dicho bando y los anteriores del anterior equipo de gobierno municipal, que eran exactamente iguales, con lo cual, no se terminaba de entender muy bien realmente dónde veían el problema, si se había hecho un copia y pega de lo anterior.

Al margen de esta anécdota, lo cierto es que durante el mandato anterior con el Partido Socialista, se reservaron unos 10.000 euros para este fin. Al final las ayudas eran de unos 20 euros por niño, con la condición de hacer las compras en las librerías del municipio. Esta medida por un lado, tiene su parte positiva, puesto que es algo con lo que se ayuda, y se estimula el comercio local. Pero este tipo de medidas, en verdad tienen un efecto práctico muy reducido, pues no deja de ser una medida populista, que no tiene en cuenta el factor lógico del principio de progresividad que emana del artículo 31 de la Constitución, ya que además, realmente su cuantía apenas alcanza para nada, además de no ir a la base del problema, el excesivo importe de los libros que cada año han de comprar los padres y que oscila sobre los 200 euros por niño o más. Con lo cual la progresividad en un sistema de asignación de ayudas, debe ser inversamente proporcional para que esa redistribución basada en el principio de equidad sea efectiva.

Desde el pasado curso escolar y el actual curso 2019/20 en el que estamos ahora mismo, tras muchas campañas políticas solicitándolo, la Comunidad Autónoma ha implantado por fin el llamado “bonolibro” o “cheque escolar”, que aporta 150€ en 3º y 4º de Primaria, y 170€ en 5º y 6º de Primaria, el cual por cierto su gestión ha traído más de un dolor de cabeza a los centros educativos, pues si bien hasta ahora eran las AMPAS las que se encargaban del “banco de libros”, ahora la gestión de este asunto depende de los propios profesores, ya que además estos libros han de durar cuatro años. Estas cantidades ayudan a rebajar en gran medida el coste que supone la adquisición de los libros, si bien por ahora es solo para estos cuatro cursos, y no para el resto.

Respecto al concepto de que las ayudas se den con “progresividad”, esto es algo evidente, la lógica de las ayudas públicas es o bien apostar por sectores estratégicos, o bien la redistribución de la riqueza nacional para ayudar a los más desfavorecidos. El dar la misma cantidad por niño, independientemente del nivel de ingresos de la familia, a unos no les supone nada, y para otros es bastante insuficiente. Si el sistema tiene como objetivo ayudar a las familias, debería repartirse en función de la renta y el número de niños. De manera que uno percibirá 100, otros 20 y otros nada, pues en su familia tienen suficiente capacidad económica para hacer este gasto. Es de suponer que en la Concejalía de Servicios Sociales ha de haber un listado con las familias que ya están reconocidas como en riesgo de exclusión, o que incluso ya son perceptores de otro tipo de ayudas. Por tanto, para futuros ejercicios, habría que proponer y llevar a cabo el establecer un baremo para que esas ayudas se den con criterios de progresividad y proporcionalidad.

Pero anteriormente se indicaba que con este tipo de medidas no se afronta el problema principal, que es el coste de los libros. Y ante esto cabría preguntarse: a día de hoy, ¿para qué hacen falta los libros?. Estamos inmersos en plena época digital, donde técnicamente ya es perfectamente posible digitalizar los libros y materiales escolares. Hoy día en los centros con alumnos adultos, los profesores ya no hacen fotocopias, sino que se cuelgan los materiales en la nube para que se los descarguen, sin apenas tener que hacer uso de papel, y casi todo el material con el que se trabaja son libros digitales, por lo que quizá el esfuerzo deba ir encaminado en esa dirección. Está claro que al final algo tendrá que haber en papel, pues no van a salir los niños sabiendo teclear pero sin saber escribir a mano, lo cual es cierto que también preocupa a muchos padres, a los efectos de capacidades motrices, pero los libros de texto en papel, con lo que es la información en sí, debería tender a desaparecer o bien que las editoriales se concienciaran definitivamente en transformar su actual modelo de trabajo, en el que desde hace unos años vienen incluyendo versiones digitales de sus métodos junto con los libros, para que fuera justo al revés, en el que lo principal fuera el uso digital y en todo caso se tuviera algún tipo de cuaderno extra para trabajar a mano. Este cambio de paradigma de las editoriales sin duda que ha de ir influenciado por los estudios económicos de uno y otro modelo, pues no en vano estas ventas suponen un gran negocio millonario que han de salvaguardar de alguna manera.

Y es que aunque pedagógicamente hablando, en teoría los docentes no han de dejarse guiar por los métodos de las editoriales, sino que ha de ser un documento más del currículo, que lo establece el propio profesor, en la práctica todos los que tenemos algún docente cerca, sabemos que no siempre es así, y el objetivo es que hay que cumplir la programación por estándares, que se realiza basándose precisamente en el libro de texto.

En los últimos años, los diferentes grupos políticos han presentado mociones en los plenos, que versaban sobre las cuestiones y temáticas más variopintas, sobre temas que claramente escapan de las competencias estrictamente municipales, pero que se argumentan diciendo que como municipio también somos parte de una Comunidad Autónoma y un Estado, por lo que algo tenemos que decir. Con lo cual, si nos atenemos igualmente a este argumentario, como municipio sería factible también aportar nuestro grano de arena y llevar a cabo una moción para proponer a la Comunidad Autónoma, que es la que tiene las competencias en materia educativa, la progresiva digitalización de los libros de texto, a fin de que se obligue a las editoriales a vender las licencias en “e-book”. Y así los padres podrán decidir, no sólo dónde escolarizan a sus hijos en función de sus creencias religiosas, que aquí parece que sólo nos preocupa ese asunto, sino también si le compran al niño los libros o una tablet para poder estudiar. A la larga, los e-book abaratan el coste y como ventaja sobrevenida, los niños no tendrían que cargar con tanto peso, lo cual mejoraría la salud de su espalda, y las estanterías en casa de sus padres no se verían tan sobrecargadas con todos los libros de la etapa escolar de sus niños.

Las diversas editoriales realizan sus aplicaciones interactivas, y también hay otras empresas, como la holandesa Snappet que se está abriendo camino en la región con sus tablets, y donde los alumnos pueden realizar los ejercicios que les dice su profesor, por ahora en lengua, matemáticas e inglés, pues los contenidos se adaptan y personalizan a la temporalización que se lleve a cabo en cada centro escolar, y también a cada alumno, pudiendo ser controlado el avance a través de los mismos en todo momento y en tiempo real por su profesor, pudiendo ahorrar tiempo que se pierde de forma innecesaria en otros menesteres de las libretas de copiar los enunciados, colores, márgenes, etc.., e invirtiéndolo en aumentar la efectividad en lo que realmente importa, que es el trabajo y la reflexión sobre los contenidos.

Antaño los libros escolares se podían utilizar durante muchos más años que en la actualidad, y se podían aprovechar por las familias que tenían varios hijos. En nuestros días, los centros escolares los cambian cada cuatro años, y a las editoriales les interesa promover nuevos métodos, con nuevas ilustraciones, que se adapten a las nuevas legislaciones y normativas que no dejan de cambiar. Como ya se ha dicho, como medida frente a la crisis económica, las AMPAS procedieron a organizar un banco de libros para la entrega de los mismos y préstamo a otros alumnos de los años posteriores. Actualmente se ha avanzado y tenemos de 3º hasta 6º con los libros subvencionados por la Comunidad Autónoma. Como sociedad hemos de seguir en este camino para trabajar estos contenidos en soporte digital, en ordenador y en tablet.

Javier Díaz Fernández

Manuel Martínez Pérez

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IDEAS PARA EL PROGRESO I: Planta de generación de energía en Abanilla


Con este artículo empiezo una serie con la que pretendo lanzar al aire, para quien quiera recogerlas, un conjunto de ideas para el progreso de Abanilla.

A Abanilla el tiempo se le acaba. Una población decreciente, envejecida, donde más de la mitad de la población tiene más de 50 años. Los jóvenes se van y apenas hay oportunidades de empleo. Más teniendo en cuenta que varias de las empresas del polígono industrial no quieren contratar a abanilleros… La situación es muy grave y no parece que vaya a ir a mejor.

No existen los milagros. Nada se va a solucionar por sí mismo ni es probable que venga un jeque árabe a hacer inversiones millonarias. Lo que surja tendrá que venir de los poderes públicos y la iniciativa privada. Y en ese sentido va la siguiente idea.

Hay en proyecto desde hace varios años, una ampliación del polígono industrial. Es una iniciativa de un empresario privado, pero se encuentra entre otras dificultades, la falta de potencia eléctrica necesaria para garantizar el suministro en las nuevas naves que se plantean. Abanilla es final de línea y un aumento significativo de la potencia disponible pasa, necesariamente, por un aumento de la sección de los cables ya existentes, lo cual puede conllevar que los apoyos (las torres) no sean suficientes, el corte del suministro durante la duración de las obras, y demás inconvenientes; o puede traerse de otras líneas, mediante una subestación. Lo cual implica conseguir los permisos para los nuevos apoyos, tiempo e inversiones muy importantes.

Yo propongo otra solución. Y es generar la energía eléctrica en el propio municipio sacándole partidos a cosas que ya tenemos, fundamentalmente Sol y terrenos. Esto se lograría construyendo una planta termosolar asociada a una planta de biogás y al aprovechamiento del calor residual en las diferentes industrias del municipio. Me explico:

Las plantas termosolares funcionan, básicamente, aprovechando la incidencia de la luz del sol en espejos parabólicos. Estos concentran esos rayos solares sobre un tubo que transporta un fluido, elevando en varios cientos de grados su temperatura para mediante un intercambiador de calor, convertir agua en vapor y hacerlo pasar por una turbina instalada en un generador.

Es decir, y resumiendo: que hay que conseguir calor para evaporar agua. Al asociarlo a una planta de biogás y sistemas de aprovechamiento de la energía residual de las industrias, podemos aumentar significativamente la energía que aportamos al agua, mediante calderas, reduciendo la necesidad de espejos parabólicos, y usando la misma turbina para aprovechar el biogás resultante de la planta.

Las plantas de biogás, como generadoras de electricidad, no son aún todo lo eficientes que podrían ser, el gas producido tiene un 65% de metano y hay que purificarlo, pero sí es interesante en procesos de cogeneración para generar calor. Y desde un punto de vista social y de creación de empleo, son interesantes para potenciar los cultivos energéticos en las tierras que hoy en día no tienen uso. Evidentemente, con la problemática del agua, deberían ser cultivos con pocas necesidades hídricas, o que puedan soportar la sequía durante largos periodos. Hace poco leí una noticia donde una empresa podría haber encontrado la solución idónea: Una historia de chumberas llenas de energía y este otro Olvídate del petróleo: México inicia la era de la propulsión a base de cactus.

Si, como dicen en el artículo, las chumberas o paleras, tienen un importante potencial de generación de biogás, hablamos de cultivos que crecen espontáneamente en nuestro municipio. Que apenas conllevan cuidados, y que muy bien podrían ocupar las más de 500 hectáreas que hay en zona regable y que a día de hoy están baldías, y muchas más en otros terrenos en los que no crece nada. Además, no compiten en la producción alimentaria.

Es decir, estamos creando puestos de trabajo estables, y poniendo en valor propiedades que actualmente no tienen ninguno ni posibilidades de tenerlo.

¿Qué más aprovechamientos podemos obtener de la combinación de estas tecnologías?.

El proceso de fabricación del biogás tiene varios subproductos aprovechables.

  • Por un lado el gas en sí mismo.
  • Abonos libres de elementos patógenos, pues las altas temperaturas alcanzadas en los biodigestores actúan como un pasterizador. Se degradan los residuos haciéndolos más asimilables por las plantas obteniendo un abono natural de gran calidad. Más si se mezclan diferentes tipos de residuos.
  • Daríamos una solución a los ganaderos de la zona (vacas y cerdos) o industrias alimenticias cuyos residuos suponen un problema en cuanto a su gestión, y atraeríamos a otras empresas del sector que con el aumento del suelo industrial disponible, la energía garantizada y empresas que traten sus residuos cerca abaratarían sus costes.
  • La combustión genera calor y CO2. El CO2 es aprovechable fundamentalmente para empresas agrícolas o de cultivo de algas mediante invernaderos y secaderos industriales. Su distribución industrial mediante CO2 líquido es muy cara y aquí se les ofrecería a un precio mucho más módico lo que mejoraría su productividad.

  • Biomasa, que tras un proceso de secado fácilmente podría usarse en la planta de asfaltos de “Los Serranos”, cuyo calor residual, producido en esa incineradora, podría aprovecharse tanto en la planta termosolar, como en procesos industriales que necesiten generación de vapor dentro del polígono, como para secaderos de esa biomasa. Una economía circular.

Todo esto es muy bonito. Pero, ¿quién lo financia?. Esa es la pregunta principal. Bien, igual que buscamos una sinergia entre las diferentes tecnologías para optimizar al máximo las potencialidades de todas ellas.

Tengamos en cuenta que una instalación renovable tiene un plazo de amortización, el cual normalmente no da beneficios, pero se usa el ahorro en la factura de la luz para amortizar esa inversión. Una vez amortizada, sólo tiene el coste de operación y mantenimiento, lo cual reduce mucho la factura eléctrica. El gas natural, por poner un ejemplo de un competidor, es mucho más barato, pero hay que comprarlo siempre.

Debemos pensar a quién puede beneficiar por su reducción de costes a largo plazo tras la amortización de las plantas. Podrían ser las propias empresas del polígono, podría ser Iberdrola y su división de renovables, para ahorrarse la subestación y las nuevas líneas para abastecer al polígono, podría ser la cementera, necesitados de suministro eléctrico e interesados en aprovechar sus emisiones y su calor generado, el empresario que promueve el polígono, también el ayuntamiento, que tiene una factura de la luz de casi medio millón de euros anuales, la comunidad de regantes, que también tiene unos elevados costes de energía, e incluso, y por qué no, particulares que quieran hacer una inversión productiva, comprando acciones de la hipotética empresa que se creara para ello.

En Abanilla hay mucho dinero inmovilizado, mucho de ello en plazos fijos, pero la rentabilidad que dan hoy en día esos plazos fijos al precio actual y previsiblemente futuro del dinero, son muy bajos, apenas da para compensar la pérdida de valor por la subida del IPC. Invertir en una empresa energética que va a dar rendimientos asegurados mediante la vente directa a las empresas o su vertido a red, es una inversión segura.

También debemos mirar esta idea desde la óptica de la conciencia cada vez mayor en la necesidad de luchar contra el cambio climático, y el calentamiento global, las ayudas públicas a la España vacía, a una zona rural en crisis, podría accederse a ayudas europeas, del Estado…

Por supuesto no todo es perfecto y un proyecto, aunque sea de una mínima envergadura, plantea numerosos problemas burocráticos, de permisos, terrenos, financieros y técnicos.

Pero a Abanilla se la acaba el tiempo. Y si se pretende que este municipio tenga algún futuro, por algo hay que empezar. Y lo principal, lo más prioritario es mantener la población, atraer a más gente y la mejor política en ese sentido es la creación de empleo. En la propia planta y en el polígono industrial que se pueda crear. No es un proyecto inmediato, no es la panacea, pero es un comienzo.

Mi propuesta es que, por ejemplo desde el Ayuntamiento, que el gobierno municipal junto con la oposición si así lo desean, ya que son los representantes del pueblo y tienen los medios y los contactos necesarios para tener un amplio poder de convocatoria, tanto de las empresas que vendrían a explicarnos su trabajo, como para los posibles interesados, para que cooperen en hacer un estudio, se llame a expertos, y se invite a empresas que han desarrollado y están desarrollando proyectos de esta naturaleza a hacer un evento, una especie de charla, congreso o como quiera llamarse, para que nos informen, nos expliquen qué viabilidad tiene un proyecto de estas características, se invite a políticos de la Comunidad Autónoma, del Ministerio de Medio Ambiente o la Delegación del Gobierno, a empresarios, a técnicos de Iberdrola, ganaderos, agricultores, propietarios, comunidades de regantes, expertos, inversionistas, y público en general. Para estudiarlo y ver si es posible o no. Un ayuntamiento tiene la posibilidad y casi la obligación, de concitar todos los esfuerzos y acuerdos necesarios para el desarrollo de su municipio.

Repito, sólo hablo de estudiarlo. Después de tener toda la información fidedigna, es cuestión de decidir. Gracias si has llegado hasta aquí.

Javier Díaz Fernández,
Técnico grado superior instalaciones electrotécnicas y automatizadas, con experiencia en montaje y mantenimiento industrial

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